Por tercer año consecutivo, el tijuanense Adrián González será, por mucho, el atleta mexicano mejor pagado en el mundo, con un contrato de 160 mdd. Lejos de presumirlo, el primera base de los Dodgers admite que su satisfacción más grande es poder ayudar a sus compatriotas.

 

Por Iván Rivera Bustos /  Video y fotos: Julio Hernández 

 

 

LOS ÁNGELES, Califor­nia.- El escenario es el Dodger Stadium. La cita es temprano, antes de la práctica de bateo. Forbes México está aquí para charlar con Adrián González, una de las estrellas de los Dodgers y uno de los peloteros más rentables y con mejores números de las últimas temporadas.

El Titán ha sido parte de la apuesta millonaria de la directiva de Los Ángeles, cansada de dos décadas y media de montar buenos equipos que no han generado resultados. El tijuanense firmó un contrato de casi 160 millones de dólares (mdd) por ocho temporadas. Adrián González se une a una lista que da un total de 11 elementos que cobrarán este año por lo menos 10 mdd, para convertir a los Dodgers en el conjunto con la nómina más alta de las Grandes Ligas, con un total de 235 mdd.

“Obviamente los aficionados van a exigir más, ya que tene­mos jugadores con gran experiencia, bue­nas trayectorias, y por ello a los jugadores se les está pagando tanto, amén de que se crean muchas expectativas. Pero estamos preparados para afrontar todo eso y dar la gran satisfacción que los fans esperan”, opina González, de 32 años.

Cuestionamos al Titán con relación a que hay equipos con nóminas mucho muy inferiores, como los Diamond Backs de Arizo­na, que ganaron incluso una Serie Mundial (2001). “En el beisbol, por supuesto, la nómina no tiene que ver con si vas a ser campeón o no; obviamente, si tienes jugadores con mayor experiencia y que ganan más, es porque aparentemente son mejores, y eso ayuda”, asegura el dos veces ganador del Guante de Oro. “Afortu­nadamente el beisbol es un deporte en que puedes poner un equipo de superestrellas, y eso no significa que van a ganar. Ésa es la parte bonita de este deporte: el que haya mucho dinero de un lado no te garantiza que seas el favorito.”

González inició en el beisbol como cualquier otro niño. Desde pequeño lo practicó, ya que su padre fue jugador amateur y sus hermanos mayores, Édgar y David, también lo jugaron. En su casa sólo se hablaba de beisbol, de modo que así se gestó el anhelo de toda la familia: que los hijos llegaran a Grandes Ligas. El sueño se dio sólo en parte: David no pudo lograrlo; Édgar, en cambio, sí lo consiguió, aunque jugó pocas campañas y sin mucho éxito. Hubo un momento, empero, que Adrián y él llegaron a jugar juntos con los Padres de San Diego. “Por lo menos alcanzamos ese sueño: haber compartido el diamante con mi hermano Édgar en un parque de Grandes Ligas es algo que nunca olvidare­mos”, rememora el Titán.

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Hecho en México

Al mencionar el tema de su larga es­tadía y desarrollo en San Diego, es bueno aclarar la situación de su nacionalidad. Adrián nació en esa ciudad, pero es 100% mexicano, como él mismo lo aclara: “Nací en San Diego, pero a la semana nos trasla­damos [toda la familia] a Tijuana, donde crecí hasta los 10 años”.

Adrián González es hoy en día uno de los 15 peloteros mejor pagados de todo el beisbol de Grandes Ligas, con un salario anual cercano a 22 mdd. Sin embargo, como todo en la vida, conseguirlo le costó esfuerzo y sacrificio.

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Al igual que miles de jóvenes, sus buenas condiciones deportivas lo lleva­ron a sobresalir en su etapa universitaria y consiguió lo que pocos pueden: que un equipo de la Gran Carpa se fijara en él. En realidad hubo varios interesados, pero fueron finalmente los Marlines de Florida los que lo adquirieron en el draft, y un año después lo mantuvieron en su principal sucursal. No obstante, en 2004 fue envia­do a los Rangers de Texas, equipo con el que debutaría en Grandes Ligas. De ese modo, el pelotero mexicano cumplió por fin con un sueño largamente acariciado. En aquella temporada sólo participaría en 16 encuentros y tendría 42 turnos al bat.

Pero la historia de González no fue sencilla. Las temporadas 2004 y 2005 las pasó con el equipo de Texas con muy poca actividad: en total apenas jugó 59 parti­dos. Pero las buenas noticias llegaron en 2006, cuando los Rangers lo negociaron con los Padres de San Diego, y eso signi­ficó dos cosas: regresar a casa con su familia y la oportunidad de mostrarse con un nuevo equipo. Los Padres confiaron en él y esa campaña sumó el triple de partidos de los que tuvo en dos años con los Rangers. Gon­zález respondió a dicha confianza conectando 24 jonrones, produciendo 82 carreras y bateando .304 de porcentaje. Nada mal para un pelotero que jugaba apenas su primera temporada completa en Grandes Ligas y que como sueldo había re­cibido la irrisoria cantidad de 327,000 dólares. Con tales números, jugadores consagrados y reconocidos percibían sueldos anuales de entre 10 y 12 mdd; no así Adrián.

Adrián continuó con los Padres, y de 2007 a 2010 tuvo temporadas de más de 30 cuadrangulares y 100 carreras impulsa­das (con excepción de 2009, en que “sólo” alcanzó 99), si bien por campaña recibió un salario inferior a 2.5 mdd, mientras que el dominicano Albert Pujols (en ese entonces con Cardenales de San Luis) obtenía entre 12 y 14 mdd por tempora­da. Ambos generaron estadísticas muy similares, y como botón de muestra ahí está la campaña de 2010: Adrián impulsó 101 carreras y ganó 4.8 mdd; Pujols, en cambio, produjo 118 carreras pero perci­bió 14.5 mdd.

En promedio, en esos últimos cuatro años con los Padres, el tijuanense tuvo los mejores números de su carrera: conectó 137 jonrones, impulsó 419 carreras, aunque sólo le pagaron 9.3 mdd. Con estadísticas similares, Alex Rodríguez, de los Yanquis, bateó 12 cuadrangulares más y empujó 65 carreras por encima del mexicano, pero percibió un salario 10 veces mayor: 116 mdd. ¡Adrián era una verdadera ganga!

“No me frustré porque así es el siste­ma del beisbol: los primeros seis años son del equipo al que perteneces. Uno debe ser constante, esperar a que transcurra el tiempo y después, cuando te conviertes en agente libre, es cuando estás del otro lado y vienen los buenos salarios”, re­cuerda. “Hay que aceptarlo: al principio estás mal pagado; después pasas a estar sobrepagado.”

Exactamente eso fue lo que sucedió con el cuatro veces seleccionado al Juego de Estrellas. Luego de darle a San Diego cinco excelentes temporadas, se colocó en el otro extremo de la mesa. Se convirtió en agente libre y los Padres (uno de los equi­pos con menores ingresos) no pudieron ofrecerle un contrato acorde a su capaci­dad. En diciembre de 2010 fue vendido a los Medias Rojas de Boston, y González negoció un contrato por una temporada y 6.3 mdd (con San Diego su mayor salario fue de 4.8 mdd).

Sin embargo, cinco meses después, el Titán y los Medias Rojas acordarían una extensión de contrato a siete años a cambio de 154 mdd. Con ello, Adrián se convirtió en el deportista mexicano mejor pagado de todos los tiempos. Nadie en la historia del deporte de México ha ganado más dinero que él.

Los niveles de sueldo en los que se cotiza Adrián González no sólo lo ubican como el mexicano mejor pagado de todos los tiempos. Hoy pertenece a la elite de los millonarios de Grandes Ligas, junto a peloteros de la talla de Miguel Cabrera, Alex Rodríguez, Clayton Kershaw o Albert Pujols, entre otros. En función de su posición, es el sexto mejor pagado entre los primera base, con un sueldo anual de 21.8 mdd, y es el número 13 de los millonarios contando a todos los jugado­res de la Gran Carpa.

A pesar de sus logros, González no ha perdido el piso. Durante la realización de la entrevista, la encargada de relaciones pú­blicas del equipo nos pidió que no durara mucho para no incomodar a Adrián, ya que, según ella, tenía prisa. Era más de medio­día y el sol caía a plomo sobre el estadio.

Sin embargo, cuando Adrián apareció, nos dijo: “¿Ustedes tienen prisa? Porque yo no.”

 

–¿Qué se siente ser uno de los  peloteros mejor pagados de todo el beisbol?

–El dinero no es algo tan importante en la vida, es algo que te ayuda a estar más cómodo, pero también lo veo como una responsabilidad que puede servirte para ayudar a mucha gente.

Adrián no habla por hablar. Junto con su esposa creó The Adrián & Betsy González Foundation, una institución con la que tienen becados a 50 jóvenes. “No me gusta vivir con muchos lujos; siento que es me­jor utilizar el dinero para ayudar a la gente, en vez de gastarlo en uno mismo.”

La fundación del Titán y su esposa está dividida en tres rubros: educación, salud y deporte. “Hay mucha insalubridad en Los Ángeles con la gente de escasos recursos; los apoyamos en ese sentido. Incluso en México estamos buscando hospitales que hagan buenas labores y también nos enfocamos en orfanatos.”

Al Titán no le gusta hablar mucho de dinero, pero reconoce que aporta cerca de 1 mdd al año apoyando estas institucio­nes. Al margen de ello, González también dona dinero para la remodelación de parques de beisbol en Los Ángeles y para mantener la González Sports Academy, con sedes en Tijuana y San Diego, y que son manejadas por su padre y sus dos her­manos, donde se apoya a niños y jóvenes con aptitudes para el beisbol.

Camino a los vestidores para la última sesión de fotos, pasamos por los pasillos donde se ubican los trofeos del club. Ahí se guardan los guantes de metal y cuadros con los números en los dorsales de las leyendas de Dodgers: Roy Campanella, Pee Wee Reese, Juan Marichal, Jackie Robinson, Sandy Koufax, Ron Cey y Fernan­do Valenzuela… “Aquí quiero estar dentro de algunos años, pero para lograrlo hay que conseguir títulos”, confiesa Adrián González, el pelotero mexicano millonario y generoso que cada vez que se para en la caja de bateo escucha en las bocinas del estadio la canción “El mariachi loco”.

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