Sabemos que, cuando de vacaciones en paraísos mexicanos se trata, una sola visita no es suficiente. Este 2021, reactiva el viaje por los destinos nacionales que merecen ser visitados en más de una ocasión gracias a sus peculiares colores y enigmáticos atractivos.

Te compartimos la lista de cuatro recomendaciones seleccionada por Kaloyan Valentinov Danchev (Калоян Валентинов Данчев, por su grafología en búlgaro), fundador y presidente de la empresa de viajes de lujo, Fidelis Marketing Group.

Los Cabos 

Escondido en el extremo sur de Baja California, Los Cabos es el nombre colectivo que reciben dos de los resorts más prestigiosos de México: Cabo San Lucas y San José del Cabo. El primero fue conocido por ser un tranquilo pueblo de pescadores, ahora recibe embarcaciones mucho más grandes ya que es la principal terminal de cruceros de la zona. 

A pesar de su desarrollo relativamente tardío como centro turístico, el paisaje natural es hermoso: es aquí donde el desierto se encuentra con el mar. La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) reconoce el relieve accidentado de la Sierra de la Laguna. Los excursionistas que alcanzan el punto más alto son recompensados ​​con vistas extraordinarias del océano.

El mar también es un gran atractivo. En tierra, los pináculos de roca de Playa de los Amantes y el espectacular Arco “del fin de la tierra” son un recordatorio de la fuerza de la naturaleza. En el mar, las ballenas jorobadas y los tiburones ballena entretienen a los visitantes; el esnórquel y el buceo son pasatiempos populares aquí. La pesca deportiva de marlín y atún es otro motivo para realizar el viaje.

Riviera Maya

En la Riviera Maya, las aguas cristalinas del Mar Caribe bañan suavemente la arena blanca tan suave como el azúcar. Las palmeras se mecen suavemente con la brisa, mientras que la zona turística ofrece retiros de descanso y conexión con la naturaleza sin igual.

La piedra gris de los templos mayas, los juegos de pelota y los observatorios están esparcidos por la península de Yucatán, todavía medio escondida en la jungla que alguna vez los ocultó por completo. Chichén Itzá, Tulum, Cobá: la popularidad de estos nombres no logra desvanecer la impresión de conocer estos destinos arqueológicos.

Debajo de ellos, la roca caliza está plagada de cavernas subterráneas inundadas conocidas como cenotes. Turistas y visitantes pueden practicar rappel en un deslumbrante mundo subterráneo y refrescarse en estas piscinas ocultas. 

Nuevo Vallarta

Si hay algo que México hace bien son los complejos turísticos planificados. Nuevo Vallarta no es la excepción. Ubicado en Nayarit, en la costa del Pacífico mexicano, ofrece una espectacular vista en la pintoresca Bahía de Banderas.

Nuevo Vallarta cuenta con una marina y varios campos de golf, sin mencionar la amplia franja de arena que tanto les encanta a los visitantes. Los resorts de lujo abarcan cinco millas de playa.

Pero si lo hace, visite las Islas Marietas tras la bahía. Su reputación como un centro importante para la vida silvestre está justificada. El turismo ha ayudado a proteger el medio ambiente y, como resultado, más de 40 especies de plantas y vida silvestre prosperan aquí. Delfines, mantarrayas, tortugas marinas y peces tropicales se unen en los meses de invierno a las ballenas jorobadas migratorias. 

Acapulco

Los Four Tops cantaron: “you’ll be going loco down in Acapulco. The magic down there is so strong”. La letra es tan cierta hoy como lo fue cuando conquistó las listas de éxitos hace más de tres décadas. 

La longevidad de Acapulco como centro turístico es un recordatorio de lo extraordinario que es un lugar, aunque en estos días atiende más a una clientela nacional. 

Sin embargo, fue la alta sociedad internacional de las décadas de 1950 y 1960 la que puso en marcha el imparable desarrollo de la zona como meca del turismo. Los rascacielos que rodean este tramo de la costa del Pacífico albergan hoteles, clubes, bares de cócteles y restaurantes que dan vida al lugar, especialmente después del anochecer. 

Acapulco se mantiene como un destino imperdible de las costas mexicanas gracias a sus increíbles playas e imponentes acantilados. Estos últimos dan lugar a lo que quizás sea la atracción más famosa: los clavadistas de La Quebrada, quienes se sumergen 40 metros en una ensenada de solo 7 metros de ancho y 4 metros de profundidad. Un espectáculo obligado a disfrutar en tiempo real.

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