“Si un segundo basta para morir, basta también para cambiar”, así que si eres un asiduo practicante del texting & driving, aún no es tarde.

 

 

Este fin de semana me preguntaba ¿cuántas cosas pueden caber en cinco segundos? Un bostezo, un buen sorbo de café, el mejor de los abrazos, una jugada de gol o un breve y sólido solo de guitarra. Es muy probable que esta lista corra el riesgo de ser interminable; sin embargo podemos hacer una pausa en un caso concreto. En un abrir y cerrar de ojos te cambia la vida por completo.

Imaginemos que Luis, el nuevo gerente de la planta a la que le ha dedicado los últimos cinco años de su vida, está feliz y eufórico por su reciente nombramiento. No cabe de la emoción y, como suele pasar, no aguanta la hora para llegar a casa y compartir la buena nueva. Aunque ya le llamó a su esposa, el ímpetu del nuevo cargo lo invita a que tal felicidad debe ser compartida con sus amigos y con el resto de su familia.

Va de camino a su casa, y como el tránsito es pesado en algunos tramos, saca su smartphone para intercalar sus manos entre el volante y la mensajería instantánea, un par de perfiles en redes sociales y una breve llamada a su mejor amigo. La noticia ahora es más grande, ya que su pericia al volante, pero sobre todo la velocidad de sus pulgares, le han dejado creer que el texting and driving es normal.

Según cifras del Instituto Tecnológico de Transporte de Virginia, las personas que acostumbran textear mientras conducen promedian cinco segundos cada vez que dejan de ver la carretera y fijan su vista en su dispositivo móvil. Si se va a una velocidad de 80 kilómetros por hora, en cinco segundos se puede recorrer el largo de una cancha de futbol, por ejemplo. Esto, evidentemente, aumenta 23 veces todos los riesgos al manejar.

El desenlace de Luis ya no lo conoceremos, toda vez que, efectivamente, esos cinco segundos marcaron la diferencia entre llegar a su casa a celebrar con sus seres queridos, darle un tallón al coche de enfrente y llamarle al seguro o salir lastimado. Y no sólo se trata de textear y hacer malabares con las manos, pues según la Universidad de UTAH, cuando se usa la opción “manos libres, la capacidad de reacción ante cualquier imprevisto es mucho más lenta que cuando el conductor está completamente concentrado en la carretera.

Y por supuesto no se trata de una cuestión de orgullo, de conectividad o de adicción a los dispositivos móviles. El poeta cubano Eliseo Diego comentó: “Si un segundo basta para morir, basta también para cambiar”, por lo que el texting & driving es un fenómeno que cada vez se hace más grande, y es por eso que los retos en materia de educación y comunicación también se hacen mayores, siendo el CEO de la compañía el primero en propagar el pensamiento a su equipo directivo, dado que mucha de la comunicación corporativa se da cuando uno está fuera de la oficina y existen muchas solicitudes de respuesta a mensajes y correos por el trabajo.

Marcas, medios, sociedad civil, en fin, concientizar en torno de este problema es una tarea que nos toca a todos, y en la medida en que estemos mejor informados y desarrollemos mejores hábitos de seguridad personal, y de los demás, podremos edificar un consumo tecnológico responsable.

Si el caso de Luis te pareció un tanto familiar o conoces a alguien que sigue creyendo que a él no le va a pasar o se justifica con el famoso “qué tanto es tantito”, o incluso si tú mismo has caído en la desafortunada práctica de textear al volante, revisemos y compartamos estas cuatro formas sencillas para evitarlo. Y si bien a más de uno le podría resultar una exageración o hasta incómodo tener que recurrir a estos tips, la verdad es que, como bien reza el dicho, “más vale prevenir que lamentar”.

 

1. Ojos que no ven, corazón que no siente

Un poco más de la filosofía popular para poner en marcha un alto definitivo al texting & driving. Si vas a manejar, lleva tus dispositivos en el portafolio y guarda todo en la cajuela. Aunque consideres de vital importancia llevar tus dispositivos móviles en el bolsillo de la camisa, es muy probable que cuando llegues a tu destino puedas responder los mensajes que eventualmente llegaron a tu buzón en el trayecto. Y si ya de plano tienes proyectado pasar un rato considerable frente al volante, prevé los asuntos más importantes y calcula los periodos en los que, evidentemente, ya no podrás textear.

 

2. ¿Y dónde está el copiloto?

Si tienes la oportunidad de conducir con al menos un tripulante de compañía, y además consideras impostergable responder algún mensaje, pide ayuda y deja que tus compañeros ocupen su vista y sus manos en el dispositivo mientras tú no pierdes de vista la vía.

 

3. Silencio, el mejor aliado

Si alguno de los escenarios anteriores no te convenció, también podrás activar el modo “silencio” de tu dispositivo. De esta manera lo tendrás al alcance de tu mano, pero no tendrás cada interrupción sonora que en muchas ocasiones puede resultar de menor importancia; tal vez fue sólo un mensaje sobre las noticias del día. Haz la prueba y platícanos cómo te fue.

 

4. Usa la tecnología a tu favor

Y justamente porque estamos hablando de comportamientos relativamente nuevos y que obedecen al desarrollo de la tecnología, también te podría servir darle una oportunidad a las distintas aplicaciones móviles que ofrece este servicio: contestar tus mensajes, personalizar según el remitente o simplemente notificar que en este momento no puedes contestar.

¡Piénsalo! Si la persona que te escribió recibe una respuesta automática porque está al volante, seguro podrá contagiar la responsabilidad y hacer de éste un mejor hábito en torno a los conductores hiperconectados.

Herramientas como DriveMode and Drive First, Quiet Zone, tXtBlocker o DriveSafe.ly, entre otras, podrán suponer un gran aliado en este cambio de conducta. Haz la prueba y tal vez descubras que no pasa nada si esperas a estar bajo el auto y entonces sí responder toda tu mensajería.

El poeta argentino Antonio Porchia escribió: “Mueren cien años en un instante, lo mismo que un instante en un instante”,por lo que tener todos tus sentidos al volante y llegar seguro a tu destino hace la diferencia. Aplica estos pequeños consejos y compártelos con tus colaboradores para ir creando nuevos hábitos en el nuevo escenario de movilidad e hiperconectividad en el que estamos inmersos los ejecutivos de hoy en día.

 

 

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