Isabel Aguilera es una de las ejecutivas ibéricas más reconocidas de la última década. Ha ocupado puestos clave en GE, Google y Dell, y ahora comparte su experiencia con Forbes México.

 

“A la gente le horroriza el cambio impuesto, pero a todos nos apasiona cambiar cuando somos nosotros quienes lo decidimos”, me dice Isabel Aguilera, una de las mujeres más importantes de la escena corporativa española de la última década. Hablamos sobre innovación, el tema que hace unos días la trajo a Monterrey, Nuevo León, para dictar una conferencia en el marco del Alestra Summit.

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Durante su intervención sobre el escenario, la española fue demoledora: “La tecnología digital no sólo ha creado nueva competencia, nuevas fórmulas de relacionarnos dentro y fuera de la empresa, nuevas regulaciones y nuevas formas de poder, también ha dado a pie a nuevos tipos de clientes, y lo seguirá haciendo. En el futuro tus clientes serán mujeres, mayores y asiáticas, ¿estás listo?”, cuestionó al público durante su charla, que tituló Learning on the Fly (Aprendiendo sobre la marcha), que fue el evento principal del Alestra Summit Monterrey, una parada más en la gira de innovación organizada por Alestra, empresa mexicana proveedora de servicios de TI.

Aguilera es una española que ha ocupado puestos clave en Hoteles NH y Dell Computer; también ha dirigido las operaciones de GE y Google en España y Portugal. Durante 25 años de carrera ha aprendido una cosa o dos sobre ventas, marketing, dirección e innovación.

Ese perfil profesional, cargado de un fuerte componente tecnológico, resulta curioso en virtud de la formación académica de Isabel,  pues es licenciada en arquitectura con una maestría en negocios. Pero lo que en papel luce inusual, en la realidad no lo es en absoluto: “Mi perfil no es atípico; creo que no hay ningún licenciado en Internet. Puedo leer un estado de resultados, un balance, el cashflow… y tengo criterio para saber cómo se gestionan los riesgos en una compañía.”

La asesora de la consultora española Indra ha sido una férrea defensora de la equidad de género dentro de la oficina, tema en el que, asegura, aún hay mucho camino por andar. Al respecto, cita cifras de 20 First, una firma de investigación en temas de género que publicó un reporte sobre el rol de las mujeres al interior de las empresas en 2015. De acuerdo con el reporte, 60% de las compañías estadounidenses cuentan con al menos dos mujeres en sus comités ejecutivos y ocho de las más importantes (entre éstas IBM, GM, Lockheed Martin y PepsiCo) son dirigidas por una mujer.

Las cifras no son tan alentadoras en otras regiones del mundo. Mientras que las empresas de EU tienen una participación femenina de 17%, esa cifra en Europa es de 11%, y en Asia de sólo 4%. Lamentablemente, el estudio no ofrece datos sobre la realidad latinoamericana.

Pero hay algo que esta mujer, a quien la revista Fortune alguna vez incluyó entre las 50 ejecutivas más influyentes del planeta, considera más importante que el aumento del número de mujeres en el lugar de trabajo: “Creo que cada vez más en los equipos, las empresas y los consejos de administración hace falta una diversidad de conocimientos, que es mucho más rica que la diversidad de género. Se necesita una diversidad de procedencia, conocimientos y de perspectivas.”

¿Cómo impacta esto en la capacidad de innovación de una compañía? Aguilera sugiere que la amplitud de la perspectiva de una organización es tan grande como la de cada uno de sus integrantes, por lo que la diversidad es tan importante como los incentivos que la empresa ofrezca para la generación de nuevas ideas.

Durante su conferencia, Isabel ofreció las que, en su experiencia, son nueve condiciones fundamentales para el fomento de la innovación en una empresa:

  1. Genera el ambiente propicio. Es necesario fomentar la experimentación y premiar el error, hacer del fracaso una parte fundamentalmente positiva de nuestra cultura.
  2. Fomenta un liderazgo colaborativo. Es necesario aprovechar el talento y los cerebros de los jóvenes, pero también de los mayores.
  3. Abraza el aprendizaje perpetuo. La mejor manera de generar nuevas ideas es conocer las que han tenido los demás.
  4. Ten hambre de cambio. Si sólo buscas tu propio beneficio, más dinero o más participación de mercado, probablemente no innovarás. Debemos tener el hambre de cambiar el mundo. Hacer el mundo más fácil y mejor.
  5. Planifica. La innovación es un proceso planeado, pero es también medible (recuerda, lo que no se mide no se mejora).
  6. Suelta. Para poder fomentar la innovación dentro de una organización se debe ceder poder y control para dar lugar a compromiso y participación.
  7. Lo verdaderamente clave es intangible. A pesar de hablar de tecnología y digitalización, el tema aquí son las personas: son las que motivan el cambio.
  8. Comunícate. Ésta es otra pieza clave para mejorar el rendimiento; toda la organización debe estar en el mismo canal para hablar el mismo idioma.
  9. La innovación no es como la pintan. No tiene por qué ser revolucionaria; pequeños cambios continuos pueden tener un impacto tan profundo como una disrupción violenta.

Esas nueve condiciones, dice Isabel, deben tener como fin último una mejora del mundo que nos rodea, y menciona el ejemplo de Marsi-Bionics, una compañía que actualmente busca financiamiento para la producción de exoesqueletos que ayuden a caminar a niños con discapacidades. “Me emociona que hay proyectos que mejoran la vida de las personas; es lo que más me entusiasma sobre el futuro.”

Isabel ha dirigido a GE y a Google en España y Portugal.

 

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