En las empresas familiares, lo que empieza como un pequeño negocio con el paso del tiempo se vuelve un patrimonio más complejo donde la transición generacional es clave. Sin embargo, sólo 30% de estas empresas tienen una sucesión planificada y únicamente el 13% ha completado un proceso de transición generacional, destaca el estudio Empresas familiares: transferir el patrimonio sin matar la ambición, de Credit Suisse.

La encuesta se realizó a más de 200 miembros de las futuras generaciones (Next Gen) de familias empresarias en todo el mundo, el 70% pertenecen a América Latina.

“Las habilidades necesarias para gestionar un negocio, son diferentes para gestionar un patrimonio. Lo que ocurre es que un emprendedor (una generación) crea un negocio y la generación siguiente se enfrenta al reto de gestionar un patrimonio que va mucho más lejos que el negocio”, destacó Cristina Cruz, profesora de gestión emprendedora y empresa familiar del IE Business School.

Para Cristina, los problemas en la transición generacional se gestan por una mala comunicación. Aunque los retos para el proceso de transición son más complejos y entre los más importantes están:

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1. Fomentar la mentalidad emprendedora en la siguiente generación. Crear una visión transgeneracional entre los miembros de la siguiente generación, donde la definición de éxito de la familia empresaria no sea sólo preservar la riqueza, sino crear valor a lo largo de las generaciones.

2. Educar a la siguiente generación en el concepto de “propiedad responsable”. Pasar de una mentalidad operativa, centrada en los negocios familiares, a una mentalidad inversora, centrada en la gestión global del patrimonio familiar.

3. Cohesionar a la familia en torno a un proyecto común. Esto implica generar en las nuevas generaciones una mentalidad más de “dueños” y menos de gestores, con el fin de lograr “accionistas responsables” que comprendan cuáles son sus obligaciones como guardianes del patrimonio familiar.

4. Transmitir los valores familiares. El patrimonio a transmitir está compuesto no sólo de elementos financieros sino de aspectos socioemocionales que dotan de identidad al grupo familiar.

El estudio de Credit Suisse destaca que a nivel global, fomentar la mentalidad emprendedora es lo más importante para las empresas familiares con 34.8%, le siguen valores familiares con 30.4%, control familiar con 19.6% y al final las habilidades de gestión con 14.3%.

En México, lo más importante son los valores familiares, seguido de la mentalidad emprendedora, el control familiar y las habilidades de gestión.

“Las habilidades de gestión son las menos importantes porque es algo que de alguna manera se puede comprar en el marcado, pero lo que no puedes comprar es un buen dueño para tu compañía. Lo que quieren los Next Gen, es muy diferente a lo que quieren sus padres”, dijo Cristina Cruz.

Otro aspecto importante para las empresas familiares, que no es únicamente sus activos financieros, es la parte emocional que está muy arraigada en este tipo de empresas.

“La riqueza socioemocional (SEW por sus siglas en inglés) es muy importante para las empresas familiares. Habrá cosas que las familias no harán aunque eso les haga ganar más dinero si eso va a afectar su reputación. O habrá cosas que no harán si eso les hace perder el control de la compañía”, destacó Cristina Cruz.

El SEW, según el estudio, se mide en una escala de uno a cinco y está compuesto por cuatro aspectos: Desde mantener el control e influencia familiar, identificación de la familia con los activos que controlan, implicación en la sociedad/comunidad, presencia de los lazos emocionales entre los miembros de la familia y trasmitir el legado.

La meda global del SEW es de 3.6, donde mantener el control e influencia familiar es lo más importante para las empresas familiares y alcanza un nivel de 4.07. México tiene un SEW de 4.03, donde la presencia de los lazos emocionales entre los miembros de la familia es lo más importante.

 

Transferir el patrimonio sin matar la ambición

El cambio de mentalidad de empresa familiar a familia empresaria, según Credit Suisse, requiere el desarrollo de estructuras que permitan tratar los aspectos socioemocionales distinguiéndolos de los aspectos puramente económicos.

Cristina Cruz y Credit Suisse, proponen cinco ámbitos de actuación para que un proceso de transición tenga éxito. 1. Reglas de Juego del patrimonio compartido: gobierno familiar, protocolo familiar y acuerdo de accionistas. 2. Consolidación de la propiedad familiar: confianza y participación. 3. Preservación de los valores familiares: Fundación familiar. 4. Creación de una visión transgeneracional: Estrategias de inversión. Fondos familiares o capital semilla.

Todos estos pasos para lograr una exitosa transición generacional, deben estar englobadas en una Gestión integral del patrimonio.

 

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