El gran desafío para el liderazgo no es entender la importancia de focalizar al equipo sino aprender a realizarlo.

 

 

Todo líder sabe la importancia y el impacto de mantener el enfoque en sus equipos de trabajo. No podríamos concebir una dirección efectiva sin la capacidad de focalizar a los colaboradores hacia metas significativas y de alto valor.

Un plan estratégico carece de sentido cuando el equipo se pierde en la rutina diaria y deja de mirar los puntos destino establecidos con antesala. Se requiere que alguien muestre constantemente el objetivo perseguido.

Enfocar al equipo es un elemento crucial del liderazgo. Fomenta un alto desempeño, optimización de recursos y el logro de los resultados de forma constante.

Sin embargo, el gran desafío para el liderazgo no es entender la importancia de focalizar sino aprender a realizarlo.

He definido cuatro imperativos que debe practicar un líder para asegurarse de que su gente mantiene el rumbo y desarrollar una cultura de ejecución precisa.

 

1. Inspirar

Todo líder debe inspirar con el propósito que se persigue. No todo se centra en establecer una meta lógica, sino en tener una misión cautivante.

Todos los seres humanos queremos contribuir con nuestro trabajo a causas significativas. Por lo tanto, para el líder es crucial motivar por medio de una gran visión y de un alto sentido de propósito. La inspiración visionaria enfoca y le da sentido a la acción diaria y a las metas establecidas.

Los grandes líderes inspiran a la acción con un “gran porque” que tienen grabado en el alma.

Steve Jobs, Martin Luther King, Lech Walesa y Lorenzo Servitje, todos ellos diferentes ente sí, mantuvieron a sus equipos alineados por el mismo principio: una abrumadora capacidad de inspirar a partir de una visión claramente definida en su mente y comunicada de forma continua y consistente.

 

2. Energizar

El liderazgo tiene la gran responsabilidad de ser una fuente de fuerza emocional para el equipo. La motivación es un activo que se pierde conforme pasa el tiempo, y el líder debe ser una fuente de energía constante, un manantial que refresca a su grupo.

Jack Welch dice acertadamente: “No tiene sentido estar energizado si no se tiene la capacidad de contagiar energía alrededor.” Cuando un líder energiza a su equipo, lo conecta y focaliza emocionalmente con los objetivos clave. Eso es energía focalizada.

Aunque la motivación es una cuestión personal, el líder conoce perfectamente el poder de voz, de su presencia y de sus acciones en el equipo. Por esa razón maximiza este activo para producir emociones positivas hacia la consecución de resultados.

 

3. Clarificar

El día a día roba la claridad de lo que se persigue. Los pendientes apremiantes, las urgencias y la rutina diaria pueden llevar gradualmente a la gente a perder el rumbo. El líder no puede perder nunca la foto completa del trabajo ni la estrategia definida.

El líder es el responsable de comunicar el estatus sobre el logro de los objetivos. Es el encargado de corregir, afinar, redefinir y clarificar, cuantas veces sea necesario, los pasos a seguir por el grupo.

La retroalimentación oportuna y precisa es el arma más poderosa para clarificar y alinear al equipo. Es vital que un líder desarrolle una extraordinaria habilidad para brindarla de forma que trabaje a su favor.

 

4. Desafiar

La zona de confort tiene que ser sacudida por el líder. Él es responsable de romper los escenarios de comodidad que todos los seres humanos construimos.

Un líder que se confirma con un desempeño adecuado por encima de uno superior, permite gradualmente la desalineación del equipo.

Cuando se desafía a un individuo con un alto nivel de expectativas, automáticamente conecta y focaliza todo su esfuerzo en el objetivo que se tiene enfrente.

El desafío produce una reacción de atención, desarrolla la creatividad y fomenta la excelencia. El desafío adecuado focaliza a la gente. Un líder tiene que ser valiente para establecer altas expectativas en otros y llevarles a desarrollar su propia grandeza.

 

No es lo mismo actividad que logro, así que una de las cosas más dolorosas que le puede suceder a una organización es tener un alto nivel de desgaste y tener resultados pobres. La habilidad para enfocar es una competencia esencial de liderazgo.

Por ese motivo, como dice Meg Whitman, CEO de HP: “Solamente tenemos un número limitado de recursos. ¿Cuál es el mejor enfoque que podemos tener? Todas las decisiones clave pueden ser caracterizadas por enfoque, enfoque, enfoque.”

 

 

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