Por Pablo Jiménez Zorrilla*

La escasez del agua es un tema que a todos concierne. La disponibilidad y el acceso a fuentes hídricas de calidad son elementos indispensables para garantizar la resiliencia de las grandes ciudades, así como el bienestar económico, social y ambiental de sus habitantes.

Sin embargo, éste es uno de esos retos que, dada su complejidad, no puede ser atendido —ni mucho menos resuelto— por una sola persona, entidad u organización. Por el contrario, requiere alianzas con amplia representatividad y distintas perspectivas que permitan consolidar una visión a largo plazo que se traduzca en una hoja de ruta accionable, con objetivos claros, desempeño medible y bases sólidas que garanticen impacto sostenido.

El Valle de México cuenta con una red de tuberías de más de 26 mil kilómetros de longitud, muchos de los tramos tienen más de 50 años de antigüedad y no funcionan adecuadamente. El costo de renovar esta red se calcula en más de 270 mil millones de pesos. Además, el 40% del agua que llega a la Ciudad de México y al área metropolitana se desperdicia debido a fugas y tomas clandestinas.

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Ante este panorama, algunos expertos señalan que, si no tomamos las medidas adecuadas, nuestra ciudad enfrentaría una situación muy compleja en materia de seguridad hídrica en 50 años o menos.

Por eso aplaudimos el lanzamiento de “Agua Capital”, el primer fondo de agua de la Ciudad de México y el área metropolitana, un proyecto liderado de forma exitosa por Juan Pablo del Valle. Un grupo de empresas entre las que se encuentra Grupo Modelo, y de organizaciones como el Banco Interamericano de Desarrollo, el Fondo para el Medio Ambiente Mundial, The Nature Conservancy y la Alianza Latinoamericana de Fondos de Agua, lanzamos esta plataforma de colaboración colectiva que busca convocar a todos los sectores para mejorar las condiciones de seguridad hídrica de la zona, con un enfoque sistémico, sostenible y de largo plazo.

A través de “Agua Capital” se aprovecharán la experiencia y las mejores prácticas a nivel global para fortalecer el balance hídrico de los acuíferos que abastecen a la Ciudad de México y el área metropolitana, privilegiando soluciones de infraestructura verde y áreas de conservación. Hoy en día, existe un déficit derivado del hecho que extraemos 40% más agua de la que se recarga anualmente.  Esta situación es insostenible en el largo plazo.

Además de los beneficios relacionados con la seguridad hídrica, esta iniciativa tiene un potencial muy positivo: genera la oportunidad perfecta para que el sector público y el privado trabajen de la mano para buscar una vida mejor para los ciudadanos de nuestra ciudad y de nuestro país. A partir de alianzas como “Agua Capital”, los órganos gubernamentales pueden apoyarse en la experiencia y las herramientas con las que cuenta el sector privado para mejorar los programas sociales e iniciativas que busquen mejorar el bienestar de la población.

Sin duda, la promoción del agua limpia y su saneamiento (como uno de los Objetivos de Desarrollo Sostenible 2030 de la Organización de las Naciones Unidas) es una de las grandes oportunidades para este tipo de esquemas de colaboración. Reducir nuestro impacto en el medio ambiente es lo correcto y es una fórmula ganar-ganar.

El sector público y el sector privado tenemos un firme compromiso con la protección del medio ambiente y la construcción de ciudades resilientes. Y estamos convencidos de que la alianza construida a partir de “Agua Capital” es un paso en la dirección correcta.

*Vicepresidente de Asuntos Corporativos de Grupo Modelo (ABInBev Middle Americas)

 

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

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