Si el agente secreto fuera real, sería una persona con problemas de cirrosis, impotencia y depresión con una expectativa de vida de 56 años, según un análisis de una revista científica.

 

 

Cuando se piensa en James Bond, se recuerda al agente encubierto afiliado al Servicio Secreto de Inteligencia británico. Un hombre con un elevado sex appeal y al superespía que desde su primera aparición en 1953 ha salvado al mundo. Pero si el personaje creado por Ian Fleming fuera real, padecería de cirrosis, impotencia y otros problemas de salud, de acuerdo con la revista científica British Medical Journal (BMJ) en un estudio sobre el consumo de alcohol del personaje.

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El reporte, publicado en una edición especial por Navidad del BMJ, está basado en el análisis de las 14 novelas escritas por Ian Fleming. Especialistas anotaron durante la lectura de los libros la cantidad de alcohol que bebía el espía sin contar los días que permaneció preso, en el hospital o en un centro de rehabilitación.

Los resultados mostraron que en promedio Bond ingería 92 unidades de alcohol (736 gramos), a la semana, es decir, más de cuatro veces  la cantidad recomendada para un varón en el Reino Unido. Su consumo diario máximo fue de 49.8 unidades.

Al día el agente consumía cinco de sus martinis “agitado, no revuelto” y su hábito de consumo implicaba incluso riesgo de muerte.

Alcohol

 

En la vida real, el Dr. ‘No’ sería el enemigo menos peligroso de Bond. Si se hace una comparación entre consumo de alcohol y las habilidades del espía, los datos son incompatibles. Alguien que bebe esa cantidad de alcohol no podría tener un desempeño físico, mental y sexual similar al que se muestra en los libros y películas.

Según el reporte, a lo largo de todas sus novelas Bond no pudo consumir alcohol durante 13 días, frente a las 1,150 unidades de alcohol (9,200 gramos) ingeridas en 88 días.

La cantidad de alcohol que tomaba Bond traería serios problemas de depresión, hipertensión, impotencia y cirrosis con una expectativa de vida de 56 años.

Los doctores de Nottingham y Derby en Inglaterra que realizaron el estudio resumen lo anterior en una frase: “no es el hombre al que se le confiaría la desactivación de una bomba nuclear”.

 

James Bond

Infografía: Makovsky Integrated Communications

 

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