El gusto por el alcohol en la Presidencia no se acabó con el mandato del expresidente Calderón. Al fin que el país les patrocina sus gustos y sus gastos.

 

 

Por Emmanuel Ameth

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El gusto por el consumo de alcohol en la Presidencia de la República no se acabó con el mandato del expresidente Felipe Calderón. Ahora se sigue con la tradición e incluso ha pasado a formar parte de las instituciones que encabeza Enrique Peña Nieto, donde el Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE) y el Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen) priorizan el gasto en el consumo de alcohol y en la preparación de comida (a cargo del erario) por sobre servicios como los de capacitación o de asesorías para la operación de programas.

Poco importa que los mexicanos que viven en pobreza y vulnerabilidad alcancen los 90 millones de personas y que sean suficientes para dar 3 vueltas alrededor del planeta tomados de la mano por el ecuador terrestre. Tampoco importa que 7 de cada 10 pesos que se ejercen en presupuesto vayan a sueldos y salarios (Imco), puesto que el uso que dan al resto de sus egresos es insultante.

Basta ingresar al sistema del Programa Anual de Adquisiciones para observar que el Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE) requiere de 810,000 pesos para la compra de 1,000 piezas de vino, 47,416 pesos para la compra de 192 ‘vinos de mesa de 750 ml’ y de otros 20 servicios de caguamas (cerveza familiar) por 15,765 pesos.

 

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Si bien en CIDE no destinaron partida alguna para el rubro de capacitación, según el PAAASP, sí solicitaron asesorías para la operación de 20 programas cuyo monto ascendió a 285,731 pesos, lo cual es hasta tres veces inferior al recurso comprometido para el consumo de alcohol.

Por su parte, el Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen), considerado como órgano de inteligencia mexicano, en realidad pareciera centro botanero y coctelero. De hecho, gastan más en la compra de carnes y mariscos que lo que gastan en capacitar a su personal.

Los servicios de capacitación para el presente ejercicio habrían tenido un egreso de 1 millón 737,450 pesos, contemplando 320 de sus empleados, mientras que el solo egreso para la compra de filetes, camarón, medallones de atún y mejillón es de 2 millones 449,605 pesos.

Incluso especifican que la carne no sea “chicluda” (sic).

Si se contemplan todos los insumos para la elaboración de comida, éstos ascienden a más de 11.6 millones de pesos. Seguramente necesitan estar perfectamente alimentados para desarrollar sus labores de ‘inteligencia’.

Pero aunque su paladar parezca de gustos exigentes, en el caso de la bebida prefirieron licitar para una popular en lugar de ponerlo de su bolsa, al fin que el país les patrocina sus gustos y sus gastos. Licitan para adquirir 36 cervezas Victoria oscura de 355 ml, 18 Corona clara también de 355 ml, así como 18 caguamas (cerveza tamaño familiar). También presupuestan 600 pesos que equivalen a 10 litros de Padre Kino, así como otros 1,140 pesos para vino tinto y jerez. La institución no especifica en qué ayudaría esto al órgano de inteligencia mexicano.

 

 

Contacto:

Twitter: @1ameth1

 

 

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