Durante el primer semestre de gobierno de Andrés Manuel López Obrador no se fortaleció la confianza de inversión con el sector privado, es más, se exacerbó esa tendencia negativa que venía desde el sexenio de Enrique Peña Nieto, indicó el director general del Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico, José Luis De La Cruz Gallegos.

Hay actos que acentúan este hecho, como la cancelación del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM) en Texcoco y que López Obrador contradiga las declaraciones de sus funcionarios, como el caso de Arturo Herrera, subsecretario de Hacienda y Crédito Público, quien descartó la construcción de la refinería en Dos Bocas y al día siguiente fue desmentido por el presidente en su conferencia mañanera, ya que reafirmó la construcción del proyecto.

Los siguientes seis meses de la actual administración serán cruciales para la confianza del sector empresarial, ya que se verá si el gobierno de México tendrá la capacidad de revertir la tendencia negativa que enfrenta la economía, explicó el director del IDIC.

Esto también dependerá de los ajustes a la austeridad y de algunas acciones que no se han dado a conocer, como el plan financiero de Petróleos Mexicanos, aspecto que mantiene interesado a gran parte del sector empresarial.

En cuanto a los megaproyectos de López Obrador, como el Tren Maya y la refinería en Dos Bocas, Tabasco, explicó que se necesitan los estudios técnicos y de viabilidad para saber y evaluar hasta dónde y cómo el sistema productivo mexicano puede colaborar.

El experto definió a este primer semestre como el “aterrizaje” de la gestión de AMLO, sin embargo señaló la importancia de la desaceleración económica por la que atraviesa el país, ya que desde diciembre pasado hasta marzo de este año, el crecimiento fue de 0.4%, el cual se considera bajo.

La inversión continúa a la baja

A pesar de que el Plan Nacional de Desarrollo (PND) de López Obrador espera un crecimiento del 6% al final de su gobierno y un promedio de 4% a lo largo de su sexenio, aspectos como el desempleo, la baja inversión y bajo crecimiento económico del país que se refleja en el Producto Interno Bruto (PIB) no contribuyen a ese anhelo presidencial.  

La pérdida en la fuerza de inversión es tal, que desde de agosto de 2018, su promedio de crecimiento es (-)1.4%, subraya el análisis del instituto que dirige José Luis De La Cruz Gallegos, con cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI)

Por ello, el IDIC insiste en que el PND debería considerar la participación de la banca de desarrollo, la política industrial moderna y el encadenamiento de empresas que producen en México, para la cual es necesario la ejecución de presupuesto público.

“Sin inversión no hay crecimiento económico, particularmente para un país como México que enfrenta grandes rezagos en materia de infraestructura, vivienda, hospitales, escuelas y desarrollo tecnológico”, señaló el organismo.

Austeridad de más

Por su parte, Alfonso Romo Garza, jefe de la oficina de presidencia, reconoció que “la Federación ejerce medidas de austeridad al grado de afectar al sector productivo”.

“El gasto corriente hay que bajarlo. El apretón es durísimo, pero próximamente estaremos pasando a reactivarlo”, reveló durante el Foro Internacional del Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF) 2019.

Sin embargo, Romo Garza, indicó que posiblemente para septiembre se generen las condiciones para incentivar la inversión en México, y así fomentar la creación de empleo, de acuerdo a información del diario El Financiero.

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