En lo profundo de nuestra existencia, deseamos una y otra vez, encontrar la manera de regresar a nosotros mismos. Cada vez más, las personas buscan experiencias que les dejen una verdadera enseñanza, y experiencias que nos re-conecten con nuestro origen. Así es como surge AZULIK, sobre el suelo de Tulum, basado en la premisa de recuperar una mística olvidada: conectar con el significado.

Cada espacio de este santuario sorprendente, es una invitación a estar atentos a todo lo que nos rodea. Su arquitectura, que ha sido premiada internacionalmente, honra la naturaleza, permitiendo que este espacio se mimetice con la selva y el mar, brindando al huésped la posibilidad de atravesar con el cuerpo, una reconexión individual. Un auténtico lujo en el mundo actual.

Fluir en armonía con el medio ambiente, hace de AZULIK Tulum un lugar único. La estadía propone potenciar el contacto con el entorno natural para crear experiencias con sentido. Entre estas, caminar descalzo por todas las instalaciones. Al llegar, los visitantes son invitados a sacarse el calzado para entrar en contacto con la tierra. 

Para Eduardo Roth, fundador de AZULIK, “Descalzarnos es también una actitud de respeto hacia la tierra que pisamos, una disposición a ser parte desde la humildad, con el entendimiento de que nuestra posición en el mundo es igual a la de otros seres”. Realmente, la única forma de disfrutar este espacio, visiblemente creado con el corazón, es desde la reflexión y la transformación. 

Eduardo Roth – Cortesía: AZULIK

Bajo esta perspectiva, hay 48 villas de descanso, con elementos naturales como el bejuco, que evoca los antepasados de la península del Yucatán. Cada espacio está tomado por detalles que invitan a usar los sentidos para habitar la inmensidad de la naturaleza: el mar, el cielo, el agua, la luna. Incluso, sus villas están nombradas en honor a estos elementos y a la cultura Maya. 

En esta joya ancestral, el lujo descalzo se traduce en reconexión. Dormir bajo las estrellas, caminar sobre la arena a paso lento, perder la mirada en las olas fundidas con el viento, contemplar cada mañana la infinidad del Mar Caribe desde una cama colgante, o disfrutar de alimentos con productos locales que buscan recuperar la tradición de los antepasados mexicanos. 

Cortesía: AZULIK

Pero la propuesta de Roth, va más allá de generar un espacio eco individual: para la mente creativa de AZULIK, es necesario resonar con otros para conectar con uno mismo.Más que clientes, recibimos a viajeros que buscan experiencias con significado, fuera de lo predecible”. Es por esto que AZULIK traspasa las barreras de la hospitalidad en Tulum, convirtiéndose en una TRIBU, que busca ser un puente, para estimular la creatividad a través de la sabiduría milenaria. 

No hay una sola forma de adentrarse en  Tulum, pero sí, hay una sola iniciativa como la que propone Roth. En donde un grupo multidisciplinario de creativos, artistas, arquitectos, chefs, ceramistas, jardineros, floristas, diseñadores de moda, cineastas, sonidistas y  músicos, promueven el arte como un método de sanación para la humanidad. La fórmula es: contemplar la naturaleza y co-crear para volver a conectar.

Siguiendo este modelo, nace el centro de artes AZULIK Uh May, y el museo SFER IK, en donde se alojan exposiciones de algunos de los mejores artistas visuales del mundo, que conviven con talleres artesanales de vanguardia y residencias de artistas innovadores.  Muchos de ellos, nómadas que conocen la tribu, incorporan los aprendizajes de la selva en sus obras y se marchan, quedando un diálogo remoto con AZULIK, un ritual que se potenció en la pandemia. 

Cortesía: AZULIK

Es así como el mensaje creativo de AZULIK viaja por todo el mundo. El alma mater de este proyecto, motivado por comunicarel mensaje de la reconexión, lo resume así: “Buscamos despertar la creatividad para reconectar con nosotros mismos, con la naturaleza y abrazarnos como Tribu, y esto sucede mediante tres grandes guías: naturaleza, ancestralidad y arte”.

Un lugar en la Tierra, en donde el universo de las ideas creativas no se detiene, promoviendo una red de colaboradores, que van desde artesanos, asesores y activistas ambientales hasta fundaciones que buscan la inclusión de comunidades originarias e infancias. 

La imaginación también está presente en la oferta de alimentos, que se puede describir como una hazaña gastronómica. Desde Jungle Cuisine que propone sabores tradiciones indígenas, hasta la carta de Kin Toh, la estrella del lugar, que sobre árboles, sirve a sus comensales platos de autor creados sobre la base de la cocina Maya – Mexicana. 

A su vez, el espíritu creativo se ha desdoblado en diferentes iniciativas, como la firma de arquitectura Roth Architecture, el grupo multidisciplinario byRoth, y la fashion brand ANIKENA. 

Al abandonar este paraíso, te habrás llevado experiencias cargadas de significado. La sensación de honrar la misma tierra firme que fue habitada cientos de años atrás, por los antepasados. El lujo de vivir sin pantallas o cables, en el medio de un entramado artístico natural que te permite contemplar, casi sin diferenciar si estás dentro o fuera del complejo. Pero además, la convicción de pertenecer a una tribu de personas con el mismo sentir: reconectar espiritualmente y habitar el mundo sin destruirlo. 

Adéntrate en esta experiencia: https://www.azulik.com/

@azuliktulum

@azulik

@azulikuhmay

@roth.azulik


 

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