Por Jason Martin | Investing.com

Según funcionarios de Estados Unidos, México y Canadá, las negociaciones trilaterales sobre el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) están llegando a un final “exitoso” y seguramente el acuerdo esperado está a la vuelta de la esquina. Los tres países parecen estar sometidos a una gran presión política para llevar algún tipo de avance a los titulares de los medios de comunicación, aunque los mercados probablemente harán poco más que cerrar por fin el capítulo de esta distracción temporal.

El acuerdo sobre los vehículos está a punto de completarse

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha dicho que podría conseguir llegar a un acuerdo del TLCAN “rápidamente”, aunque se abstuvo de comprometerse a consolidar realmente un acuerdo. Los negociadores del tratado han dicho que podría alcanzarse un marco preliminar a principios de mayo.

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“En los próximos 10 días, podríamos tener un nuevo principio de acuerdo”, dijo el 24 de abril Moisés Kalach, que representa al sector empresarial privado mexicano en las negociaciones.

La ministra de Asuntos Exteriores canadiense, Chrystia Freeland, describió la negociación sobre las normas de origen para los vehículos, uno de los principales puntos de fricción para Estados Unidos, como “casi solventado”.

Los negociadores de Trump exigían inicialmente que los vehículos construidos en América del Norte contuvieran un 85% de las piezas (por valor) hechas en países del TLCAN, muy por encima del 62,5% actual. Sin embargo, los informes indican que el acuerdo rondará el 75%, con algunos componentes procedentes de zonas con salarios más altos.

 

La presión política insta a una rápida resolución

El momento apenas debería sorprender a los mercados en vista de la constante insistencia de Freeland en que el paquete renegociado sería un “win-win-win”. Los tres países se enfrentan a eventos políticos y conseguir “cantar victoria” en lo que se refiere al acuerdo es esencial para las tres partes de cara a sus votantes.

México ha acaparado la mayor parte de la atención pues celebra elecciones el próximo 1 de julio. Todas las partes involucradas han comentado la necesidad de evitar las negociaciones durante la campaña electoral del país. Es especialmente digno de mención que Andrés Manuel López Obrador es el claro favorito a la presidencia y si el acuerdo final se interpreta como una victoria para Trump a costa de México, López podría tener un incentivo para arremeter contra el acuerdo del Gobierno actual que pretende mantener su apoyo.

También contribuye a la presión para conseguir cerrar el acuerdo el hecho de que el Senado mexicano debe aprobarlo y el 1 de septiembre es la fecha en que los funcionarios electos asumen el control, tres meses antes de que el nuevo presidente asuma el cargo el 1 de diciembre. El actual Gobierno está tratando urgentemente de cerrar el acuerdo para poderse atribuir el mérito.

La renegociación del TLCAN fue parte importante de la campaña presidencial de Trump y da la sensación de que el partido republicano quiere apuntarse una victoria, para obtener más apoyo de cara a las elecciones de mitad de periodo de noviembre.

Un factor importante son los plazos de Estados Unidos, pues la aprobación de cualquier acuerdo por el Congreso también puede tardar meses. En el lado positivo, la renegociación del TLCAN parece tener un apoyo bipartidista, aunque algunos expertos políticos advierten de que los demócratas están intentando recuperar influencia política en el Congreso y podrían estar dispuestos a respaldar la iniciativa del presidente simplemente para evitar favorecer a los republicanos antes de las elecciones de mitad de periodo.

Canadá también participa de todo esto (aunque es cierto que en menor grado) ya que la provincia de Ontario celebrará elecciones generales el 7 de junio. Aunque el primer ministro, Justin Trudeau, no se someterá a las urnas hasta el año 2019, confía en el fuerte apoyo de su provincia de mayor población. Quebec también celebrará elecciones el 1 de octubre.

 

Por qué los mercados probablemente ni se inmuten ante cualquier acuerdo

El ruido político a menudo puede causar nerviosismo en el mercado, pero raramente tiene un impacto duradero. En términos simples, todas las partes implicadas están ansiosas por cerrar un acuerdo y atribuirse el mérito político como parte de su agenda. Independientemente de cuáles sean los detalles del acuerdo final, los políticos seguramente reclamarán una rotunda victoria, incluso aunque no sea más que palabrería dedicada a su propio programa.

Aunque el rumbo del peso mexicano ha venido determinado casi exclusivamente por la especulación en torno a un posible acuerdo (sus altibajos han dependido del reciente ruido político), ha descendido sólo un 0.2% frente al dólar desde el 18 de mayo de 2017 (ver gráfico a continuación) cuando el representante comercial de Estados Unidos, Roberto Lighthizer, notificó al Congreso la decisión de Trump de entablar negociaciones con Canadá y México “tan pronto como sea posible”.

Además, la bolsa mexicana ha subido sólo un 0,2%, lo que implica que, a pesar de todo el ruido político, el efecto global de la incertidumbre en torno al TLCAN ha sido en gran parte insignificante. Aunque las negociaciones se han extendido interminablemente, todas las partes involucradas se están viendo presionadas para que consigan una “victoria”.

Los detalles finales serán simplemente otro caso de ruido político de fondo. Con toda probabilidad, los mercados se confirmarán con cerrar un capítulo cada vez más insignificante y dirigirán su atención a cuestiones más importantes.

 

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