El fracaso, se dé como se dé y donde se dé, nos resulta intolerable. Todos los grandes han fallado, y de los errores se aprende, pero, cuando cometemos un error, ¿qué tan dispuestos estamos a aceptarlo?

 

Al equivocarnos tenemos la costumbre de pretender que el incidente jamás pasó. Dice la sabiduría popular que quien no aprende de sus errores está destinado a volverlos a cometer, pero es más fácil decir que hacer. ¿Por dónde empezar?

Sobre el tema, BBC Capital entabló una conversación con John Sculley, CEO de Apple a finales de los ochenta y responsable del lanzamiento del Apple Newton, invención fallida que le costó a la compañía poco más de 100 millones de dólares.

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¿Qué fue el Apple Newton? Sorpresivamente, un modelo joven del iPad (con asistente personal, Siri incluida). ¿El problema? En ese entonces, sin redes de teléfono móvil ni Internet inalámbrico disponibles, el gadget no tenía un campo de aplicación definido. El Apple Newton estaba adelantado a su tiempo y llevó a la compañía al borde de la bancarrota, lo que forzó a Sculley a salir de la empresa.

Hoy, John Sculley es fundador, creador y miembro de las juntas directivas de tres exitosas compañías de teléfonos móviles. “En el momento, es muy vergonzoso y duele. Me tomó años superarlo, me dejó sin ánimos ni aliento”, declara. Sin embargo, “como cualquiera que haya sido directivo por muchos años, he fracasado infinidad de veces. El secreto está en descubrir cómo procesar esos fracasos y darles la vuelta”:

  1. Hazte responsable: Reconoce que, como directivo, a final de cuentas el incidente fue tu responsabilidad.
  2. Discute con tu equipo: ¿Qué pasó? ¿Qué nos falló?
  3. Define una metodología: Establece con tu equipo un procedimiento efectivo para llevar a cabo la próxima vez.
  4. Reajústate: Diseña metas, objetivos y un plan de recuperación.
  5. Seguimiento: Agenda periodos para revisar el progreso y asegurarte de que el equipo está alcanzando sus objetivos.

La capacidad de Sculley de hacer al fracaso parte de su vida y utilizarlo para encontrar y visualizar oportunidades futuras es un concepto bastante nuevo y al que el mundo empresarial aún presenta resistencia.

En muchas compañías un error es sinónimo de despido; sin embargo, hoy en día se está tomando un enfoque en que el fracaso es una parte aceptada de la toma de riesgos.

Fracasar significa tomarse el tiempo de reflexionar sobre lo que salió mal, mantenerse en aprendizaje continuo, y es una señal de que tu equipo se está atreviendo a ir más allá. Aquí, el que no arriesga no gana, y aun cuando una iniciativa puede no traer consigo los resultados esperados, siempre es mejor atreverse a quedarse estancado.

 

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