El efecto dominó es inminente: la lista de países que han legalizado el cannabis va en aumento. Hoy, América Latina suma ocho países donde el consumo con fines medicinales está permitido. A medida que las leyes se aprueban, nuevos mercados comienzan a consolidarse, y con ellos las oportunidades de producir riqueza se disparan. La estimación es que México alcance 2,000 millones de dólares (mdd) durante los próximos 4 años de aprobarse el consumo propio.

Si bien estos avances pueden suponer un futuro más próspero para los pequeños productores locales, algunos activistas temen que la actual legislación los deje de lado para favorecer, una vez más, a las grandes corporaciones. 

Sin embargo, un nuevo modelo de negocio más equitativo está entrando con fuerza en la región: el cultivo colectivo de cannabis, o ‘crowdgrowing’, que conecta a pequeños y medianos productores con gente de todo el mundo dispuesta a financiar sus proyectos.

Así como en el “crowdfunding”, el financiamiento se obtiene de pequeñas cantidades de capital provenientes de un gran número de personas. Ejemplo de ello es la plataforma de crowdgrowing digital, JuicyFields, la cual ya considera a Latinoamérica como una región clave.

Región verde

América Latina avanza sin descanso en la regulación de la actividad económica del cannabis.

Colombia, uno de los pioneros en regular su producción, firmó durante julio un decreto que autoriza la exportación de flor seca, atrayendo inversiones por más de 500 mmd y amenazando con desbancar a Canadá como líder exportador mundial.

En noviembre de 2020, Argentina reguló el autocultivo. Pablo Fazio, presidente de la Cámara Argentina del Cannabis, señaló que “la industria del cannabis podría aportar en los próximos diez años más de 1,000 mmd en exportaciones”. 

Desde que Uruguay legalizó el cannabis en 2013, el gobierno local estima que lograron arrebatar cerca de 22 mmd al narcotráfico. La ‘Suiza de América’ hizo historia convirtiéndose en el primer país del mundo en legalizar el cannabis de uso recreativo. Tras él se sumaron Canadá, Georgia, Sudáfrica y al menos 18 entidades de Estados Unidos, como Washington, California y Nueva York. De acuerdo con la plataforma JuicyFields, la expectativa es que el próximo país en la lista sea México. 

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México podría liderar el mercado mundial 

En una histórica votación, con ocho votos a favor y tres en contra, el 28 de junio de 2021 la Suprema Corte de México declaró inconstitucional la prohibición del uso lúdico del cannabis. 

Este evento representa un factor que impulsaría a México a convertirse en el mayor mercado de marihuana del mundo por población, con más de 125 millones de habitantes entre los que ya hay cada vez más defensores de la planta.

Los movimientos sociales masivos como El Plantón 420 o eventos B2B cannábicos de índole internacional, como el organizado por JuicyFields, dejan al descubierto el interés y la apertura de la sociedad mexicana a la legalización de la planta.

Con más de 600 visitantes y expositores de todo el mundo, The Cannabis Expo México supuso el trampolín para un modelo de negocio que pretende cambiar las reglas del juego en el cultivo comercial de cannabis en México y el mundo. 

cannabis, latinoamérica

Crowdgrowing y el poder de asociación 

En cuanto a actividades comerciales relativas al cannabis existen dos modelos de negocio principales: quienes tienen contacto directo con la planta, como cultivadores, procesadores y distribuidores; y quienes tienen un contacto secundario, como suministros tecnológicos, consultoría legal y empaquetado. Estos últimos suelen implicar menos inversión y riesgo, pero su éxito dependerá de las compañías que sí tienen contacto con la planta, además del crecimiento de la industria en general.

En cambio, un negocio de cultivo de cannabis conlleva una inversión inicial muy alta: licencias, terrenos, empleados y proveedores, pero su fuerza y alcance depende sólo de sus deseos y capacidades, no del crecimiento general de la industria. 

En este sentido, el esquema del crowdgrowing encuentra una sinergia entre los dos modelos, tomando los beneficios que otorga un negocio de contacto con las plantas, evitando a su vez la inversión inicial y los riesgos que conlleva. Esto mediante la creación de una red global de asociaciones de cultivo comercial financiada por particulares (e-cultivadores) que consiguen mantener los beneficios económicos a nivel comunitario, de modo que la cadena de suministro retiene el dinero y el valor.

Esto permite a los productores expandir sus operaciones para hacer que el producto final sea menos costoso, de mayor calidad y más deseable como exportación, mientras que los cultivadores electrónicos pueden generar ganancias del cannabis medicinal sin necesidad de tocar una planta.
Plataformas de crowdgrowing como JuicyFields ya cuenta con una sólida red global y en constante expansión y ofrece a sus socios latinoamericanos la oportunidad de encaminar sus negocios hacia el mercado europeo, ampliando así sus oportunidades dada la alta demanda en el viejo continente con beneficios para la región latinoamericana.

 

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