Contar con tus proveedores cuando sean golpeados por una crisis, te dará una ventaja competitiva. Por eso importa saber cómo elegirlos.

 

 

Por Ramón Kuri Yzar

 

La dependencia de terceros es sustancial y sigue ganando impulso. Las compañías, con el objetivo de mejorar la eficiencia, reducir costos, acelerar el crecimiento y permitir una transformación operativa están migrando funciones clave y estratégicas a proveedores externos, lo que hace cada día más vulnerables a las compañías multiplicando su exposición al riesgo.

¿Conocemos la resiliencia y la capacidad de recuperación de nuestros proveedores? ¿Nos pueden brindar los mismos servicios o productos con la misma calidad en una interrupción?

Hasta las organizaciones más preparadas internamente pueden ser impactadas profundamente por una interrupción de terceros. Hemos visto en numerosas ocasiones cómo una interrupción operativa en un proveedor crítico (tal como un proveedor de componentes, logística, tecnología, etcétera) impacta incluso a las organizaciones más preparadas internamente. El efecto dominó por la inactividad puede ser enorme, tanto en términos económicos como en impactos en la marca. El saber que su proveedor, después de una interrupción, está priorizando los servicios de restauración a otro cliente puede ser tan perjudicial para su market share, marca y reputación como si el desastre hubiera golpeado directamente su operación.

Sin embargo, el riesgo de interrupción será mayor si nuestra compañía tiene un entendimiento limitado de sus propias amenazas, capacidades y estrategias de recuperación. Entre más conozca acerca de sus propias necesidades, las capacidades de sus proveedores y la robustez de sus planes de resiliencia, mayor seguridad tendrá para mantener el rumbo hacia los objetivos operativos y estratégicos, aun cuando enfrente una situación adversa.

Para estar protegidos ante el riesgo de interrupción, su compañía debe crear o integrar a su programa de gestión de la continuidad del negocio procedimientos de gestión de riesgos de proveedores, que le permitan comprender las capacidades de recuperación y resiliencia de los proveedores críticos ante interrupciones. Por ello hemos desarrollado cinco pasos que lo ayudarán a examinar los riesgos de interrupción entre sus proveedores:

1. Mapear el perfil de riesgos de sus proveedores
Evaluar los riesgos de interrupción de sus proveedores críticos le permitirá revisar cómo los eventos que generan interrupciones (como pérdida de tecnología, reducción de personal o pérdidas de instalaciones) pueden impactar a su organización y qué tan rápido se puede materializar un evento.

2. Distinguir entre diferentes tonos de rojo
No todos los proveedores son igual de relevantes para una organización, y es necesario que las compañías tomen un enfoque basado en riesgos para determinar cuáles proveedores son más importantes para su resiliencia operativa. Entre más crítico es el proveedor, mayor será el análisis y monitoreo que tendrá.

3. Sea específico
Al evaluar el riesgo de proveedor, las compañías ya no pueden seguir confiando únicamente en los cuestionarios genéricos de continuidad del negocio. Se necesita un proceso más robusto en que se evalúe la calidad de resiliencia del proveedor, así como sus capacidades de recuperación.

4. Confiar pero verificar
Una vez que se tiene un panorama completo de los riesgos del proveedor es importante verificar la resiliencia de éste y su capacidad de recuperación.

5. Reaccionar
Comúnmente, los proveedores tienen poca resiliencia o programas de continuidad de negocio en sitio, y se enfocan únicamente en recuperación de desastres de TI. Las compañías deben determinar qué tanta resiliencia de proveedores están dispuestas a aceptar. Si una tercera parte es crítica para los objetivos de crecimiento estratégico o para cumplir con los requerimientos regulatorios, entonces los niveles de resiliencia no deberán ser negociados; remplazar al proveedor será una alternativa menos riesgosa y costosa ante una deficiente preparación y recuperación de desastres.

No sólo es jugar a la defensiva, buscando evadir los eventos adversos; jugar a la ofensiva es crítico también. Saber que podemos contar con nuestros proveedores cuando éstos sean golpeados por una crisis, nos dará la ventaja competitiva necesaria para seguir entregando nuestros productos o servicios con la misma calidad y en los tiempos acordados.

Cuanto más conozca sus propias necesidades, las capacidades de su proveedor y la solidez de sus planes de resiliencia, mayor control tendrá para mantener el rumbo hacia el logro de estrategia y objetivos a largo plazo, aun cuando pueda enfrentar adversidades.

 

Ramón Kuri Yzar es Gerente Senior de Consultoría de Riesgos en PwC México ([email protected]).

 

 

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