Debes transformar el fracaso en tu siguiente escalón. Con esta máxima como base, te comparto estos cinco aprendizajes que te harán ver la vida de forma diferente.

 

“Tu mente debe ser lo suficientemente estratégica como para transformar el fracaso en tu siguiente escalón.” Esta frase que escribí hace tiempo es un principio básico de crecimiento, motor de este artículo cuya única intención es desmenuzar cinco aprendizajes que te harán ver la vida de manera distinta.

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Primer aprendizaje: El fracaso tiene fases de crecimiento, pues puede ser:

a. La mayor justificación para no intentar algo (fase primaria)

b. Un intento fallido (fase realista)

c. Conocimiento de cómo no se hace algo (fase poderosa)

Toda persona de éxito ha tenido algún fracaso, sólo no fracasa aquel que no ha intentado, por lo que lo más recomendable es trabajar con el inciso c, generando el principio de transformación con el que se comenzó este artículo.

Al final de cuentas, la historia es noble con el fracaso: la gente recuerda tus éxitos, no tus fracasos; estos quedan en el olvido. Así que mejor transfórmalos en aprendizajes y éstos en escalón.

 

Segundo aprendizaje: Donde hubo éxito es porque alguien tomó una decisión valiente:

No conozco ninguna gran empresa, ninguna transformadora idea, ningún descubrimiento impresionante o producto increíble que no haya empezado con una decisión valiente. La valentía es un principio de arrojo, y toda gran empresa siempre tiene detrás una decisión valiente.

 

Tercer aprendizaje: Todo lo grandioso es la suma de pequeñas acciones

Bien lo decía Demóstenes: Los grandes sucesos dependen de pequeños incidentes, por lo que debemos de dejar de hacer los enormes y desgastantes esfuerzos, pues, además de agotarnos, nos pueden hacer abandonar a la vuelta de un mes. De nada me sirve que te quieras comer el mundo si en el día dos te mueres de indigestión.

Pequeñas acciones, constantes, pueden hacer la diferencia en ti, tu negocio y tu vida. Si tan sólo buscaras contactar tres clientes potenciales por día, dedicándole la “extenuante” cantidad de 2 horas para buscarlos, al cabo de un año esto se traduciría en 1095 clientes potenciales.

Si pusieras el pretexto del sábado y domingo, y sólo hicieras dos por día de lunes a viernes, aun así esto se podría traducir en 520 clientes potenciales. Si de verdad le dedicaras tres horas a tu negocio podrías generar la diferencia.

Piensa pues en las pequeñas cosas que podrías hacer hoy, esos dos o tres granitos de arena que podrían pararte en otra situación al paso de las semanas los meses o un año. ¡Que al final del día se pasa volando! Planea algo tan simple, tan sencillo, tan verdaderamente pequeño que resultará difícil no hacerlo. De esta manera, garantizarás tu avance.

 

Cuarto aprendizaje: Recuerda que lo más importante es triunfar

¿Cuántas veces has decidido hacer algo sin escuchar a terceros? ¿Cuántas veces el ego resulta una limitante porque creemos que lo más importante es tener la razón y nos enfrascamos en una decisión que no rinde frutos? Déjame decirte que si antepones cualquier cosa, pensamiento, decisión o acción al triunfo quizá no lo consigas. La resolución primaria es triunfar. Hace poco le pregunté a un coach sobre la posibilidad de cambiar de nombre a su marca, un tema difícil, pues a nivel negocios no podemos decidir cambiar de nombre a los hijos que no son nuestros. Este fue un tema medular: la marca, “el nombre” del hijo, no remitía en lo más mínimo a lo que el hijo podía hacer con el cliente. Tras un ejercicio de prioridades que llevamos a cabo, el triunfo de la empresa resultó primario y trascendental.

La preguntas eran simples: ¿Qué quieres más tener el nombre con el que te has encaprichado o una empresa cuya marca se posicione de manera fácil y crezca en el mercado? ¿Cómo prefieres verte al cabo de cinco años: con el nombre que escogiste y los bolsillos vacíos o con una empresa con otro nombre y los bolsillos llenos?

Recuerda: si lo que verdaderamente quieres es triunfar, debes decidir lo mejor para la empresa, no para ti.

 

Quinto aprendizaje: Todo aquello que dejaste de hacer también cuenta en tu contra

Decía Wayne Gretzky, todo tiro no hecho es tiro errado. Pareciera que esos caminos no andados nos dejan de sumar poder a la victoria. Si recorrieras los caminos y vieras que no dieron resultados, te centrarías en los caminos de poder, aquellos que sí lo hacen, pero no recorrerlos de entrada es un error. Nunca sabrás si buscar promocionarte de manera diferente, o conectarte con terceros, o actuar distinto podría hacer crecer tu empresa 10 veces más. No tengas miedo de intentar nuevas formas de conseguir clientes de manera paralela, por medios que no has recorrido. No tengas miedo de apoyarte de una manera distinta porque no sabes dónde te tocará el trampolín que te llevará al éxito.

 

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