La quinta temporada de House Of Cards llega a Netflix este 30 de mayo. La última vez que supimos del matrimonio Underwood, Donald Trump ni siquiera pintaba como candidato republicano, y hoy lleva más de 120 días en la presidencia. ¿Podrá la ficción superar la realidad? Con el reality show que se vive en la Casa Blanca, ¿vale la pena seguirle la pista a esta novela?

Lo mencionamos arriba, sí, pero no está de más insistir. En una pelea de Trump vs Underwood, ¿quién hará lo más sorpresivo? ¿Quién ganará más encabezados? Nos morimos por saber la respuesta.

Las series de televisión y las telenovelas nos obligan a esperar una semana (en el mejor de los casos) para saber qué pasará con nuestros personajes favoritos, el streaming no sabe de esos problemas. La posibilidad de poder consumir compulsivamente esta serie es una de las razones por las que nos enamoramos la primera vez que Kevin Spacey le habló a la cámara. ¿Por qué detenerse ahora? Nosotros te damos 5 razones para no hacerlo:

  1. La intriga. La segunda mitad de la cuarta temporada nos mostró, por primera vez, a los Underwood caídos y en peligro de perder el poder que tanto han cuidado. El matrimonio entró en crisis y la presión interna los llevó al borde del divorcio. La cuestión para el nuevo paquete de capítulos es saber si la pareja presidencial logró, en verdad, superar sus problemas personales rumbo a las elecciones. Sobre todo, tomando en cuenta que el matrimonio rival, el republicano, parece perfecto y enfilado al triunfo.
  2. El drama. Si los noventa los convirtieron en fanáticos del melodrama político gracias a Nada personal y West Wing, abandonar a estas alturas del partido House Of Cards sería un error. Pocos shows abordan la arena política con tanta fuerza y tremendismo, nadie está seguro en este Estados Unidos de ficción. La muerte está a la vuelta de la esquina y Frank Underwood no teme usar su poder para eliminar a sus enemigos.
  3. Kevin Spacey & Robin Wright. Los actores principales de House of Cards son una delicia en pantalla, es una lástima que trabajen tan poco. La última vez que la cartelera mexicana vio a Spacey en pantalla le prestó su voz a un gato, así que se pueden dar una idea. House of Cards les da suficiente espacio para llenar a sus personajes de matices, no serán muy humanos en su concepción, sin embargo, eso permite que la caricatura política alcance sus mejores momentos.
  4. El fenómeno Trump. ¿Cómo abordará la serie al presidente? Los guionistas tienen un dilema bastante grande por delante: Adoptar la figura y trasladarla a Spacey, ignorarla o tal vez un punto medio, como han hecho hasta ahora. La decisión puede tirar la serie o darle vida varias temporadas más. Piensen en los programas de comedia norteamericanos engullidos por todo lo que hace Trump y obligados por su comportamiento a seguir la nota. ¿Caerá House of Cards en la misma trampa?
  5. La vanguardia política. House of Cards tiene mucho de ficción, sin embargo, sus guionistas han logrado introducir temas del mundo real a su trama. Por ejemplo, el candidato republicano (Joel Kinnaman) aprovecha el big data para obtener votos y segmentar a su público objetivo, de manera parecida a cómo el equipo de Donald Trump utilizó la información durante la campaña presidencial.

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