Pensar que tomar una posición ventajosa en los negocios y en la vida te llevará al éxito es un gran error. Lo cierto es que la reputación empieza y termina siendo de lo más importante.

 

Existe un pensamiento típico y retrogrado que conservan muchos mexicanos de destacar a partir del perjuicio de otro, y es justamente lo que nos ha cegado y alejado de un horizonte lleno de oportunidades para hacer negocios.

Una tradicional frase ejemplifica muy bien todo esto, y nos persigue desde nuestros primeros años de vida: “Hay que ponerse vivos.” Y aunque ya lo estemos de facto, existe la necesidad o, mejor dicho, la necedad de llevarlo al extremo:

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Si te dan cambio de más en tus compras, quédatelo. Si el semáforo está en rojo y la patrulla no te ve, pásatelo. Si alguien pierde dinero que a ti te urge, úsalo. Y si eres testigo de un acto de corrupción, cállate. Al final del día te sentirás superior al resto porque sacaste una ventaja aparente y pusiste tu granito de arena para contaminar a tu persona, empresa y a la sociedad misma.

Seguramente, en estos momentos estás pensando en muchos más ejemplos de lo que te menciono, y hoy vengo a decirte que estoy convencido de que nos han engañado. En la vida –y en el trabajo– la reputación empieza y termina siendo de lo más importante. A lo largo de los años se ha demostrado que los negocios más redituables son aquellos que manejan prácticas sanas y fomentan una relación de confianza en el largo plazo. Es imposible separar el mundo de los valores del de las empresas, ya que ambos aspectos forman parte de una misma realidad humana. Steven Covey, el aclamado asesor de dirección y escritor, nos diría: “El liderazgo personal es el proceso que consiste en mantener la perspectiva y los valores ante uno mismo y llevar una vida acorde con ellos.”

A continuación te presento los 4 mitos que pueden acabar contigo si tú no eres capaz de acabar con ellos antes:

 

Mito 1: Lo más barato es lo mejor.
Sacrificar la calidad de tus productos o servicios para disminuir tus costos resulta muy tentador; sin embargo, las repercusiones en la demanda de tus clientes se verá afectada irremediablemente. Lograr un posicionamiento que denote una relación de costo beneficio adecuada es de lo más difícil. Lamentablemente, es común ver que las empresas bajan su calidad una vez que han cumplido este primer reto. Reposicionarse resulta doblemente costoso.
Steve Jobs nos diría: “Preocúpate por la calidad, mucha gente no está preparada para un entorno en donde la excelencia es lo que espera.”

Mito 2: Ganas sólo si pierde alguien más en la cadena de valor.
Pensar que ser un negociador premier implica regatear en exceso hasta hacer perder en demasía a los otros puede posicionarte muy mal. Recuerda que pagar lo justo implica exigir lo prometido y no dar cabida a que tus proveedores tengan un excelente pretexto para quedarte mal.
John F. Kennedy nos diría: “No podemos negociar con aquellos que dicen: lo que es mío es mío y lo que es tuyo es negociable.”

Mito 3: Es mejor mentir que demostrar ignorancia.
El silencio resulta abrumador. Efectivamente, podrás engañar a tu prospecto una vez, pero cuando hayas perdido su confianza será prácticamente imposible recuperarla. A veces reconocer que ignoras algún tecnicismo o detalle puede resultar benéfico, ya que la honestidad y transparencia generan certidumbre para los otros.
Thomas Jefferson nos diría: “La honestidad es el primer capítulo en el libro de la sabiduría.”

Mito 4: Decirle a tu cliente lo que quiere escuchar aunque no sea la verdad.
Está demostrado que nadie compra un producto o consume un servicio si no siente cierta empatía por el vendedor o la empresa que genera dicha oferta. Por esta misma razón han surgido prácticas poco profesionales en que la adulación dirigida al consumidor resulta la clave para generar la venta. En política se le llama demagogia, populismo o charlatanería.
Sigmund Freud nos diría: “Uno puede defenderse de los ataques; contra el elogio se está indefenso.”

Esta nota tiene un amplio enfoque en nuestro rol personal y empresarial en la sociedad. Es importante no dejar fuera la responsabilidad compartida que se tiene con los gobiernos en un mundo cada vez más globalizado y, a su vez, solitario.

¿México es un ejemplo claro del fracaso capitalista? En una cara de la moneda nos encontramos con varios de los hombres más ricos y poderosos del mundo, y en la contracara con pobres en una situación extrema como la que persiste en África. Nuestro país es una moneda falsa que tiene curso gracias a una sola de las caras. Hoy en día está en nuestras manos cambiar esto, empezando con cada una de nuestras acciones personales, empresariales y sociales.

 

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