Es una editorial que discrepa y cuestiona, que no tiene miedo de ir en contra de la corriente principal, porque ésta muchas veces lo que hace es ocultar los problemas. Pero, ¿qué vio en México?

 

En 2012 cumplieron 40 años y, lejos de conformarse con lo que han conseguido, en Ediciones Akal siguen imparables. No sólo continúan publicando excelentes y recomendables (y, en algunos casos, polémicos) libros, también su expansión ha ido ya consolidándose: en 2015 están festejando sus primeros cinco años de haber desembarcado en nuestro país desde España, y, de igual forma, ha visto la luz una colección nueva, sólo que esta vez realizada ya desde México.

Hablamos de un logro, un éxito, un triunfo mayúsculo, sobre todo si tomamos en cuenta no sólo las dificultades inherentes al ámbito editorial —crisis económicas, crisis de lectores, competencia, incongruentes políticas culturales—, sino también la historia misma de la editorial, llena de censura y persecución.

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Antiperiodistas…

Antiperiodistas…

En efecto: desde su inicio, Ediciones Akal ha dejado claro su compromiso con los pilares fundamentales de la democracia y las libertades individuales y colectivas. Fundada por Ramón Akal en 1972, la editorial se ha comprometido —por encima de todo— con la calidad y el rigor de los libros publicados.

Como señalan desde la propia editorial: don Ramón siempre buscó textos que, al margen de modas pasajeras, “constituyesen un fondo sólido y coherente de largo alcance”, aun cuando muchos de estos autores no gozaran en esos momentos del beneplácito del establishment cultural.

El propio Ramón Akal ha sido muy claro al respecto; en su reciente visita al país, no se le fue nada:

“Permítanme que defina lo que para nosotros es la labor de edición —le dijo a la prensa—; lo haré con las palabras del puertorriqueño Daniel Altschuler, quien ha ido trazando lo que para varios de nosotros significa el pensamiento crítico: éste consiste en cuestionar sistemáticamente las premisas sobre las cuales se apoya nuestro tejido de creencias, muchas veces implícitas y difíciles de reconocer: evitar los sesgos emocionales y cognitivos, analizar la validez de la información obtenida y de los razonamientos empleados, y contrastar en lo posible con la prueba científica.”

Éste ha sido, es, y será —añadió don Ramón Akal—, nuestro planteamiento en el campo de la edición.

Luego añadió: “Es obvio que este planteamiento no es el que en estos momentos se hace a escala planetaria, que es todo lo contrario. El neoliberalismo, creemos, ha uniformizado todo el proceso de edición y, por tanto, de conocimiento. Se lee aquello que los grandes grupos estiman que debe leerse. Se lee y se olvida inmediatamente, no deja ningún pozo.”

En ese sentido, continuó, “nosotros publicamos libros que se agotan en un plazo muy largo, pues la lectura en profundidad cansa, ya que estamos acostumbrados a series de televisión, películas y libros donde la banalidad es el principio básico. Hemos elevado la banalidad a categoría epistemológica. En Akal intentamos que esto no sea así; somos confrontación, lo fuimos desde nuestro inicio y fundación, en 1972, teniendo una dictadura en dicho momento: la del general Franco. Hacer este tipo de libros nos llevó a 13 procesos ante el Tribunal de Orden Público.”

Don Ramón fue aún más específico al hablar de su editorial: “Nuestra capacidad crítica ha tocado todas las esferas, normalmente las de poder. Y tiene que ser así, porque al poder hay que controlarlo. En estos momentos, los medios, ustedes lo saben mejor que yo, están controlados por el poder económico en todas partes… La independencia —concluyó con voz firme— es un privilegio que se paga.”

 

América Latina, a la vanguardia del pensamiento

Sortilegios…

Sortilegios…

En sus 43 años de existencia, Akal ha formado un catálogo de alrededor de 4,000 títulos —3000 de ellos vivos— organizados en cerca de 40 colecciones que abarcan todos los campos de las humanidades, del arte a la política, pasando por la historia, la antropología, la filosofía, la economía, el cine o la música.

A ello se suma la edición de textos clásicos (de la Grecia clásica al siglo XIX) y colecciones de literatura contemporánea, además de una completa colección de diccionarios surgida con la voluntad de convertirse en referencia ineludible en sus correspondientes campos. Hay más: en los últimos años han incorporado a su catálogo colecciones de astronomía y divulgación científica.

Desde luego, la adquisición de otros sellos editoriales —Istmo, Herman Blume y Siglo XXI de España Editores— han contribuido también a este crecimiento.

Con todas estas credenciales, las preguntas son válida: ¿por qué decidieron brincar el charco para desembarcar en México? Y, sobre todo, ¿qué vieron en nuestro país para dar el siguiente paso y crear una colección surgida desde aquí? Vaya, ¿qué vieron en el ambiente para iniciar esta nueva aventura?

Cristina Martínez, directora de Grupo Akal, y Jesús Espino, subdirector de edición del sello, me dieron algunas respuestas.

“Aunque fue una decisión muy pensada, llegar a México era algo inevitable y que no podíamos aplazar”, me dijo Cristina. La principal razón era económica. ¿Por qué? “Porque nosotros exportamos libros a México desde hace muchos años… Había importadores, distribuidores, pero todo eso tenía sus costes y márgenes y multiplicaban el precio. Eso significaba que éramos una editorial considerada cara. Eran libros muy buenos, eran valorados, pero solamente éramos accesibles a un público con un poder adquisitivo alto; el resto de la gente quería los libros, pero difícilmente podía adquirirlos.”

Cristina Martínez. (Foto: Josué D. Romero)

Cristina Martínez. (Foto: Josué D. Romero)

Esto fue lo que los animó: “Nos dimos cuenta de que había una demanda, que realmente nos querían, pero que no podían pagarlos, no podían comprarlos.”

El inicio no fue nada sencillo: “Al principio, cuando tienes pocos libros, poco fondo, poca masa crítica, no puedes permitirte instalarte. Sin embargo, pronto nos dimos cuenta que teníamos un fondo suficiente para poder asumir los costos, poder tener una oficina, personal trabajando en México. En 2010 decidimos que teníamos que dar el paso. Y así lo hicimos. En este tiempo hemos reducido mucho los precios, cuidamos muchísimo eso, lo cual significa que más gente los puede comprar. Eso nos ha dado una mayor difusión, una expansión. Podemos prácticamente competir con editoriales mexicanas en espacio.”

Pero llegar a México también tenía otro trasfondo, digamos, más global. O eso me explicó Jesús Espino: “Hemos querido dar un paso más, un paso más que estaba previsto desde los inicios de Ediciones Akal: que el proyecto se viera iberoamericano. Es decir, no queremos que se nos vea como una editorial española. Nosotros nunca hemos querido ser una editorial española, hemos tenido vocación de ser una editorial que publica en español. Cierto: que estamos radicados en España, sí, pero nuestro objetivo no es España, sino todo el mundo de habla hispana. Y dentro de eso, creíamos que era el momento de dar el paso, de dar una voz especial a autores mexicanos en concreto, y por extensión a autores latinoamericanos, para que pudiesen formar parte de nuestro catálogo con temáticas o con aspectos que son de particular interés para el debate social, el debate político, el debate intelectual, no sólo del México actual, sino de la América Latina de hoy.”

Filosofías…

Filosofías…

De hecho, para Jesús, lo que se está haciendo en América Latina es de llamar la atención: “Lo digo sinceramente: lo que hoy se piensa y lo que hoy se debate en las universidades de México, y en las universidades de América Latina (en los foros intelectuales, en los congresos), es una muestra de un dinamismo y de un grado de discusión muy elevado que está a la vanguardia del pensamiento y de los avances de las distintas disciplinas, desde el punto de vista internacional.”

—Sin embargo, a veces da la impresión de que sigue habiendo una especie de menosprecio a las voces latinoamericanas, ¿no lo cree? —le planteé, en un momento dado, a Jesús.

“Y tienes razón”, me respondió rápidamente. Y añadió: “Todavía seguimos manteniendo, a veces, ese esquema, casi colonial, de España y América Latina como dos mundos separados, en lugar de verlo como un mismo ámbito lingüístico, que debe pensar de manera conjunta para superar estos momentos tan difíciles que nos están tocando vivir en lo político, en lo social, en lo económico y en lo intelectual. Creo que las soluciones y las ideas que se debaten hoy en América Latina son muy importantes para aportar a ese debate. A lo mejor somos un poco ambiciosos en los planteamientos, pero hay que hacerlos. Por eso hemos decidido empezar a publicar una nueva colección que vamos a hacer para México y América Latina.”

Eso sí: el arribo a México y la nueva colección tienen un punto fundamental: la distribución. “A mí me parece que hay editoriales independientes mexicanas muy buenas —me contó Cristina—; sin embargo, para mi gusto aún les falta un tema: exportar al resto de países de América Latina, y exportar más a España.”

—España, en sí, es un país exportador de libros —me vi diciéndole, de pronto, a Cristina—, pero España no es un buen receptor…

“Es un defecto que tenemos”, me respondió, y soltó una linda carcajada. Luego, añadió: “Mira, lo que no hay es una horizontalidad dentro de América Latina. Nuestro propósito también es exportar, es exportar a Estados Unidos, a Costa Rica, a Panamá, al entorno que está aquí y que está tan cerca.”

Avaricia…

Avaricia…

Jesús le dio la razón. “Nuestra idea es aportar una modesta contribución para  romper con el actual modelo —me dijo—. Promover que los libros que se publican en México lleguen también a Colombia, lleguen también a Argentina, y lleguen, por supuesto, a España… A ver… es lógico que en un catálogo como el nuestro, que tiene ahora mismo más de 3,000 títulos vivos, haya algunos de ellos, un porcentaje que a lo mejor puede ser un diez por ciento, que sean muy locales, que sean, en este caso, muy españoles. Pero el 90 por ciento restante, y es la idea que tenemos también con la colección que vamos a empezar, tiene interés no sólo para el mercado mexicano o para el mercado colombiano, tiene de igual forma interés para el mercado español; deben de leerse. El problema es que la globalización, más que servir para unir países, ha servido para mantener paradigmas casi colonialistas, imperialistas, de manera que determinadas visiones del mundo, normalmente las de ese primer mundo eurocéntrico, occidental, norteamericano, impongan sus condiciones y sus puntos de vista al resto de países. Nunca se ha abierto un diálogo de igualdad. Creo que ese diálogo de igualdad en el mundo de habla hispana es fundamental, porque es donde se están dando algunos de los debates más avanzados y más progresistas en cuanto a soluciones políticas, y soluciones sociales y económicas, de cara a esta especie de vendaval neoliberal que nos está arrasando.”

Algo es innegable e incuestionable: conscientes de que hoy la censura no es la que había en tiempos de Franco —“hoy la censura es económica, es política, es silenciar”, me dijo Cristina—, Akal sigue siendo fiel a sus principios.

“No hay otra cosa qué decir: seguiremos con nuestra línea de pensamiento pase lo que pase”, me contó, con cierto orgullo, Cristina. “Akal siempre ha sido una editorial que da voz y que defiende los derechos humanos. Su compromiso es defender la justicia social, es defender el derecho a pensar y a discrepar, el rechazar el pensamiento único. Eso de que los medios de comunicación masiva digan lo mismo, y repitan lo mismo, y lo repitan mil veces, hasta que asumamos que ésa es la verdad, pues no. Nosotros preferimos pensar que discrepar es sano, que cuestionar las verdades universales es sano, que ir a la raíz de los problemas y analizar lo que está pasando es sano; decir, por ejemplo, que esta crisis no es una crisis sino que realmente es una situación provocada por la rapiña… Es eso.”

Después de Zapata…

Después de Zapata…

Jesús fue más allá: “Akal es una editorial inconformista y rebelde. Inconformista porque estamos siempre en continuo movimiento, porque no nos conformamos incluso con lo que hemos publicado o con las líneas que tenemos: nos gusta buscar nuevos caminos. Es una editorial comprometida con el rigor, y es una editorial que vamos a denominar progresista. No podemos ocultar que nuestro perfil es más de izquierda, pero tampoco somos dogmáticos: si un autor que no comulga ideológicamente con la editorial escribe un buen libro, lo publicamos. Yo voy a calificar el valor intelectual del libro. Entonces, siempre, siempre, siempre, por encima de la ideología, lo que miramos es el rigor y la calidad del texto. El rigor y la valentía… Porque, sobre todo, Akal es una editorial que no tiene miedo de ir en contra de lo que es la corriente principal, porque muchas veces la corriente principal lo que hace es ocultar los problemas. A nosotros nos gusta sacarlos a la luz para debatirlos. Y esa especie de rebeldía es la que también nos define.”

 

Inter Pares, la nueva colección para Latinoamérica

Es un hecho: la aparición de la nueva colección de Akal parte de una necesidad: “Participar en el debate universal desde México y Latinoamérica”, me puntualizó Cristina. “Es cierto, no creemos que sea una sola; sabemos que cada país tiene su particularidad, pero sí creemos que hay muchos factores comunes. Por lo tanto, nosotros queremos contribuir a que ese conocimiento viaje.”

Llamada Inter Pares, la colección estará centrada en el debate latinoamericano y mexicano en el ámbito de las ciencias sociales; es decir, sociología, política, economía, comunicación, filosofía, historia. Está asesorada por Marcos Roitman y Ramón Grosfoguel —ambos, personajes relevantes en el mundo intelectual de América Latina.

Sin embargo, será Jorge Betanzos, como editor de Akal México, quien dará la cara por el proyecto.

Revoluciones…

Revoluciones…

Durante la presentación oficial, hace poco, explicaba con mucho más detalle: “La colección Inter Pares, lo que en realidad comprende, son ideas que nos permiten enfrentarnos a lo que podría considerarse son las famosas leyendas… es decir, la famosa filosofía eurocéntrica.”

Inter Pares significa entre iguales, así que con esa idea nace: con la necesidad de entablar un diálogo, crítico, en el ámbito internacional. “Inter Pares se propone eliminar las fronteras regionales que distinguen las propuestas latinoamericanas de las europeas, para incorporarlas a un cauce intelectual único, con diferencias en el método, pero no geográficas.”

“Serán cuatro líneas fundamentales: antologías de textos de grandes pensadores latinoamericanos; una línea de recuperación de libros clásicos, comprometidos, que están desparecidos del mercado y que consideramos que hay que volverlos a sacar a la luz porque siguen vigentes; una línea dedicada a monografías nuevas, creadas ex profeso para la colección, con temáticas actuales, y una línea de pensamiento poscolonial”, explicaba Betanzos.

“Así que nuestro reto es mantenernos fieles a nuestros principios”, me dijo, al final de nuestra charla, Cristina. “Y poder sobrevivir con eso… Poder seguir con nuestra coherencia editorial, y darnos a conocer más en el territorio mexicano y latinoamericano. El que nos conoce nos aprecia, nos quiere, nos valora, pero aún es muy poca gente la que conoce a la editorial. Necesitamos llegar a más lectores. Ése es el proyecto y el reto.”


Nota bene: Por supuesto, los primeros títulos de Inter Pares ya están circulando: Sortilegios de la memoria y el olvido, de Hugo Francisco Bauzá; Revoluciones sin sujeto. Slavoj Žižek y la crítica del historicismo posmoderno, de Santiago Castro-Gómez; Después de Zapata. El movimiento jaramillista y los orígenes de la guerrilla en México (1940-1962), de Tanalís Padilla, y Filosofías del Sur. Descolonización y transmodernidad, de Enrique Dussel. Éstos se suman a las novedades que fueron presentadas en la pasada Feria Internacional del Libro de Guadalajara: Antiperiodistas: confesiones de las agresiones mediáticas contra Venezuela, de Fernando Casado Gutiérrez, así como Avaricia / Los documentos que revelan las fortunas, los escándalos y secretos del Vaticano de Francisco, de Emiliano Fittipaldi. Para más novedades puede consultar la página oficial de Akal en Facebook.


 

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