Abrazar, valorar y cuidar son las tres premisas por las cuales Rodolfo Rosas, pionero de la desarrolladora Zamá Desarrollos, guió su decisión por liderar la creación de Selvazama, un nuevo proyecto inmobiliario tras el éxito de Aldea Zamá, en Tulum, consciente de que el futuro ha llegado y, con él, cada vez más gente apuesta por viviendas sustentables que promuevan respeto, educación y protección de la naturaleza.

Tulum es uno de los destinos más elegidos para vacacionar, vivir, e incluso retirarse. Selva, fauna y un enigmático mar turquesa hacen de este lugar uno mágico al momento de decidirse. No obstante, en el último tiempo, su conciencia por preservar todas estas joyas naturales lo ha posicionado dentro del mapa como uno de los puntos favoritos de las nuevas generaciones para migrar.

La pandemia por el Covid-19 y la popularización del trabajo remoto pusieron en una perspectiva mayor la posibilidad de trabajar desde cualquier parte del mundo: los llamados “nómades digitales”. Ellos, en su mayoría, buscan lugares paradisíacos, y que a su vez los valores, como por ejemplo mantener un estilo de vida sostenible, sean acordes a sus principios. Este escenario le valió al Caribe Mexicano la llegada de cientos de trabajadores extranjeros buscando asentarse en el último año.

Teniendo en cuenta el contexto y las necesidades, el proyecto inmobiliario Selvazama llega en el momento adecuado. Con una visión sostenible y estrictos estándares de calidad, promueve un compromiso con el medioambiente, dando como resultado una experiencia que combina naturaleza, espiritualidad y conciencia ecológica y social, basado en los principios ancestrales de la comunidad maya.

Selvazama se identifica como un lugar de transformación: alejado del ruido y del caos, permite conectar a quien vaya de visita o viva allí con la Madre Tierra, con uno mismo y los demás, sentando las bases para una vida con propósito, en medio del paradisíaco Tulum. Por otro lado, este espacio genera una conciencia colectiva sobre los recursos del área, cómo protegerlos de forma tal que puedan ser disfrutados por futuras generaciones. 

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En tal sentido, próximamente el complejo sumará dentro una sede de la prestigiosa escuela Green School Bali. Este instituto que posee varias filiales alrededor del mundo cuenta con un programa educativo basado en un aprendizaje ligado a la sustentabilidad. Tiene como objetivo principal generar la próxima generación de líderes ambientales. 

 “El futuro es lo que está pasando y emprender para hacer de nuestro mundo uno mejor es el camino por donde tenemos que seguir. Selvazama es un espacio no sólo para vivir o vacacionar si uno lo desea, es un estilo de vida que combina las prácticas sustentables, acompañado de la educación y la conexión con los regalos de la naturaleza. Por esa razón, es que apostamos a este proyecto y gente de todas partes del mundo apuesta a él”, explica Rodolfo Rosas. 

Desde el punto de vista arquitectónico del proyecto, para los creadores fue vital pensar este complejo de viviendas desde la sustentabilidad. Su foco siempre estuvo puesto en optimizar los recursos de la naturaleza y los métodos de construcción del predio, de manera tal que permita minimizar el impacto medioambiental sobre la zona y sus habitantes. En esa línea, se analizó exhaustivamente el uso de los recursos del área como vegetación, materiales, agua, energía y reciclaje, para poder cumplir con los objetivos.

Por otra parte, también es importante remarcar que al  momento de idear este proyecto de viviendas, fue prioritario comprender el momento en el que se está atravesando y desarrollar la parte tecnológica a fondo. Como indican los protagonistas de este desarrollo, Rosas y sus socios, ya no hay fronteras ni excusas para abrazar y vivir una vida plena, solo hay que tener la voluntad de hacerlo y animarse.

“Hoy podemos trabajar desde cualquier parte y cada vez son más los que eligen Tulum, al igual que proyectos como Selvazama. Esto se debe a que apoyamos a un estilo de vida que apela no solo al bienestar de uno mismo, sino del planeta. Es nuestro deber cuidar nuestros recursos junto a un entorno y comunidad que apuesten por lo mismo.”, adhiere Rosas.

Este espacio de viviendas llegó para cambiar nuestra manera de pensar y tomar nuevas decisiones en una era donde la consciencia personal y colectiva pueden generar grandes cambios para futuras generaciones. Como proyecto Selvazama pondrá por encima los valores humanos y el ecosistema local para rediseñar el concepto de “estilo de vida”  en el Caribe Mexicano.

Desde la arquitectura hasta las actividades educativas, espirituales y recreativas que se ofrecen tienen una visión sustentable, las cuales los “nómades digitales” prefieren cada vez más porque entienden que la respuesta para salvaguardar el mundo y los recursos que nos dio la naturaleza está en las acciones. 

 

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