La tarea más difícil para un emprendedor no es hacer dinero con su idea, sino seducir y convencer de que su proyecto es bueno. Y él debe ser el primer enamorado de su idea.

 

Imagina que lo lograste, que estás frente a un panel de jueces expertos en transformar ideas en proyectos de inversión, en convertir planes en realidades. Son especialistas en abrir y acelerar empresas, están dispuestos a escucharte y tienen dinero para apoyarte, pero sólo dispones de quince minutos para seducirlos y convérselos de que tu idea es maravillosa y merece una oportunidad. El cronómetro ya está en marcha y el segundero corre en forma vertiginosa. ¿Qué les dirías?

Una de las tareas más difíciles que enfrentan los emprendedores es la de comunicar las bondades de sus proyectos. Seducir a expertos no es tan complicado; una persona con buen olfato detecta una buena idea cuando la tiene enfrente. Sin embargo, muchas se quedan en el tintero porque no fueron explicadas adecuadamente. Para seducir es necesario tener claro el mensaje que queremos dar. Es preciso saber que la primera impresión cuenta, y cuenta mucho. Por lo que si logramos captar la atención de la audiencia, las posibilidades de triunfo aumentan.

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Así como en el amor no existen recetas infalibles, en el emprendimiento tampoco hay fórmulas seguras y libres de riesgo. Lo que sí hay son metodologías que pueden ayudar a aterrizar la idea y tener herramientas para que se abran ventanas de oportunidad. Aquí van los cinco pasos de seducción para emprendedores:

  1. Platica brevemente la historia de tu idea: La mejor forma de abrir una reunión es contando cómo fue que la idea te sedujo a ti en primera instancia. Es imprescindible precisar cuál es la necesidad que vas a satisfacer en el mercado. Hay que decir cómo, a partir de esta solución, se va a generar valor. Enfócate en la oportunidad que representa el proyecto y sé asertivo al dimensionar el tamaño y las posibilidades de crecimiento que tiene. Es decir, además de la historia rosa, hay que llegar preparado con números.
  2. Explica el porqué de tu negocio: Comunica los principales retos que enfrenta la industria y la forma particular en la que tu proyecto puede enfrentarlos. Pon acento en la visión específica de tu idea y de los objetivos a corto, mediano y largo plazo. Los inversionistas apuestan más a los emprendedores que tienen claro cómo y a dónde quieren llegar, que a proyectos sin estructura.
  3. Sé específico en los detalles relevantes: Aprende a contar historias con los números. Sustenta tus anhelos con cifras concretas y demuestra que sabes manejar los posibles escenarios del proyecto. No te olvides de contar los éxitos que han antecedido la idea y no tengas miedo de hacer referencia a los fracasos y descalabros que haya habido en el camino. Incluye los nombres de la competencia directa y de productos sustitutos, y no te asustes al hablar de las amenazas que representan. Un inversionista siente mayor confianza cuando ve a una persona sensata que es capaz de determinar los posibles obstáculos; además, si te anticipas y se los dices, no estarás evidenciando debilidades del proyecto. Por el contrario, lo más probable es que estés adelantando un escenario que el experto ya prefiguró en su mente, y eso es bueno.
  4. Date un tiempo para escuchar dudas y resolverlas: Es el momento de poner a prueba la idea y de escuchar puntos de vista sobre el proyecto. Es una etapa valiosísima en la que puedes descubrir aspectos de mejora o riesgos que no habías vislumbrado. Por lo tanto, es importante escuchar con atención y no estar a la defensiva. Hay que responder con serenidad únicamente lo que se pregunta, en forma breve y concisa. La mejor estrategia es abrir más los oídos que la boca.
  5. Explica lo que harás en caso de obtener el apoyo que necesitas: Profundiza en el modelo de negocio que tienes pensado desarrollar. Menciona cómo planeas abrir las puertas de tu negocio y la forma en la que piensas desarrollar la idea. Habla de las estrategias específicas y de cómo te gustaría que tu negocio estuviera en cinco años. No dudes en detallar los apoyos que serán necesarios.

Haz un buen cierre. Pregunta qué les pareció la idea y no te conformes con escuchar lo maravilloso que es tu proyecto. Si eso es así, pregunta cuál es el siguiente paso y empieza a concretar los apoyos. Si eso no sucede, si resultó que tu idea no los sedujo, pregunta por qué. Esa información es muy valiosa; son los consejos que necesitas para transformar tu idea en un proyecto seductor. No te desanimes ni te entristezcas. Al contrario, toma lo que te dijeron y haz las modificaciones que te sugirieron. Vuelve a tocar puertas, inténtalo hasta que se vuelva a abrir una ventana de oportunidad.

Hablar de emprendimiento es entrar a un ecosistema de negocios e ideas en el que las oportunidades se abren no sólo para los que saben dar rentabilidad económica, sino para aquellos que saben enfrentar retos y tienen el deseo de salir adelante. La tarea más difícil de un emprendedor no es hacer dinero con su idea; lo más complicado es seducir y convencer de que el proyecto es bueno. Para ello, el primer enamorado debe ser el que propone la idea. Ya lo sabes. ¡Corre el tiempo!

 

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Blog: Las ventanas de Cecilia Durán Mena

 

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