Si naciste antes de los noventa, no te vino de forma natural el manejo del smartphone y la tablet, ni las redes sociales. Sí, eres un inmigrante digital. Pero no te preocupes, porque es posible que adquieras fluidez digital.

 

Quienes nacieron antes de los años noventa y no les vino de forma natural el manejo del smartphone y la tablet, ni las relaciones a través de las redes sociales, podrían ser descritos como inmigrantes digitales.

De acuerdo con lo anterior, una gran cantidad de fundadores, directores y mandos ejecutivos de las empresas se encuentran en estas circunstancias. Sin duda, siempre hay excepciones: aquellos que por su naturaleza o la de sus negocios hayan penetrado en esta era digital de forma suave y sin grandes esfuerzos.

En diferentes artículos y columnas, además de la experiencia profesional que como consultores de factibilidad de iniciativas estratégicas tenemos, hemos tratado la importancia que tiene para los negocios incluirse en la era digital con todo lo que esto implica, como regirse por nuevas reglas, actitudes de liderazgos y culturas organizacionales.

Así, por ejemplo, la actividad que constantemente deben replantearse los negocios es establecer horizontes estratégicos de plazos más cortos, indispensable para la sustentabilidad de los negocios.

Sabemos también que en esta era digital se nos podrán presentar competidores que no necesariamente vienen de nuestras industrias, como es el caso de Tesla y Google diseñando y construyendo automóviles, compitiendo con los grandes fabricantes tradicionalmente en el mercado.

El reto es cómo estos inmigrantes, que desarrollan una labor muy importante en sus empresas, pueden abrazar el cambio para empatar las habilidades y competencias que requiere la era digital de los negocios y potenciar su influencia y permanencia en los mismos.

Pero como con cualquier inmigrante en una cultura extranjera, hay nuevos lenguajes, actitudes y mentalidades que pueden ser aprendidas, ayudando a facilitar su transición a este nuevo entorno.

Citando algunas de las sugerencias de los profesores del Departamento de Sistemas del IESE, Sandra Sieber, Evgeny Káganer y Javier Zamora, hay cinco cosas que puedes hacer para tener fluidez digital e integrar el pensamiento digital en tu gestión diaria:

  1. Desarrollar nuevas habilidades: Animar a todos los empleados para desarrollar las competencias digitales. Si tienes una mano de obra digitalmente alfabetizada, mayor será su potencial para contribuir a la creación de valor. Un ejemplo interesante de esto se ha desarrollado en herramientas para la administración de las ventas como es Salesforce, que integra un concepto de cercanía con los clientes de red social entre los vendedores y de éstos con los clientes. Así, claramente se mantiene el negocio consistentemente centrado en el cliente.
  2. Tener voluntad de experimentar: Nowcasting (utilizando herramientas de social media en tiempo real como Twitter para leer el estado de ánimo público) se está convirtiendo en una manera clave para tener una idea inmediata sobre las preferencias del cliente. Aprovechar su potencial requiere procesos optimizados, ágiles y una disposición a experimentar. Como aconseja el profesor Káganer: «aceptar la pérdida de control y empezar a fomentar nuevas relaciones mutuamente beneficiosas con los clientes y empleados que tienen el poder hoy a través de lo digital».
  3. Comprender cómo la tecnología está transformando a la sociedad: Según el profesor Zamora, “los líderes necesitan comprender los cambios (comportamiento, económico, social) que están creando los nuevos medios de tecnología, como los dispositivos móviles, las redes sociales, la nube, big data». Estos líderes deben, entonces, «traducir estos cambios fundamentales claves en impactos de negocio en la industria, organización y a nivel individual».
  4. Usar la información, no sólo la tecnología: Hoy en día sería difícil contemplar un negocio que no tuviera acceso a una gran cantidad de información propia para una toma de decisiones acertadas, para que la factibilidad de sus iniciativas tuviera menos riesgos y pudiera hacerse una toma de decisiones sustentada. Ejemplos hay muchos, pero uno muy tangible y cercano a nuestra experiencia sería el diseño de rutas de suministro eficientes, seguras. Se requeriría la información de varios de los proveedores, de la localización histórica, actual y futura de los transportes (los dispositivos móviles transmiten posición sin mayor requerimiento cada 10 minutos).
  5. Promover ambientes colaborativos: Hasta ahora vemos a un departamento de sistemas y no de tecnología que da servicios, pero influenciando poco las estrategias del negocio. Esto deberá cambiar con nuevos perfiles, competencias y mayor colaboración. Un gran cambio sería ver a estos departamentos integrados para impulsar la estrategia del negocio y promoviendo esta cultura y las herramientas para que se alcancen los objetivos.

Un reto interesante será ver cómo se permite, en términos de seguridad, que cada individuo interactúe con sus propios dispositivos en la red de la empresa. Esta idea es, hasta ahora, un tabú, pero será cada vez más inevitable.

“Lo digital impregna a toda la organización y afecta a todas los jugadores de la cadena de valor. En la misma forma que un administrador es capaz de interpretar un balance, él debe ser capaz de saber cómo la tecnología va al impacto de la estrategia de negocio de la empresa», según Sieber.

Pensemos en el comercio electrónico, en el dinero virtual, en las miles de transacciones financieras; son miles de actividades soportadas hoy en día por la tecnología.

Finalmente, si pensamos en los mails, las aplicaciones que utilizamos, las llamadas que hacemos, todo esto habla de nuestros hábitos de trabajo y nuestros patrones de productividad. Sería natural preguntarse ¿cómo éstos se relacionan con nuestra existencia?, explicada de forma muy simple en esta era digital: somos nosotros los que conduciremos, los que estaremos dictando los productos y servicios que queremos a los negocios, y no al revés.

Entonces, ¿quieres el poder? Conviértete en un ciudadano de la era digital.

 

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