Los directores generales de una empresa realizan muchas acciones de negocio cada día, pero hay algunas que son clave, definen su rol y promueven una mayor colaboración de los equipos de trabajo. Aquí siete puntos esenciales para el mejor de todos los CEO.

 

Quienes estamos en el mundo de los negocios con frecuencia escuchamos nombrar la palabra CEO, Director General, Director Ejecutivo, etcétera… Incluso, quienes estamos en esta posición, en muchas ocasiones, nos hemos presentado bajo tal nombramiento. Todo mundo o casi todo afirma que el éxito de una organización depende en buena parte de su CEO porque sólo él puede llevar a cabo determinadas acciones y conducir a sus colaboradores hacia el progreso y logro de objetivos corporativos. Pero, ¿cómo lo hacemos?

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Traigo este tema a colación porque en días recientes me sucedió algo muy curioso con Daniel, un colaborador. Estaba con él en mi oficina revisando algunos documentos y me dijo: “¿Puedo preguntarle algo? Quizá pueda sonarle algo tonta mi pregunta, pero estoy intrigado al respecto… ¿Qué hace exactamente un Director General?”

El hecho me sorprendió porque nunca antes me habían preguntado lo mismo, y tal vez ni siquiera yo he sido consciente de tal condición. Como CEO, hacemos nuestro trabajo cada día, llegamos a la oficina, resolvemos pendientes, etcétera, pero responder una pregunta así no es algo automático y sencillo.

El hecho me hizo considerar que quienes estamos al frente de una organización llevamos a cabo muchas acciones de negocio cada día; no obstante, existen algunas que son clave, definen nuestro rol y promueven una mayor colaboración con nuestros equipos de trabajo. Aquí expongo siete puntos que, en mi propia experiencia, son esenciales para ser un CEO exitoso:

  1. Establecer y comunicar la misión y visión empresarial. El CEO o Presidente Ejecutivo debe establecer la dirección estratégica (misión, visión, objetivos) que deberá seguir la organización. Si estos conceptos no se tienen perfectamente claros en la mente de los colaboradores, la toma de decisiones se dificultará y, además, nuestra organización se convertirá en un conjunto de personas persiguiendo metas individuales y guiadas por sus propios valores. Si bien es cierto que delinear la visión estratégica de la organización puede ser un asunto colaborativo, el líder de la organización necesita comunicarla eficazmente, de manera que no sólo los colaboradores entiendan su propio rol y responsabilidades, sino que también queden cautivados y se involucren para trabajar en ello. Desde luego, no debemos olvidar comunicarla a nuestros stakeholders externos a fin de lograr su engagement.
  2. Obsesionarse por los clientes. Es un hecho que la tecnología y la sociedad evolucionan más rápido de lo que una organización puede adaptarse. sobre todo ahora en la economía digital. No hay opción: hay que estar obsesionados por los clientes o perder. Cada momento de la verdad cuenta cuando se trata de la lealtad del cliente. Para algunos CEO, este cambio de paradigma será fácil; para muchos, significa repensar el modelo de negocios. Una Transformación Digital exitosa no proviene de la aplicación de nuevas tecnologías, sino que parte de la transformación de la organización para aprovechar las posibilidades que ofrece la tecnología, puesto que para competir y prosperar —según evoluciona el comportamiento de los clientes, empleados y de tus competidores, una vez que se proponen a abordarlos— es necesario contar con una nueva perspectiva, ya que dichas reacciones y acciones serán las que vayan sellando tu destino y legado. Por lo tanto, el reto está dentro de los mismos líderes y son ellos los que deben capitanear la Transformación Digital —uso de la tecnología y metodología para abordar cambios en los comportamientos— actualizando o reformando los procesos y sistemas para amplificar las oportunidades existentes e imprevistas, pues los que utilizan actualmente pueden estar actuando en su contra.
  3. Construir la cultura corporativa. La cultura corporativa es un factor de integración entre todos los miembros de la organización y agrega valor a la manera en que se llevan a cabo los procesos, de tal forma que impacta en la experiencia de los colaboradores y de los clientes. Un líder de cualquier organización requiere prestar atención e involucrarse en la cultura que se va desarrollando al interior de ésa para moldearla hasta alcanzar la cultura deseada. Los valores, por ejemplo, son un elemento crítico cuya aplicación debe ser consistente en todas las áreas y niveles del negocio. ¿Por qué hacerlo? Una buena cultura corporativa hace sentir seguros y respetados a los colaboradores, permitiéndoles brindar su mejor desempeño en todo momento.
  4. Cultivar la confianza y generar la comunicación. ¿Por qué es necesario este aspecto? Porque sin importar el tamaño de tu empresa, el hecho de crear un entorno de confianza y establecer canales de comunicación hacia todos los niveles y colaboradores te permitirá fijar metas (resultados) y comportamientos (valores), para luego suministrar los recursos para lograrlos. Bajo estas condiciones es mucho más sencillo involucrarte con tus colaboradores y conocer su trabajo, e identificar si las metas se están cumpliendo o si algo está fallando o hace falta para cumplir el objetivo. Indudablemente, la confianza y la comunicación te permitirán instruir, aconsejar, premiar o sancionar; lo que sea necesario para obtener los mejores resultados en favor del negocio.
  5. Brindar los recursos necesarios. Los líderes empresariales deben llevar a cabo la labor de balancear los recursos disponibles, sobre todo, el capital financiero e intelectual, de manera que estén disponibles en las cantidades requeridas y el momento adecuado; para ello, tienen que trabajar en estrecha colaboración con los encargados de Finanzas y Recursos Humanos. Esta labor involucra mantener ese balance para todos los departamentos e iniciativas, y de acuerdo con las metas de la organización. ¿Nada fácil, verdad? Pero tampoco imposible. Y tú sabes que para tomar tales decisiones es importante tener un profundo entendimiento de todos los aspectos del negocio, así como tener en claro la visión de la compañía. También sabes lo trascendente de tu labor al colocar a las personas adecuadas en el puesto correcto y darles el entrenamiento apropiado, pues sabemos que con el equipo correcto es más fácil llegar a las metas de negocio.
  6. Actuar en las crisis y los conflictos. Algunos líderes de las organizaciones consideran que deben permanecer lo más lejos posible cuando surgen este tipo de situaciones. Sin embargo, éstos son momentos clave en los que se requiere que ellos actúen, ya que es una buena oportunidad para ganar autoridad, demostrar su poder y fortalecer su liderazgo con todos los stakeholders; de lo contrario, podrían perder autoridad y dañar su propia imagen y la de la compañía. No obstante, no todos los eventos de esta naturaleza requieren la atención de los CEO. Por ello, es importante que sepas que habrá momentos en los que requieres intervenir, pero también hay otros que pueden ser resueltos por alguien más. Un buen líder siempre sabe elegir cuándo y cómo inmiscuirse.
  7. Ser el rostro de la empresa. No se puede negar que muchos hombres y mujeres de negocio como Steve Jobs y Bill Gates, o Lorenzo Zambrano y María Asunción Aramburuzabala, fueron y han sido figuras clave en la comercialización y Relaciones Públicas de sus compañías. Muchas organizaciones en todo el mundo quizá no son tan conocidas por sus productos o servicios como los son por el rostro y las acciones de sus CEO. Esto es un hito que algunos de los líderes de negocios aún no comprenden totalmente; y no se necesita ser una figura tan prominente como los arriba citados para saber que ellos son la voz y el rostro de sus compañías, y son quien determinan en gran medida la percepción y reputación que se tiene de las mismas y de sus marcas en la opinión pública.

Existen muchas funciones que un líder de negocio debe realizar para mantener su compañía en la cima. Sin embargo, los buenos CEO saben cómo organizar su tiempo para cumplir con todas y cada una de sus responsabilidades, pues saben que de ello depende el éxito de sus compañías. Y también están conscientes que el éxito no llega solo ni tampoco se construye solo. Bien lo decía Steve Jobs, uno de los mejores CEO en la historia de los negocios: “Mi trabajo no es ser agradable con la gente. Mi trabajo es tomar a estas grandes personas y empujarlas a ser aún mejores.”

 

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