Por Santiago Roel R.*

 

Las mujeres no necesitan aprobación del movimiento, ni tampoco nuestro apoyo, pueden muy bien solas. Y sí, algunas están muy enojadas.

De hecho, han logrado algo inusual en el país: tomar la agenda política con inteligencia y valentía. Eso es bueno porque si los hombres estamos hartos con la violencia, ellas tienen doble motivo para estarlo: porque viven en México y porque son mujeres.

Es bueno, además, porque parece ser que Andrés Manuel López Obrador quiere dominar y controlar todos los temas a pesar de que no siempre los entiende. Nadie había podido hacer lo que ellas han hecho: ni los empresarios, ni los partidos de oposición, ni los medios independientes, ni las ONGs.

Ante los justos reclamos de tantas mujeres contra el sistema AMLO cabeceó para el golpe y quiso desacreditar el movimiento, como en otros tantos temas, pero pudieron más las mujeres.

¡Bravo por ellas! Nuestro reconocimiento y aplauso. Como lo he dicho muchas veces: el liderazgo es de [email protected] y la inteligencia es de [email protected]

No debemos tampoco interferir en su diálogo. Es un diálogo entre ellas y es un justo reclamo al sistema.

¿Qué podemos hacer los hombres entonces?

Podemos observar y escuchar los reclamos que se manifiesten. No es un solo reclamo, son muchos y no todas estarán de acuerdo con todo lo que se exprese o cómo se exprese, pero insisto, lo nuestro es abrirnos ante ellos, es decir, precisamente lo que no hizo, ni está haciendo el gobierno: escuchar, cuestionar, aceptar y mejorar.

Hay muchos tipos de violencia contra ellas, de todo tipo, desde lo más obvio hasta lo más sutil. Muchas formas de violencia, la mayoría son sistémicas, inconscientes y por tanto poco visibles para los hombres y también para muchas de ellas.

Los reclamos no son contra nadie en lo personal, son contra el sistema: familia, sociedad, gobierno.

No cometamos el mismo error de AMLO de querer opinar lo que aún no entendemos, hacernos las víctimas, presumir lo nuestro, seguir prejuzgando o peor aún intentar acaparar los reflectores.

Y si no hay reclamos, pues entonces escucharemos su silencio y su ausencia…que de eso se trata el 9 de marzo.

Diálogo con nuestras emociones

Mientras las mujeres estén manifestándose el 8 o ausentes el 9 de marzo, les propongo un ejercicio personal, un diálogo con nosotros mismos.

Me explico: a los hombres el sistema nos programa a desconectarnos de nuestras emociones negativas. No podemos reconocer y manifestar como las mujeres toda la gama de emociones negativas (tristeza, ansiedad, abandono, desesperanza, etc.) que también tenemos.

La única emoción negativa que el sistema nos permite expresar es la ira. Esa sí la aplaude, la honra y la promueve. Si mostramos las otras, nos descalifica como débiles.

Pero como bien dice Jung, lo que no se reconoce se refuerza y se magnifica, y entonces se manifiesta con otros desequilibrios: enfermedad física, emocional y espiritual. Y así vamos por la vida, enfermos y sin saber qué es lo que nos enferma.

Hoy, a muchas les toca conectarse y manifestar su ira, algo que el sistema les ha negado. Respetemos eso.

Y a nosotros, a conectarnos y expresar otras emociones más interesantes que la ira. Emociones de muchos colores y matices. En resumen, integrarnos como hombres completos para sanar lo nuestro.

El Yin y el Yang buscan equilibrio en México. Hagamos la tarea todos.

 

 

Contacto:

*Santiago Roel R. es Director y fundador de Semáforo Delictivo, herramienta de rendición de cuentas, evaluación y análisis del comportamiento de la delincuencia y violencia en México.

Twitter: @semaforodelito

 

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

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