Aunque los cambios parecen estéticos, sobre todo del lado financiero, la señal al mundo luce peligrosa para Google, pues podría interpretarse como que Larry Page está relegando Google a una subsidiaria de Alphabet, y, al mismo tiempo, minimizando a las empresas más importantes en Alphabet, como YouTube, Android, Gmail y Google Maps.

 

En enero de 1996, dos estudiantes de la Universidad de Stanford crearon un proyecto universitario que tenía la finalidad realizar búsquedas en contenidos. El nombre del buscador era BackRub. Dos años después lo convirtieron en Google. El proyecto fue creado por Larry Page y Sergey Brin, quienes en septiembre de 1998 lanzaron al mundo su proyecto, sostenido desde un armario con 80 procesadores y dos routers HP. Muy pronto ese motor de búsqueda superó cualquier expectativa y ya para 2000 se extendía como la empresa más exitosa de Silicon Valley.

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A partir de entonces, la compañía ha lanzado una gran cantidad de productos, pero ninguno con el éxito del buscador. La lista de lanzamientos perdidos en el olvido es grande: iGoogle, Google X, Google Answers, Google Catalog, Google Player y más recientemente podríamos añadir Google Glass y Google Plus, por mencionar algunos. Sin embargo, todos han tenido una misma constante: el nombre Google. Esto es debido a que el buscador y su publicidad representan casi 89% de los ingresos totales de la compañía.

 

Y llegó Alphabet

Hagamos un breve resumen. Hace unos días Google se reorganizó y cambió el nombre “paraguas” de la organización. La decisión sorprendió a todos, menos a los mercados bursátiles. La compañía ahora se llama Alphabet o Alfabeto, y Google entra dentro de una de las seis subdivisiones. Los accionistas reaccionaron con júbilo. La acción se disparó casi 4% con el anuncio y las críticas sobre la madurez de la empresa fue aplaudida por Wall Street. Sin embargo, el ajuste también abre dudas.

Algunos analistas y publicaciones, como el medio online especializado en negocios digitales BusinessInsider, llama la restructura de Google como “el potencial desastre de Larry Page”, pues ésta, dicen, plantea dos potenciales temas:

  1. ¿Será que el fundador y CEO Larry Page ha minado la parte más importe de su negocio, que es el buscador?
  2. Al crear seis divisiones de Alphabet, ¿será que Page ha creado un ambiente que podría dar lugar a luchas políticas internas entre sus consejeros delegados?

En resumen, y más allá de la fiebre inicial, las cosas para el gigante tecnológico no cambian mucho en términos financieros. Las cosas no serán muy distintas a como son ahora.

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Fragmentar el negocio principal

Aunque los cambios parecen estéticos, sobre todo del lado financiero, la señal al mundo luce peligrosa para Google, pues podría interpretarse como que Page está relegando Google a una subsidiaria de Alphabet, y, al mismo tiempo, minimizando a las empresas más importantes en Alphabet, como YouTube, Android, Gmail y Google Maps, todas éstas soportes clave del buscador Google.

Incluso, para sorpresa de muchos, y en particular de sus empleados, Page dijo hace poco que ya no se siente totalmente emocionado por las empresas de la compañía, sino por los proyectos más grandes y sexys. Sí, así lo ha dicho.

 

Guerra de egos

“Vamos a manejar con rigor la asignación de capital y de trabajo para asegurar que cada negocio se ejecuta bien”, dijo Page en la carta de presentación de Alphabet. Las palabras suenan bien, ¿pero cuánto margen tendrá la nueva organización para financiar los proyectos que realmente apasionan al jefe, con el riesgo de que quizá no funcionen? (Tal como ha sucedido durante muchos años.) ¿Permitirá el nuevo CEO de Google, Sundar Pichai, que su unidad de negocio esté financiando otros proyectos con la posibilidad de que no funcionen y las inyecciones de dinero peguen a su balance financiero? ¿Los CEO de las otras cinco unidades de negocio de Alphabet, que generan menos de 11% de ingresos de la organización, soportarán estar limitados para sus nuevos proyectos? ¿“Moneyman” Pichai podrá compartir la gloria con las otras cinco unidades de negocio?

Page deberá tener mucho cuidado con los celos profesionales y la lucha política (coloquialmente conocida como grilla) que se podría desatar al interior de una empresa llena de egos. Veremos en poco tiempo si Google se mantiene en la cima de ingresos y de preferencia entre los usuarios de internet, o cede su lugar a una de las muchas compañías que vienen empujando con fuerza.

 

MEMORIA RAM: Los CEO de Apple, Tim Cook, y el presidente de Alphabet, Eric Schmidt, pueden ser rivales corporativos y tener diferencias de negocio, pero cuando se trata de bañarse, los dos tienen gustos muy similares. Ambos usan Nebia, un sistema de ducha ecológica que atomiza el agua en una especie de niebla con el fin de reducir el consumo de agua. La regadera es hoy en día un éxito rotundo en EU, con ventas que han superado cualquier expectativa. Sólo unas horas después de su lanzamiento ya sumaba 380,000 dólares de ganancias. Y la idea no nació en Silicon Valley, sino en la ciudad de México, bajo la idea original de Carlos Gómez Andonaegui, quien trató de proporcionar una mejor experiencia de ducha en el gimnasio de su propiedad. #OrgulloMexicano

 

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