La cuestión está en encontrar el equilibrio, y sea cual sea tu conducta actual de consumo, si no te satisface, siempre la puedes transformar. Aquí 3 métodos para lograrlo.

 

Toda conducta humana tiene una explicación psicológica detrás, y nuestros hábitos de consumo no son la excepción. ¿Alguna vez te has preguntado por qué para algunos es más fácil ahorrar, mientras que otros, sin importar qué método utilicen, siempre fracasan en el intento? La respuesta puede estar en donde menos lo imaginas.

 

PUBLICIDAD

La biología

¿Sabías que si eres ahorrador tu cerebro soltará sustancias que te harán sentir mejor al pagar menos por una comida, o meter dinero a tu cuenta de ahorro? Si, por el contrario, lo que prefieres es la gratificación inmediata (perfil del comprador), no te importará la posibilidad de tener más en el futuro mientras tus necesidades actuales estén satisfechas al momento en que lo necesitas. Esto sucede gracias al estímulo de una sección del cerebro conocida como ínsula, que reacciona al momento de experimentar algo incómodo y te empuja a dejar de hacer lo que estás haciendo. Si gastar activa tu ínsula, dejarás de hacerlo de inmediato, y probablemente tengas un perfil “ahorrador”; si, por el contrario, privarte de un placer inmediato es lo que la estimula, probablemente seas un “comprador”.

 

El lenguaje

El lenguaje tiene mucho que ver con la forma en que te desempeñas financieramente. Los países que se expresan más en formas verbales a futuro tienden a ver más por su porvenir y suelen contar con una cultura de ahorro; asimismo, las culturas que hablan más conjugando al presente tienden a disfrutar más el ahora y no preocuparse por el mañana.

 

Hacer el ‘switch’

Para hacer el cambio existen varias técnicas; no estás condenado a ahorrar al punto de la frugalidad extrema o gastar a endeudarte hasta los huesos por tu naturaleza o el lugar en que naciste. Algunos métodos para hacer el cambio son:

  1. The disturb: Es una de las técnicas más empleadas por los agentes de ventas de fondos de retiro. ¿Cómo estarás en el futuro si sigues gastando del modo en que lo haces? La culpabilidad y el miedo terminarán por impulsarte a replantear tu estilo de vida. Desperate times call for desperate measures. El principal problema al momento de ahorrar es la falta de una motivación clara. Visualizar nos aporta una recompensa adelantada. La gente necesita tener una imagen, y es por ello que todo el material de mercadotecnia para el retiro nos habla del tipo de vida que quieres.
  2. Gasto consciente: Registra cada gasto que haces. Está comprobado que gastar como nos place brinda una recompensa emocional inmediata; sin embargo, si piensas que tienes que tomar nota de tus compras, inmediatamente experimentarás una sensación desagradable y de repulsión a una compra por impulso. Hacer tus gastos conscientes te llevará a tomar decisiones mucho más pensadas y, como consecuencia, más inteligentes.
  3. Ahorra en serio: No pienses que estás ahorrando por gastar menos. Para que cuente como ahorro, toma el dinero que, según tú, “te sobra” y mételo a una cuenta de banco. Entiéndase: si “ahorraste” 500 pesos en la cena, este dinero es un ahorro sólo cuando lo apartas y lo pones en una cuenta de inversión. Ahora, la realidad es que cuando llevas a cabo una compra y dices “me ahorré x”, no ahorraste absolutamente nada, porque si te “sobró” dinero es porque tenías presupuestado de más; entonces esa cantidad no es válida como un extra que puedas utilizar para gastar en otra cosa, es dinero que debes de poner aparte y no tocar.

La psicología también sostiene que ahorrar se puede convertir en una conducta adictiva. Comienza ahorrando un peso diario o cinco o 10 e incrementa la meta el siguiente mes. “Comprador”, te estoy hablando a ti: comienza poco a poco. Y si eres “ahorrador”, sólo cuida que tu frugalidad no te prive de grandes experiencias de vida. La cuestión está en encontrar el equilibrio, y sea cual sea tu conducta actual de consumo, si no te satisface, siempre la puedes transformar.

 

Contacto:

Correo: [email protected]

Twitter: @ComparaGuru

Facebook: ComparaGuru

Página web: ComparaGuru.com

Blog: ComparaGuru.com

 

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.