Por Jhon Cisnero*

Todo inició en marzo pasado, cuando el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, ordenó imponer aranceles por 50,000 millones de dólares en productos chinos, ante ello el titán asiático aplicó aranceles de entre 15% y 25% por a 128 mercancías importadas de Estados Unidos. De ahí siguió una serie de imposición de aranceles por ambos países a diversos artículos. Al ser estos dos países los principales proveedores de insumos a nivel mundial, es inevitable generar un efecto dominó de escalada de precios, lo que nos hace preguntarnos ¿Qué desencadena las guerras comerciales?

Definitivamente las medidas proteccionistas desencadenan guerras comerciales, y es mucho más probable cuando se trata de dos economías tan grandes como lo son la de Estados Unidos y China, debido a la fuerza que poseen estos de mantener durante suficiente tiempo este tipo de conflictos arancelarios hasta llegar a un acuerdo o a un punto de quiebre. Es difícil que en un mundo tan globalizado el mercado no se vea afectado por estas decisiones, el daño colateral es inevitable, sin embargo, ¿Cómo se ve afectada Latinoamérica en esta guerra?

Uno de los protagonistas a nivel de Latinoamérica es México, quien ha tenido la tarea de lograr un equilibrio a nivel económico y también político. La incertidumbre claramente está presente. Es importante recordar que éste país tiene 12 tratados de libre comercio con 46 países, 9 acuerdos en el marco de la Asociación Latinoamericana de Integración (Aladi), y 32 para la promoción y protección recíproca de las inversiones con 33 países.

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Definitivamente es bueno tener cierta apertura en los mercados para generar mayores niveles de comercio, sin embargo, el coste del mismo es la vulnerabilidad de la economía a los factores internacionales, pero ¿Qué otro factor influye en este caso?

Fórmula de intercambio de poderes en América Latina (Bolsonaro + AMLO)

La proximidad de México a Estados Unidos es obvia, y gran parte de su comercio lo realiza con ellos también. Claramente el principal comprador de aluminio de Estados Unidos, y su segundo mayor comprador de acero, no se salva de las medidas, que se basan en aranceles del 25% y el 10% al acero y al aluminio respectivamente, lo que se podría traducir en un decrecimiento de las exportaciones de estos productos. A esta situación hay que sumarle la construcción del muro fronterizo por parte de Estados Unidos.

En el caso de Argentina, el precio de la soja se ha caracterizado por una caída ocasionada por las represalias por parte de los Estados Unidos, sin embargo, el caso de Argentina es diferente, debido al acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI); es menester que exista determinada estabilidad en los mercados bursátiles, pero claramente no es el único factor que preocupa; como consecuencia de esta disputa, los Estados Unidos podrían incentivar las inversiones dentro de su propio territorio, lo que claramente quitaría el incentivo a invertir fuera del mismo, siendo  Argentina el principal inversionista externo. Definitivamente el caso de Argentina es partícula, debido a que ha mostrado problemáticas caracterizadas por la alta inflación, volatilidad a nivel cambiario, entre otros.

Otro país que se vería afectado por los aranceles a la soja es Brasil, que podría ver perjudicado su ecosistema por un incremento de la deforestación debido al posible incremento de la producción. Claramente no se puede pasar por alto esta oportunidad de absorber la demanda que ha surgido gracias a la disputa titánica. Si el escenario se mantiene igual, es probable que Brasil logre pasar a ser el primer productor de soja a nivel mundial. Definitivamente se tiene que ser prudentes en este punto, debido a que tampoco se quiere impulsar una producción masiva y que luego cambien las variables y quede un excedente de soja en el mercado. El Cerrado, parte del territorio brasileño, ocupa aproximadamente el 22% del mismo, en donde también se concentra el cultivo de soja, y éste carece de protección legal a diferencia de la Amazonía. Es obvio que una mayor demanda de soja de traducirá en una mayor deforestación para Brasil, y como consecuencia podría aumentar de manera significativa la contaminación, lo que llevaría al cambio climático a niveles peligrosos, cabe destacar que también los indígenas que viven en esta área se verían afectados.

No es secreto que el canal que ha conseguido acortar el tiempo y la distancia en lo que respecta a la comunicación marítima, desarrollando e impulsando el crecimiento económico de los países desarrollados y en vías de desarrollo, ha sido el de Panamá. Para los Estados Unidos siempre ha sido importante debido a su ubicación estratégica en lo que respecta al comercio mundial, ya que desempeña un papel vital para el país norteamericano, sin embargo, habría que analizar en este escenario cómo han evolucionado las relaciones de Panamá; cabe destacar que en el 2017 firmó 19 acuerdos de cooperación con China.

Los dos gigantes son los principales usuarios del canal, siendo Estados Unidos el principal, aunque China es el principal proveedor de la zona libre de Cólon; claramente solamente estos dos titanes representan ingresos importantes para el país, y definitivamente se podría ver afectada la economía nacional si llegasen a disminuir el transito junto con el volumen de carga, aunque todo depende que las respectivas inversiones que se puedan acordar debido a que China podría expandir aún más su presencia en América Latina, lo que podría impactar de forma positiva el centro de trasbordo de Panamá.

No todo es bueno en el escenario de este país. Recordemos que la lista de productos a los que se les aplicará aranceles incluye al gas natural licuado (GNL), lo que se traduce en un fuerte golpe para los Estados Unidos debido a que China es el segundo importador del mundo. Claramente si estos volúmenes disminuyen, se traduciría en un fuerte decrecimiento de los ingresos para el canal. Sólo el tiempo nos mostrará la realidad de los acontecimientos.

Finalmente, Venezuela, ¿Cómo afecta la guerra comercial a este país? Es un tema que prácticamente nadie se ha tomado el momento de analizar. Claramente la situación económica del país mantiene a más de uno pensando en otros escenarios, sin embargo, no debemos olvidar que Venezuela se encuentra en medio de los intereses de los Estados Unidos y China, lo que genera una situación mucho más compleja de lo que nos imaginamos.

A pesar de que desde hace pocos años ha existido cierta discrepancia entre los Estados Unidos y Venezuela, la situación comercial entre los dos se había mantenido dentro de los parámetros normales, las empresas norteamericanas comprando petróleo y del lado contrario importando bienes de consumo. Claramente esta relación se ha ido deteriorando, mucho más con los retrasos de pago por parte de Venezuela en lo que respecta a sus obligaciones. Cabe destacar que los principales tenedores de bonos venezolanos son empresas estadounidenses, por otro lado, China también ha invertido importantes sumas en Venezuela. Definitivamente los dos gigantes tienen mucho interés en una pieza que juega un rol geopolítico importante.

Jhon Cisnero es economista egresado de la Universidad Central de Venezuela, Profesor de la Universidad Católica Andrés Bello y Consultor financiero en Kapital Consultores.

 

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Twitter: @jcisnero92

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