Esa nación se convirtió ya en 2013 en la mayor consumidora de oro del mundo, pues además desde el gobierno se alienta la inversión de sus ciudadanos en este activo.

 

Como sabe, en este blog hemos sostenido la hipótesis de que China está acumulando reservas de oro en secreto, con el objetivo de acercarse lo más posible al nivel que se supone, guarda Estados Unidos, la (todavía) potencia dominante.

La intención sería desde luego, dar sustento real y sólido a su divisa, el yuan o renminbi, como antesala para convertirse en el nuevo país hegemónico.

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La meta por tanto, es que su divisa se convierta en la de reserva, o cuando menos, que forme parte esencial en el nuevo orden monetario global que seguirá al gran colapso deflacionario que viene.

Según el último reporte del Consejo Mundial del Oro (WGC, por sus siglas en inglés), las tenencias oficiales de oro de Estados Unidos y China, ascienden a 8,133.5 y 1,054.1 toneladas, respectivamente. En el ranking del WGC ocupan el primero y sexto sitios.

Como paréntesis, cabe agregar que México ocupa un lejano lugar 31 con apenas 123.3 toneladas, recordando que de ellas solo 3.3 están de manera física en la bóveda de Banxico, y el resto, se supone que está en el Banco de Inglaterra (99%) y la Reserva Federal de NY (menos de 1%).

Ahora bien, cada vez más voces de expertos se suman a la hipótesis inicial del artículo.

De hecho, la semana pasada en un nuevo reporte de Bloomberg Industries, Kenn Hoffman, titular del área de Investigación en Minería y Metales, estimó que el Banco Popular de China (PBOC, su banco central) pudo haber acumulado tantas como 622 toneladas de oro el año pasado, y 380 toneladas en 2012.

De acuerdo con sus cálculos, el país asiático podría contar en este momento en reservas con hasta 2,710 toneladas, que lo catapultarían al cuarto puesto del ranking WGC, por encima de Italia y Francia que tienen 2,451.8 y 2,435.4 cada una.

La última vez que China reveló una elevación en sus tenencias oficiales, fue en abril de 2009, con el oro a un precio de 890.20 dólares la onza en promedio en el mes (London PM Fix). Eso quiere decir que de entonces a la fecha, habría acumulado en una cuenta separada casi 1,656 toneladas.

En parte se llega a esos números debido a que hay un aparente superávit en la oferta de oro en el país asiático, que no está claro quién lo estaría absorbiendo. El PBOC lo haría en parte, pero también hay otros participantes como la China Investment Corporation (fondo soberano creado por el gobierno en 2007) y otros inversores privados que tendrían su propio porcentaje.

Hoffman, citado por Bloomberg, ha dicho que según sus conversaciones con funcionarios chinos, “es evidente que China siente que quieren tanto oro como Estados Unidos”. Y tiene razón.

Esa nación se convirtió ya en 2013 en la mayor consumidora de oro del mundo, pues además desde el gobierno se alienta la inversión de sus ciudadanos en este activo.

Por estas causas, se multiplican las opiniones de que en 2014, China soltará una auténtica “bomba” de oro al admitir en público una elevación de sus reservas en abril próximo.

Como podrá entenderse, esta noticia también podría ser el detonante que impulse al oro hacia una sólida recuperación (alza), después de las pérdidas sufridas el año pasado.

No obstante, en este espacio consideramos que China no tendría por qué hacer esto público, al menos no aún.

Los chinos están adquiriendo a las cotizaciones presentes, oro a precio de ganga. Si de antemano es previsible que su anuncio eleve los precios, ¿para qué perjudicarse ellos mismos al impulsar un metal más caro, cuando están tan a gusto vaciando las arcas occidentales?

Abril de 2009 era un escenario muy distinto al actual. Se vivía la parte más profunda de la crisis iniciada en 2008. Hoy, las noticias se centran en lo “bien” que va la economía estadounidense y en los pronósticos optimistas que auguran un ciclo de crecimiento económico.

No cabe duda que China tarde o temprano soltará esa “bomba” que retumbará en todos los rincones del planeta, pero también que lo más probable es que aguarden a un recrudecimiento de la crisis que podría presentarse hasta el siguiente año o después, para darla a conocer.

Una prueba de esto es que, a pesar de que podrían estar devorando oro a tasas más elevadas –y presionando al alza el precio, por ahora han preferido seguir comprando bonos del Tesoro estadounidense. Su posesión de estos papeles de deuda subió en noviembre (último dato disponible) a 1.317 billones (millones de millones) de dólares, un nuevo récord.

La regla de oro jamás pierde vigencia: “quien tiene el oro (físico) pone las reglas”. En Asia la conocen de sobra. Por ahora, eso sí, está en el interés de Occidente –que lo manipula, como en el de Oriente –que lo compra, que el oro siga barato el mayor tiempo posible.

De ahí que aunque creamos en este espacio que la corrección (baja) del oro llegará a su fin este año por causas fundamentales, lo cierto es que no estará en función de que el PBOC haga el esperado anuncio o no. Al final, nadie tiene más dinero y poder que el mercado.

Mientras eso sucede, el “smart money” continuará fluyendo hacia los activos reales, al estilo chino. Una conducta, que en definitiva, deberíamos imitar.

 

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