Con la reforma energética de 2013, el gobierno de Enrique Peña Nieto prometió elevar hacia 2018 la producción de petróleo crudo de 2.5 a 3 millones de barriles diarios (mdb).

“Con la Reforma Energética se establecieron las bases para la construcción de un sector energético eficaz y eficiente que permita llevar energía a todo el territorio nacional de forma continua y a precios competitivos”, dijo el poder ejecutivo en su sexto informe de gobierno.

Pero la administración priista (2013-2018) se quedó lejos de la meta, con un promedio productivo de 2.22 mbd, 17% menor comparado con la producción durante el gobierno del panista Felipe Calderón (2007-2012) de 2.70 mdb, según el documento.

El principal impacto ocurrió en el tipo de crudo pesado, con una disminución de 27.3%. El crudo ligero registró una reducción porcentual de 3.4% y el superligero cayó 1.9%.

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Durante este sexenio, el gobierno mexicano enfrentó dos grandes problemas que debilitaron la producción: el declive del megayacimiento Cantarell y la crisis de precios del crudo de 2014-2016 que tiraron el precio del barril de 100 a 20 dólares. Este último factor puso contra las cuerdas a Pemex ante los recortes presupuestales que realizaron las autoridades mexicanas.

Si bien declinó considerablemente, el éxito de la apertura del sector energético se tradujo en inversiones comprometidas en exploración y producción por más de  160,000 millones de dólares (mdd) hacia el cierre de este año, concentradas en las 104 áreas contractuales licitadas en nueve fases de rondas organizadas por las autoridades mexicanas en aguas someras, profundas y áreas terrestres.

Un botón de muestra: la petrolera italiana Eni planea producir 8,000 barriles por día de crudo (bpd) en aguas someras en México a inicios del 2019 y alcanzaría la meta de 90,000 bpd en 2022, de acuerdo al plan de desarrollo aprobado el martes por el regulador petrolero mexicano.

 

El gas también va en declive

La producción de gas natural también sufrió un descenso durante el gobierno de Peña Nieto de 11.5% frente al periodo de Calderón, pues entre 2007 y 2012 se produjeron 6,695 millones de pies cúbicos diarios (mpcd), mientras que con el gobierno priista cayó a 5,923 mpcd.

El descenso fue más profundo en el caso del energético no asociado, 42% menor al nivel registrado en la administración panista.

La Comisión Nacional de Hidrocarburos ha reconocido que el nivel de importaciones de gas natural en México no es sano. “Es el tema más sensible en seguridad energética: importamos 85% de gas natural”, comentó Juan Carlos Zepeda, comisionado presidente de la autoridad energética, el pasado 12 de julio.

El científico mexicano Mario Molina coincidió con la autoridad energética y sugirió al próximo gobierno de Andrés Manuel López Obrador que se enfoque en producir más gas en México, en lugar de más gasolina y diésel, el pasado 8 de agosto.

“Para fortalecer el mercado de gas natural mediante el incremento de la producción, el robustecimiento en la infraestructura y el desarrollo de políticas públicas para asegurar el suministro de energía en óptimas condiciones de seguridad, calidad y precio, es necesario brindar un acceso confiable y a precios competitivos al gas natural, combustibles líquidos y energía eléctrica a lo largo y ancho del territorio nacional”, sugirió el poder ejecutivo en el informe.

 

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