El gobierno federal publicó las bases para su proyecto más ambicioso en materia de telecomunicaciones: una red que cubrirá a más de 85% de la población del país en los próximos 7 años. Te explicamos en qué consiste.

 

 

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El 29 de enero pasado, la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) publicó las bases finales para el concurso de adjudicación de la Red Compartida, un proyecto que busca aumentar la penetración de internet móvil y fijo en México.

Se trata de un proyecto que dará cobertura a más de 85% de los mexicanos, costará más de 7,000 millones de dólares (mdd) y tomará al menos 8 años en completarse. Pero ¿en qué consiste exactamente?, ¿cuáles serán sus beneficios?, ¿cuán viable es?

Para obtener respuestas a las preguntas más comunes preparamos esta guía que podría servir para comprender mejor el proyecto de la Red Compartida.

 

¿Qué es la Red Compartida?

Es un proyecto coordinado por la SCT y el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) que consiste en la instalación de infraestructura común que servirá para ofrecer servicios mayoristas de voz y datos que podrá ser usada por operadores de redes móviles, operadores de redes fijas u operadores móviles virtuales.

El objetivo es conectar la mayor cantidad posible de mexicanos a internet mediante la creación de “un nuevo actor de telecomunicaciones para que venda servicios a minoristas”, explica Jesús Romo, director de la firma de análisis Telconomia. Se trata de un operador de operadores que tendrá como mercado objetivo a los operadores finales como Telcel, AT&T o Telefónica.

La idea es que una compañía –o un consorcio– diseñe, instale, despliegue, opere, dé mantenimiento y actualice una red de transmisión alámbrica e inalámbrica para llevar esos servicios de voz y datos a regiones que hasta ahora han sido desatendidas por los operadores tradicionales por ser consideradas poco rentables o de difícil acceso.

El funcionamiento de la red se compondrá de dos partes:

  • Una inalámbrica, que usará la banda de 700 MHz del espectro radioeléctrico, la cual fue liberada con el apagón analógico en diciembre de 2015.
  • Una alámbrica, que aprovechará dos hilos de la red troncal de fibra óptica instalada por la Comisión Federal de Electricidad, que suma unos 30,000 kilómetros de tendido.

El objetivo de la Red Compartida es conectar a un mínimo de 85% de la población del país, aunque en la realidad se espera que esa cifra sea mucho mayor. A diferencia de otros concursos que toman como criterio rector el precio de los servicios del participante para asignar un contrato, el de la Red Compartida privilegiará a aquel que oferte la cobertura más amplia, algo que Romo califica como un “concurso de belleza”.

“En realidad resulta muy difícil que se garantice el 100% de la cobertura. Para alcanzar el 85% se requiere una inversión de unos 3,500 mdd, pero a fin de alcanzar 10% más y llegar a 95% se necesitaría duplicar esos recursos debido a lo complicado del terreno o a lo dispersas que se encuentran algunas comunidades más apartadas”, detalla el analista.

 

¿Cómo funcionará la nueva red?

El mecanismo prevé la creación de una Asociación Público Privada (APP) en que las empresas –que pueden ser hasta 100% de inversión extranjera– proveen la inversión y los conocimientos técnicos mientras que el Estado aporta el espectro radioeléctrico y la red troncal de fibra óptica.

El proyecto señala que se recibirán propuestas técnico-económicas durante los seis meses posteriores a la publicación de las bases, plazo que cerrará el 29 de junio de 2016; un mes más tarde se dará a conocer el fallo y se procederá a la firma del acuerdo, pero será en el primer trimestre de 2018 cuando empezará a funcionar la nueva red, pero dando cobertura a sólo 30% de la población del país (con 30% de los pueblos mágicos definidos por la Secretaría de Turismo).

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La bases del concurso de Red Compartida obligan al ganador a ofrecer, además, las siguientes coberturas en los siguientes plazos:

  • 3 años después de la firma del contrato de APP, 50% de la población agregada, con 50% de los pueblos mágicos cubiertos.
  • 4 años después de la firma, cobertura de 70% de la población agregada y 75% de los pueblos mágicos.
  • 5 años después de la firma, 85% de la población agregada, y todos los pueblos mágicos.
  • 6 años después de la firma, el promedio simple existente entre la cobertura mínima (85%) y la cobertura ofertada por el ganador.
  • 7 años después, cobertura de la población ofertada.

Las bases señalan también que por cada punto porcentual de población cubierta, el desarrollador deberá demostrar la cobertura de 0.15% de poblaciones menores (con menos de 10,000 habitantes), lo que garantizaría la inclusión de segmentos de la población antes desatendidos.

Ahora, para el arranque de operaciones, explica Jesús Romo, la empresa ganadora del concurso podría concentrarse en zonas de alta densidad de usuarios, como la Ciudad de México, el Estado de México y ciudades como Monterrey o Guadalajara, que podrían ayudarle a alcanzar el 30% inicial. Para ello, las bases le permiten hacer despliegue de nueva infraestructura o rentar a terceros (Telesites de América Móvil o American Tower, por ejemplo) la infraestructura existente:

“Tú como desarrollador puedes rentar la infraestructura a privados y puedes decidir usar la fibra de la red troncal”, lo que representaría un apoyo significativo para iniciar. “Yo creo que 2016 será para definir, 2017 para trabajar en el diseño y la implementación, y en 2018 empezaremos a ver la parte comercial”, opina Romo.

La compañía desarrolladora ganará dinero de ofrecer sus servicios a compañías que atiendan a un mercado final. De los ingresos generados, el 1% deberá ir al gobierno federal.

 

¿Quiénes pueden participar?

Cualquier empresa o grupo de empresas, nacionales o extranjeras, que no ofrezcan servicios finales en México, y que cuenten con un capital contable comprobable de al menos 15,000 millones de pesos (mdp). Mientras más alto sea el capital contable de la compañía, más probabilidades tendrá de ganar el concurso en caso de que haya un empate de cobertura ofertada.

Por las condiciones de la convocatoria, Romo opina que los concursantes podrían ser compañías nacionales o internacionales respaldadas por fondos de inversión. “Se ha especulado en la prensa que grandes compañías como Huawei o Ericsson, por ejemplo, podrían estar interesadas, pero dadas las condiciones técnicas me parece que serían más proveedores de soluciones para el operador”, estima el especialista.

“Si fuera una empresa mexicana tiene que ir en consorcio con otras compañías mexicanas y demostrar que no tiene influencia sobre los operadores minoristas, y, muy importante, sería muy probable que estuviera respaldado por un gran fondo de inversión.

El doctor Rogelio Bustamante Bello, profesor y especialista del área de Telecomunicaciones del Tec de Monterrey, coincide con Romo. Él considera que dada la depreciación que ha reportado el peso en los últimos meses, lo más probable es que la oferta resulte más atractiva para un concursante extranjero, dado que la mayor parte de los recursos necesarios para la implementación de la infraestructura cotizan en dólares.

Ahora, dado que se trata de un proyecto a largo plazo, Romo explica que “los primeros 7 años serán de inversión, y dado que la licitación es a 20 años, quedan 13 años para ver el retorno de inversión y generar rendimientos”, por lo que la lista de compañías interesadas podría no ser demasiado extensa.

Así, considerando que muchos componentes necesarios para la materialización de la Red Compartida (equipo, asesoría, etc.) cotizan en dólares, “la inversión final podría ser incluso menor” para el ganador, considera Romo.

Por último, la SCT detalla que la cadena de valor de la Red Compartida “requerirá de la intervención de inversionistas, consultores, operadores, constructores y fabricantes de equipo de redes, prestadores de servicios de redes, proveedores de sistemas de soporte al negocio (BSS) y sistemas de soporte a la operación (OSS), así como muchos otros participantes para el fondeo, el despliegue y la experiencia operativa”, por lo que el ecosistema necesario para la materialización del proyecto será amplio y diverso.

 

¿Cuáles son sus beneficios?

México se encuentra en el último lugar en penetración de banda ancha fija y móvil entre los países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), incluso menor que dos países que buscan ingresar al organismo: Latvia y Colombia.

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Una baja conectividad se traduce en una menor productividad y una pobre innovación (México está rezagado en el tema según el índice de innovación y conectividad de Qualcomm e IDC, por ejemplo), tanto entre la población en general como entre empresas y gobierno, por lo que un aumento en la cobertura es un primer paso para acercar un servicio clave para el desarrollo económico del país a la mayor cantidad posible de mexicanos.

En el sitio oficial de la Red Compartida, la SCT enumera los siguientes beneficios del proyecto:

  • Aumento de la cobertura
  • Mejora en la calidad de los servicios
  • Reducción en los precios de los servicios
  • Promoción de la productividad y la competitividad
  • Fomento de la innovación en servicios digitales

Romo considera que los beneficios se empezarán a verse en “la disminución de precios en el sector móvil, y a través de la presión competitiva podría verse una baja también en los mayoristas, lo que reduciría aún más los precios finales”, pero otra que podría resultar igual de importante es la mejora en la experiencia del usuario: “las propiedades de la red de 700 MHz son que la frecuencia se propaga mucho mejor y penetra mucho mejor en edificios”, por lo que ofrecerá una cobertura más amplia, especialmente en zonas urbanas, y facilitará no sólo la conexión a internet entre personas y máquinas, sino también máquinas con máquinas, algo que propiciaría además el florecimiento de un ecosistema del Internet de las Cosas.

 

¿Cuáles son los contras del proyecto?

Tras la publicación de las bases, el pasado 29 de enero, analistas han señalado algunos de los desafíos del proyecto, particularmente el de la viabilidad económica.

Al respecto, el profesor Bustamante advierte que las bases del concurso “estaban pensadas para un mejor escenario económico”, y que el alto costo de la inversión podría no resultar atractivo dada la competencia existente en el mercado.

“La llegada de AT&T ha hecho que América Móvil y Movistar modifiquen su oferta, y la red proyecta una cobertura muy amplia. Es un proyecto ambicioso que requiere un alto Capex, pero no veo un retorno de inversión muy exitoso, ya que los mercados principales ya están muy copados”, dice Bustamante.

El especialista del Tec de Monterrey añade que el proyecto de la Red Compartida apunta a cubrir mercados de menores ingresos sin que exista apoyo alguno por parte del gobierno. No obstante, en un principio la idea era otra: en el documento ‘Modelo y uso de la banda de frecuencias de 700 MHz’ (publicado en agosto de 2014 y disponible aquí), se planteaba una erogación por parte del gobierno federal de 39,000 millones de dólares, algo que ha desaparecido de las bases finales.

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En opinión de Bustamante, el Estado debería ofrecer algún incentivo, apoyo o subvención al operador ganador por su operación en zonas de baja rentabilidad, y agrega que “el problema para el operador no es el espectro, sino la tecnología que se exige (4G),  en dónde quieren que se ponga esa tecnología y el costo de las terminales (los teléfonos inteligentes), dado que las poblaciones poco atendidas no suelen tener equipos de gama alta compatibles con ésta”.

Otro plano que ha despertado reticencia entre los expertos es la competencia. Ernesto Piedras, analista de Competitive Intelligence Unit, cuestionó que, ya que se ha puesto en marcha una licitación, “¿por qué no se hizo para fortalecer un mercado competitivo y no para incubar una concentración de mercado, a partir de una reserva de espectro específico? Claramente este recurso de alto potencial y valor se pudo haber licitado en el mercado en fracciones, generado mayores eficiencias económicas y de uso del espectro”.

Bustamante discrepa. En su opinión, “al tener más MHz del espectro el operador podría brindar un mejor servicio y dar una mayor cobertura”, pero sobre todo tendría una mejor oportunidad de obtener un retorno de la inversión considerando el tema antes expuesto de la baja rentabilidad de zonas que actualmente no cuentan con cobertura.

Sin embargo, los analistas coinciden en que el desafío más grande para la viabilidad del proyecto sea el de la volatilidad cambiara. En opinión de Piedras, bajo este clima “quien decidiera operar la Red Compartida lo hará en condiciones de estrangulamiento de márgenes (ingresos fijos con costos al alza), toda vez que recibiría ingresos en moneda nacional sobre una estructura de costos tasada en dólares”.

 

¿Tienes más preguntas sobre la Red Compartida? Te invitamos a usar la sección de comentarios para hacérnosla llegar. Procuraremos darle respuesta a la brevedad.

 

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