El robo de identidad o usurpación de identidad está creciendo aceleradamente. Cada vez es más común escuchar que personas cercanas han sido víctimas de este delito de cuello blanco.

 

Frases como: “Llaman a mi casa diciéndome que pague el crédito que según yo solicité” o “Clonaron mi tarjeta”, están provocando verdaderos dolores de cabeza entre la población.

Durante el primer semestre de 2015, las reclamaciones aplicables a un posible robo de identidad se incrementaron 40% con respecto al mismo periodo de 2014, al pasar de 20,168 a 28,258, según información de la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef). Se estima que México ocupa el tercer lugar en América Latina con alta incidencia de este delito.

En la mayoría de los casos, el ladrón utiliza la información ilegalmente adquirida para contratar productos y servicios financieros en nombre de la víctima. Los datos personales que puede llegar a usurpar son: nombre, teléfono, domicilio, fotografías, huellas dactilares, números de licencia y de seguridad social, incluyendo información financiera o médica, así como cualquier otro dato que permita identificar a una persona.

Datos de la Condusef revelan que de cada 100 reclamaciones imputables a un fraude, dos corresponden a posible robo de identidad. Con respecto al monto reclamado por los usuarios, en el primer semestre del año ascendió a 118 millones de pesos, 19% más a lo reclamado en el mismo periodo de 2014, y de este monto, el saldo abonado fue de 69 millones de pesos, es decir, 58%.

Los bancos que concentran el mayor número de reclamaciones por esta causa son Santander, Banamex y HSBC, con 76% del total. Por producto financiero, cabe precisar que de cada 10 reclamaciones, nueve son de tarjeta de crédito y una de tarjeta de débito, y en ese sentido, los robos de identidad en el segundo producto perjudican más al usuario por la baja respuesta en materia de monto abonado y respuesta favorable.

El Artículo 211 Bis del Código Penal para el Distrito Federal establece que quien por cualquier medio usurpe, con fines ilícitos, la identidad de otra persona, u otorgue su consentimiento para llevar a cabo la usurpación en su identidad, se le impondrá una pena de uno a cinco años de prisión y de 400 a 600 días multa, aumentándose en una mitad las penas previstas anteriormente, a quien se valga de la homonimia, parecido físico o similitud de la voz para cometer el delito establecido en ese artículo.

Para que no seas víctima de los delincuentes, Blue Coat Systems ofrece algunos consejos sencillos, pero recuerda que es tu responsabilidad revisar tus estados de cuenta, y si detectas algún movimiento que no reconoces, acude a tu institución financiera o directamente a la Condusef.

  1. Al deshacerte de documentos con información personal o financiera o tarjetas de crédito o débito vencidas, destrúyelos perfectamente.
  2. Usa claves que no se relacionen con datos personales, tales como fechas de nacimiento, números telefónicos o nombres de familiares; utiliza letras mayúsculas, minúsculas y números combinados.
  3. Guarda tus NIP, password y claves dinámicas en un lugar seguro. Evita que personas extrañas tengan acceso a ellos.
  4. No abras mensajes sospechosos o que soliciten información personal o financiera.
  5. Nunca ingreses tus contraseñas, sobre todo bancarias, desde una liga que te llegó a tu correo electrónico.
  6. Nunca envíes tus claves y NIP por correo electrónico, y mucho menos las compartas con nadie.
  7. No utilices equipos públicos para realizar movimientos bancarios o compras por internet. Tu información puede quedar grabada en ellos con el uso de software maligno.
  8. Si vas a realizar compras por internet, asegúrate de que el sitio que visitas sea totalmente seguro y confiable. El proveedor debe informar su identidad, denominación legal, políticas de venta y de privacidad, así como datos de su ubicación física.

 

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