Durante los primeros siete meses del año, los recursos tributarios provenientes de IEPS a gasolinas y diesel, así como de IVA a comida empaquetada y otros ingresos extraordinarios, le dan un respiro a las finanzas públicas del gobierno federal. Los ingresos tributarios han aumentado 30% de enero a julio.

 

Al dar su mensaje por el Tercer Informe de Gobierno, el presidente de México, Enrique Peña Nieto, reiteró su promesa de no subir los impuestos. “No vamos a aumentar impuestos ni a gastar más; le toca al gobierno apretarse el cinturón”, dijo el jefe del Ejecutivo, quien aseguró que el país depende menos del petróleo, pues en 2012 componían 40% de las finanzas públicas, y ahora sólo 18%.

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Lo cierto es que ante la caída de los precios del petróleo el gobierno federal tiene la necesidad de suplir esos recursos faltantes por otros medios.

Para esto ha utilizado cinco ‘salvavidas’ que mantienen a flote las finanzas públicas:

  1. Mayor fiscalización a los contribuyentes.
  2. El Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) a gasolinas y diesel.
  3. El Impuesto al Valor Agregado (IVA) a comida empaquetada.
  4. El remanente  de operación del Banco de México (Banxico).
  5. La contratación de coberturas petroleras.

Algunas de estas medidas ya están surtiendo efecto. En el periodo enero-julio de este año, los ingresos tributarios crecieron casi 30% hasta 1.4 billones de pesos (bdp), de acuerdo con registros de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP).

 

Descalabro petrolero

De enero a julio de este año, los ingresos petroleros cayeron 35.9%, para ubicarse en 470,000 millones de pesos (mdp).

Hacienda estimó una producción de 2.4 millones de barriles por día de crudo en su presupuesto preliminar de 2016. Sin embargo, la extracción de Petróleos Mexicanos (Pemex) se redujo a un promedio de 2.26 millones de bdp durante el primer semestre del año.

El descenso de las cotizaciones petroleras no es en su totalidad malas noticias, ya que a medida que la dependencia del efecto petrolizante en los ingresos públicos disminuye, se dota de mayor flexibilidad a las finanzas del país.

Especialistas aseguran que el hecho de que los ingresos no provengan sólo del petróleo es benéfico, pero la mala noticia es que la fuerte caída de los precios del crudo ha orillado al gobierno mexicano a buscar fuentes de recursos que no siempre benefician al bolsillo de la población.

“Mientras más se petrolice una economía y más cerrada esté a una sola fuente por la que obtenga ingresos, más vulnerable es. El petróleo ha sido, en términos tributarios, el máximo aportador de ingresos para el gobierno. Es importante que México aumente sus ingresos a través de las exportaciones no petroleras”, opina Luis Miguel Pérez Juárez, profesor investigador del Tecnológico de Monterrey campus Estado de México.

En este sentido, el catedrático del ITESM argumenta que durante el sexenio de José López Portillo, entre 78 y 82% de los ingresos provenían de la producción petrolera, y con Felipe Calderón la cifra se ubicó en 45%. Hoy, esta cifra oscila entre 17 y 19%.

“Es buena noticia que la petrolización se reduzca y que los ingresos no provengan sólo del crudo. Es positivo que no estemos en un nivel como en los años de López Portillo y ni siquiera similar al que llegamos a estar con Calderón”, precisa el investigador.

 

Los cinco salvavidas

El gobierno federal se comprometió en el Acuerdo de Certidumbre Fiscal a no incrementar los impuestos federales hasta el 30 de noviembre de 2018. Sin embargo, ya está haciendo uso de cinco ‘salvavidas’ con los que ha incrementado sus ingresos.

 

Primer salvavidas:  Más fiscalización y más pagos

A través de los actos de fiscalización y la propuesta del pago de dos tipos de verificación durante el año, el gobierno federal logra una mayor recaudación.

Tan sólo en 2014, la recaudación por actos de fiscalización (los medios que tiene la autoridad para determinar el grado de cumplimiento de las obligaciones fiscales de los contribuyentes) del Servicio de Administración Tributaria (SAT) ascendió a 156,398 mdp, monto 32% superior a los recabados en 2013, a través de un total de 112,535 actos, revela el Informe Tributario y de Gestión realizado por el organismo.

También otra vía por la que se podrían captar más recursos es en la aprobación de pagos de derechos. A finales de abril, la Cámara de Diputados aprobó una serie de modificaciones a la Ley de Caminos y Puentes Federales, con las que a partir de 2016 los automovilistas que tengan un vehículo con una antigüedad mayor a tres años deban someterlo a dos tipos de verificación durante el año. La discusión de la iniciativa pasó a la Cámara de Senadores, cuyo periodo de sesiones inició el 1 de septiembre.

En caso de que se apruebe, aquellos propietarios que no realicen esta doble verificación deberán pagar entre 40 y 500 días de salario mínimo. Los ingresos derivados de estas sanciones se destinarán a programas de prevención de la Secretaría de Gobernación.

El Partido de la Revolución Democrática (PRD) prevé que con esta ley ingresen 7,500 mdp, gracias a que en México existe una flota de 25 millones de vehículos.

 

Segundo salvavidas: IEPS a gasolinas

De enero a julio de este año, el IEPS a gasolinas y diesel ayudó al gobierno a obtener ingresos extras por 127,481 millones de pesos, de acuerdo con Hacienda.

La recaudación del IEPS a gasolinas se ha convertido en uno de los ingresos más importantes para el gobierno federal, dice Isaac Velasco Orozco, analista del Grupo Financiero BX.

“En definitiva, este ingreso superó las expectativas del gobierno en los primeros siete meses del año. Nuestra previsión (de BX+) fue conservadora y establecimos que durante todo el año el IEPS daría ingresos cercanos a 100,000 mdp. Sin embargo, superó los pronósticos, y tan sólo de enero a julio se obtuvo un equivalente a 0.7% del Producto Interno Bruto (PIB)”, explica.

Para 2016, el analista mantiene una proyección de 126,000 mdp, y aunque reconoce que la cifra es conservadora, prevé que la recaudación sea superior, y en términos de proporción del PIB “podríamos ver cifras mayores al 1%”.

Aun con el actual tipo de cambio, la gasolina es más cara en México que en Estados Unidos, por lo que los mexicanos no pueden beneficiarse, al menos hasta 2018, de precios internacionales más baratos del combustible, debido a que el IEPS sobre este producto representa un ingreso extra para el gobierno federal.

Leticia Armenta Fraire, directora del Centro de Análisis Económico del Tecnológico de Monterrey campus Ciudad de México, tiene una visión no tan optimista sobre el impacto que esto ha propiciado a los contribuyentes: “Si estos recursos se utilizaran para mejorar el transporte público, las vialidades o la movilidad, podríamos hablar de un beneficio directo para el consumidor. Sin embargo, siguen pagando sin saber a qué se destinan estos recursos.”

Asimismo, en los primeros siete meses del año, el gobierno recabó 77,532 mdp por IEPS a otros productos como tabacos labrados, bebidas alcohólicas, cervezas y bebidas refrescantes, la realización de juegos con apuestas y sorteos, bebidas energizantes, así como por bebidas saborizadas y alimentos no básicos con alta densidad calórica. Esta cifra representó un crecimiento de 6.8%, frente a los 70,478 mdp obtenidos durante el mismo periodo de 2014.

La mayor aportación al IEPS de dichos productos de enero a julio de este año provino de los tabacos labrados (21,017 mdp), seguido de la cerveza y bebidas refrescantes (17,304 mdp) y las bebidas saborizadas (11,636 mdp).

Armenta Fraire percibe en este ingreso contradicciones, pues considera que más allá de alentar a la población a dejar de consumir esta clase de productos, afectó sus finanzas, debido a que esta clase de alimentos están más asociados a la población de bajos ingresos.

“Si tuviéramos un consumidor de clase media o alta, en donde este consumo fácilmente se pudiera sustituir por otro tipo de alimentos y bebidas, veríamos una reacción más grande a los cambios en precios, pero no provocó un gran cambio y sí, por el contrario, deterioró el poder adquisitivo de la población de clase baja”, explica la directora del Centro de Análisis Económico del ITESM.

 

Tercer salvavidas: IVA a comida empaquetada   

A partir del 1 de julio de este año, la comida preparada que está a la venta en locales como Oxxo pagará 16% de Impuesto al Valor Agregado (IVA), se consuma en el local o no, de acuerdo con una resolución del SAT.

La disposición incluye sándwiches, tortas o lonches, incluidas chapatas, pepitos, baguettes, paninis o subs; gorditas quesadillas, tacos o flautas, incluidas sincronizadas o gringas; burritos y envueltos, inclusive rollos y wraps; croissants incluidos cuernitos; bakes, empanadas o volovanes; pizza, incluidas las focaccias; guisos y discadas, hot dogs y banderillas.

La regulación también incluye hot cakes, alitas, molletes, hamburguesas, bocadillos (snacks), sushi, tamales, sopas instantáneas y nachos.

Esta disposición, que entró en vigor hace dos meses, también representa un ingreso extra.

 

Cuarto salvavidas: Remanente de Banxico

A finales de abril de este año, el Banco de México (Banxico) transfirió recursos remanentes de su operación por un total de 31,449 mdp al gobierno federal que serán destinados al gasto en infraestructura.

El remanente de operación del banco central es el sobrante que se obtiene después de que el organismo cubre sus gastos, incluidas las reservas de ley.

De acuerdo a lo establecido en el artículo 55 de la Ley Orgánica que lo regula: “El Banco será institución sin propósito de lucro y deberá entregar al gobierno federal el importe íntegro de su remanente de operación una vez constituidas las reservas revistas en esta Ley, siempre que ello no implique la reducción de reservas provenientes de la revaluación de activos.”

Al respecto, Luis Miguel Pérez Juárez, del Tec, expone: “Este ingreso llegó en buen momento porque la baja en producción petrolera y la baja en el precio del petróleo han mermado los ingresos petroleros del fisco.”

Cuando se dio el anuncio de la transferencia, la dependencia encabezada por Videgaray precisó que estos recursos se destinarían a proyectos de inversión en infraestructura, privilegiando su uso a través de inversión público-privada.

“El uso siempre va a ser polémico, pero me parece que dentro de todo, la canalización de recursos extraordinarios para generación de infraestructura es de lo más sano que podemos observar. Sería reprobable que los ingresos extraordinarios se utilizaran en gasto corriente”, detalla Armenta Fraire.

 

Quinto salvavidas: Coberturas petroleras

En los primeros siete meses del año, el precio promedio de la mezcla mexicana fue de 49.9 dólares por barril (dpb), cifra muy debajo de los 94.3 dpb registrada durante el mismo periodo del año pasado.

Por ello, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) ha tenido que recurrir a la contratación de coberturas a casi el doble del costo y a casi la mitad del precio establecido en 2014. A mediados de julio, la dependencia a cargo de Luis Videgaray protegió 212 millones de barriles de crudo a un precio de 49 dólares, por un valor 1,090 millones de dólares, cifra que superó los 773 millones del año pasado.

Aunque Hacienda ha tomado las medidas necesarias para proteger el crudo, el 24 de agosto, la mezcla mexicana tocó un precio mínimo de 33.71 dpb, su menor cotización desde el 31 de diciembre de 2008, según datos de Pemex.

La directora del Centro de Análisis Económico del Tec de Monterrey estima que el precio del petróleo no se recuperará en al menos los dos próximos años.

“Si la mezcla mexicana llega a 35 dpb, una cobertura de 49 dólares le generaría ingresos extraordinarios al gobierno federal, ya que el tipo de coberturas que se adquirieron son opciones de venta, entonces si el precio se mantuviera en el precio actual, estaría ganando”, opina.

 

“Un tanque de oxígeno”

Ante esta caída de ingresos , la administración ha encontrado estos salvavidas que le han servido para mantener a flote las finanzas públicas, pero estas soluciones no pueden ser permanentes.

El gobierno federal tiene dos opciones: aumentar sus ingresos a través de la ampliación de la base tributaria de contribuyentes u optimizar sus recursos, pero no imponer más impuestos, considera Isaac Velasco.

El “40% de los mexicanos paga sus impuestos. Si se incrementara este porcentaje se aliviaría la carga presupuestal de este segmento de la población, además de que se estimularía la formalidad”, agrega el especialista.

Lo que está por verse, dice  Miguel Pérez Juárez, del Tecnológico de Monterrey, es si el gobierno no mantendrá el uso de estos salvavidas como fuentes de ingreso una vez que pase la crisis. “Estos ingresos son un paliativo, un tanque de oxígeno para el gobierno, pero no resolverán el problema de fondo. Es lamentable, pero estas entradas de extraordinario sólo tienen el nombre, porque generalmente llegan para quedarse. Casi nunca hemos visto que una vez que termine la coyuntura se eliminen.”

 

 

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