Luego que Al-Shabab causó 147 muertes e hirió a decenas de estudiantes, ¿el financiamiento al terrorismo se sigue viendo como un fenómeno muy lejano en nuestra región?

 

Ante los terribles atentados terroristas perpetrados por el grupo Al-Shabab en la Universidad de Garissa, en el este de Kenia, que dejó 147 personas muertas y decenas de estudiantes heridos, cabe hacer la reflexión de nuevo sobre las fuentes y formas de financiamiento de los grupos terroristas a nivel mundial.

Como ya lo he manifestado en anteriores colaboraciones, considero que los esfuerzos de la mayoría de los países se han enfocado en la detección y persecución del lavado de dinero; por lo que respecta a las instituciones financieras, sus medidas preventivas están diseñadas para el tema de lavado de dinero, y no tanto para financiamiento al terrorismo. Son delitos que si bien podrían tener elementos en común, en su esencia son diferentes: el lavado de dinero por lo regular maneja altas cantidades de dinero en muchas ocasiones en efectivo, el terrorista no necesariamente; el origen de los fondos del lavador de dinero siempre es de procedencia ilícita, en financiamiento al terrorismo puede provenir también de fuentes lícitas, y así los sistemas de monitoreo de operaciones para diversas entidades financieras no son efectivos o están diseñados para el financiamiento al terrorismo, y entonces podemos ir describiendo una serie de diferencias.

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Las preguntas obligadas para los distintos gobiernos son: ¿Tienen completa seguridad que desde sus países no salen fondos para perpetrar actos terroristas en cualquier lugar del mundo? ¿Sus funcionarios, tanto preventivos como persecutorios del delito, están lo suficientemente capacitados para conocer cómo opera el financiamiento de una organización terrorista? ¿Qué tan capacitadas están las áreas de cumplimiento de las entidades financieras para la detección de posibles operaciones de financiamiento al terrorismo? ¿Existe preocupación en las distintas unidades de inteligencia financiera de los países sobre el bajo o nulo número de reportes que reciben de entidades financieras sobre el tema?

Como lo hemos venido repitiendo, el referente obligado para el tema del financiamiento al terrorismo son las recomendaciones del Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI), pero ¿los países han captado el alcance de dichas recomendaciones? Los foros y conferencias internacionales abordan el tema en muchas ocasiones recitando a la perfección dichas recomendaciones, pero ¿qué pasa en la práctica cotidiana? ¿Cuáles son los temas en que los países latinoamericanos deben enfocar sus esfuerzos para prevenir y perseguir el financiamiento al terrorismo? ¿Con qué herramientas? ¿Existen tipologías por país o sólo tenemos las internacionales? Todo eso todavía son grandes áreas de oportunidad que deben ser abordadas a mayor profundidad. ¿Se sigue viendo erróneamente el financiamiento al terrorismo como un fenómeno muy lejano que suceda en nuestra región?

Es importante la recomendación 5 de GAFI, y no sólo en cuanto a su literalidad, sino también para reflexionar sobre qué está haciendo cada país al respecto: “Los países deben tipificar el financiamiento del terrorismo con base en el Convenio Internacional para la Represión de la Financiación del Terrorismo, y deben tipificar no sólo el financiamiento de actos terroristas, sino también el financiamiento de organizaciones terroristas y terroristas individuales, aun en ausencia de un vínculo con un acto o actos terroristas específicos. Los países deben asegurar que tales delitos sean designados como delitos determinantes del lavado de activos.” Lo aquí mencionado nos deja espacio para reflexión sobre las conductas descritas y el cómo las están abordando las distintas autoridades.

Ante todo el terror generado por actos perpetrados en diversos países por organizaciones terroristas, tanto en el pasado como en la actualidad, es momento de que nuestros países latinoamericanos por lo menos equiparen o alineen sus niveles de control en materia de prevención y persecución de lavado de dinero a los de financiamiento al terrorismo. No esperemos a conocer que de alguno de nuestros países salieron recursos para la planeación y consumación de un acto terrorista en cualquier lugar del mundo. ¿Consideras lejana la probabilidad de que esto suceda, estimado lector? Baltasar Gracián y Morales, escritor español del Siglo de Oro, dijo: “Para prevenidos no hay acasos.” ¿Qué opinas, estimado lector?

 

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Página web: García Gibson Consultores, SC

Twitter: @GarciaGibson

 

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