Este 25 de enero, funcionarios de México y Estados Unidos se reunieron para renegociar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN). En medio de la tensión diplomática y económica, está en juego un intercambio comercial superior a 500,000 millones de dólares (mdd) anuales entre ambos países.

El nuevo presidente estadounidense, Donald Trump, busca crear más empleos manufactureros, revitalizar la industria americana a través del proteccionismo y dejar atrás una relación comercial de 20 años para adaptarla a sus intereses. Como mandatario electo, amenazó a gigantes automotrices como Ford, General Motors y Toyota para que invirtieran en Estados Unidos. Los dos primeros cancelaron inversiones en México y movieron operaciones al país vecino, incluso antes de que Trump asumiera el cargo.

La noche del 24 de enero, los secretarios de Relaciones Exteriores y Economía, Luis Videgaray e Ildefonso Guajardo, volaron a Washington para reformular el tratado con el equipo del empresario y ahora presidente estadounidense.

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Mientras la batalla diplomática continúa, te compartimos cinco puntos fundamentales que comparte la firma Capital Economics para entender la renegociación del acuerdo que determinará la relación entre Estados Unidos y México durante los próximos cuatro años.

1. Trump tiene poderes substanciales sobre el comercio.

Con menos de una semana en el cargo, el 23 pasado de enero, el magnate inmobiliario sacó a la principal economía del mundo del Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP, por sus siglas en inglés), uno de los proyectos comerciales más ambiciosos del mundo que unirían a Australia, Brunei, Canadá, Chile, Estados Unidos, Japón, Malasia, México, Nueva Zelanda, Perú, Singapur y Vietnam.

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La Constitución estadounidense otorga al Congreso poderes para regular el comercio con otras naciones, pero el presidente aún tiene amplios poderes para imponer restricciones a los intercambios con México, incluida los límites del actual TLCAN.

“Él puede sacar a Estados Unidos del TLCAN sin la aprobación del Congreso. Una renegociación del acuerdo necesitaría ser aprobada por el poder legislativo, pero requerirá un amplio apoyo de una especie de reforma, además de la opinión pública.”

2. Cambios al TLCAN no tendrán un impacto mayor en México.

Múltiples reportes han sugerido que la renegociación se enfocará en las llamadas “reglas de origen”, que determinan que el contenido de los productos locales requeridos para un comercio libre de aranceles.

Éstos ya están incluidos en el TLCAN, pero podrían ser más estrictos para requerir que una mayor proporción de las exportaciones mexicanas consistan en valor agregado dentro del bloque comercial.

Aun así, no dañarían directamente a la economía mexicana, pues los insumos importados no contribuyen al crecimiento económico (PIB). Y, mientras el riesgo es que Estados Unidos provoque que empresas muevan su producción fuera de México, también es posible que sea una bendición para la economía si deciden incrementar el valor agregado local. De la misma forma, es poco probable que el endurecimiento de las normas laborales o ambientales tenga un impacto importante.

3. Modificaciones en el sector automotriz serán más importantes.  

Los vehículos son la mayor exportación mexicana a Estados Unidos (25% del total). Naturalmente, sin autos, el déficit de Estados Unidos con México desaparecería. Un esfuerzo serio de la administración de Trump de restringir la exportación de autos a Estados Unidos implicaría un daño importante a la economía mexicana.

Durante 2016, México envió a la nación gobernada por el político republicano más de 2.1 millones de automóviles, 7% más en comparación con 2015, de acuerdo con la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA).

Las tres empresas estadounidenses más grandes de automóviles son responsables de un tercio de los vehículos producidos en México.  Por lo tanto, habría una resistencia considerable de su parte a medidas severas.

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4. México no aceptará cualquier demanda. 

Si bien el gobierno de Trump tiene la ventaja debido a su déficit comercial con nuestro país, el gobierno mexicano aún tiene con qué negociar. Estados Unidos depende de su vecino para ayudar a detener el flujo de inmigrantes centroamericanos.

El Canciller reveló que el número de indocumentados de Centroamérica que cruza a Estados Unidos superó los 500,000 anuales hasta noviembre de 2016, mientras que los mexicanos pasaron de 200,000 personas en 2009 a 80,000 en 2014.

Por su parte, el secretario de Economía dijo, previo a su viaje a Estados Unidos, que prefiere abandonar el Tratado que aceptar un mal acuerdo para México.

5. México será atractivo para empresas manufactureras, con o sin TLCAN

Capital Economics recordó que los salarios en México son bajos ante los estándares globales, y mientras esto no marca diferencias en productividad, seguirá siendo un incentivo importante para que las compañías trasladen empleos poco especializados a México, incluso para servir a mercados fuera del TLCAN.

“La proximidad de México con Estados Unidos da una ventaja natural sobre otros países emergentes. El costo de transportar bienes pesados como autos a Estados Unidos es relativamente bajo y bien ubicado para moverlos en el tiempo adecuado puede sincronizarse con los tiempos de manufactura.”

Además, la debilidad del peso frente al dólar, desde la victoria presidencial de Trump en noviembre, que ha perdido 14% de su valor, ha dado un aumento mayor a la competitividad externa de México y más caídas sólo aumentará esta condición.

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