Ciertas conductas ocasionarán que el costo de tus pólizas de seguros aumente al momento de la renovación, e incluso que se nieguen a aceptarte como cliente una vez más…

 

Actualmente, los seguros son más que una protección para tu economía: son una inversión a futuro. En algunas modalidades, seguro médico, por ejemplo, las compañías aseguradoras recompensan a sus clientes con tarifas especiales por derecho de antigüedad. Para pagar lo justo por tu seguro se te recomienda comparar entre las diferentes opciones que ofrece el mercado para encontrar la que más se adecue a tus necesidades y posibilidades; sin embargo, esto es sólo útil al momento de tramitarlo. Después de adquirirlo entras en una etapa de “mantenimiento”, en la que mientras pagas tus mensualidades, se va formando un historial con tu información basado en cuántas reclamaciones haz hecho hasta el momento y el monto de cada una. Piénsalo como una especie de Buró de Crédito para seguros.

Existen ciertas conductas que ocasionarán que el costo de tu póliza aumente al momento de la renovación, o que incluso ocasione que se nieguen a aceptarte como cliente una vez más; sin embargo, también hay otras acciones independientes de la compañía aseguradora y que, por un descuido propio, pueden hacer perder, a ti y a tu familia, su balance financiero. Para que esto no suceda, a continuación presentamos 5 errores fatales en cuestión de seguros.

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  1. No pagar tus primas a tiempo
    El más sencillo y, desgraciadamente, el más común. Una de las maneras más fáciles de arruinar tu historial con la aseguradora es no pagar tus primas a tiempo. Si no pagas tus primas puedes enfrentarte a cancelación o suspensión de tu póliza, dependiendo de la compañía o el tipo de seguro.
    Por ejemplo, si tu seguro de auto se cancela por falta de pago, te enfrentarás a tarifas mucho más altas cuando quieras comprar otra póliza, aunque se trate de una compañía diferente, y aunque perder tu seguro de auto por falta de pago es especialmente inconveniente, ni qué decir del seguro médico, dado que es un producto para el cual debes calificar. Si tu salud ha cambiado y tu póliza se suspende, quizá no puedas “reactivarla” y el reemplazo implique un precio mucho más alto.
  2. No decir a los beneficiarios de tu seguro de vida qué compañía tiene tu póliza
    Es un error cometido por muchos, resultando en pólizas de seguro de vida perdidas. Como las primas que no se pagan, este paso es sublime en su simplicidad. Aún peor resulta no decir a tus beneficiarios que tienes una póliza en absoluto para que, al momento de fallecer, no sepan que tú velaste por su seguridad a futuro y se encuentren en una súbita crisis financiera.
  3. Olvidar quitar a tu ex esposo(a) de tu póliza de seguro de vida
    Es una manera excelente de hacer enojar a tu actual pareja si llegas a morir y de arruinar sus finanzas: no cambiar a los beneficiarios de tu seguro de vida después de volverte a casar.
    Muchas personas piensan que si su testamento incluye el nombre de su actual pareja como su heredera, todos sus activos pasarán a esta persona por ley. La realidad es que la operación de un contrato “privado” tiene poco que ver con la operación de la ley. A partir del entendido de que la póliza es un contrato, el asegurador está obligado a pagar a quien sea que se incluya en la misma como beneficiario, sin importar si te volviste a casar y, “por lógica”, la suma debiera pasar a alguien diferente.
  4. Prestar tu auto
    La amabilidad puede salirte cara. Dejar que alguno de tus amigos tome prestado tu auto podría arruinar tus tarifas de pago. Tú eres el único responsable por lo que pase con tu auto. Cuando lo prestas, también prestas tu seguro. Si tu amigo choca con algo o alguien y se le culpa por el accidente, la reclamación va a tu historial y puede ocasionar un incremento de precio al momento de renovar. Ahora que si tu póliza no cubre choques, el daño a tu auto depende directamente de tu cartera.
  5. Levantar reclamaciones por cualquier rasguño
    Pagas bastante por tu seguro, así que más vale utilizarlo, ¿no? Pues no. Utilizar tu seguro sube tus tarifas. Tu seguro para auto no es una póliza de mantenimiento; su propósito es protegerte de accidentes imprevistos. Para empezar, es mejor que no te molestes para levantar una reclamación por daños que cuestan menos que tu deducible. Recuerda que el historial está ahí. Acumular pequeñas reclamaciones provoca que tus tarifas incrementen con el tiempo.

Sacar el mayor provecho de tus seguros y mantener tus pagos en el rango de precios dentro de tus posibilidades es muy fácil; tan sólo hay que prestar atención a las fechas de pago y a cada cambio en tu vida cotidiana que involucre a alguno de tus seguros. Evita estos 5 errores en cuestión de seguros y recuerda: más que una imposición gubernamental u obligación social, son una inversión para garantizar tanto la tranquilidad como el bienestar financiero tuyos y de tu familia.

 

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