El 2018 fue un año en el que se presentaron actos inéditos y cambios violentos en el mapa político del país.

En 12 meses los mexicanos atestiguaron una campaña política manchada por la violencia, la aplastante victoria del candidato de izquierda en las elecciones federales frente a sus contendientes, una transición política que desdibujó casi por completo al presidente saliente y el arribó del tres veces candidato a la presidencia de la República: Andrés Manuel López Obrador

Los primeros tres meses del año la arena política se concentró en las precampañas electorales con candidatos únicos por parte de las tres principales coaliciones: José Antonio Meade, apoyado por la coalición Todos por México, conformada por el PRI, el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) y Nueva Alianza; Ricardo Anaya, como candidato de Por México al Frente, integrado por PAN, PRD y Movimiento Ciudadano; y Andrés Manuel López Obrador, abanderado de Morena, PT y Encuentro Social, que conformaron Juntos Haremos Historia.

A la contienda electoral por la silla presidencial se sumaron dos candidatos presidenciales, Jaime Rodríguez Calderón y Margarita Zavala, quien renunció a su candidatura dos meses después de iniciadas las campañas, como un “acto de congruencia política”.

Marzo marcó el banderazo de salida para las campañas electorales presidenciales, caracterizadas por la transmisión de 22.9 millones de spots y acusaciones entre los candidatos.

La carrera electoral también estuvo marcada por la violencia enfocada, en gran medida, en candidatos a puestos de elección popular en estados y municipios. De acuerdo con el Informe de Violencia Política 2018, durante las campañas se registró el asesinato de 130 personas por motivos políticos.

En contraste, la jornada electoral del 1 de julio transcurrió de forma pacífica con incidentes aislados, la participación de más de 56 millones de mexicanos, de los cuales 53.17% votaron por López Obrador, 22.26% por Ricardo Anaya y 16.43% por José Antonio Meade.

No solo se trató del triunfo de AMLO, los resultados electorales dieron a Morena la mayoría de los curules en el Congreso mexicano.

Menos de 36 horas después de que el Instituto Nacional Electoral indicó que las tendencias electorales favorecían a AMLO, éste se reunió con Enrique Peña Nieto, con lo que se dio paso a un proceso de transición de gobierno en el que la figura del presidente electo dominó el debate público.

La casa de transición de López Obrador, ubicada en la colonia Roma, fue el centro neurálgico del movimiento político del país y los primeros en presentarse para reunirse con el equipo del tabasqueño fue un equipo de altos funcionarios estadounidenses encabezados por Michael Pompeo, secretario de Estado del gobierno de Donald Trump.

Sin estar instalado aún en el gobierno, el equipo del presidente electo informó que llevaría a cabo una consulta ciudadana para decidir el futuro del Nuevo Aeropuerto Internacional de México(NAIM), la obra de infraestructura más ambiciosa del sexenio de Enrique Peña Nieto.

La segunda mitad del año marcó el retorno de Elba Esther Gordillo, ex líder del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), luego de que fue absuelta por las acusaciones en su contra por lavado de dinero y delincuencia organizada y liberada de presión domiciliaria.

También en agosto el anuncio de la conclusión en las negociaciones del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) para dar paso a un nuevo acuerdo entre los tres países que la confirmaron, hizo apuntar hacia el equipo de López Obrador, toda vez que fue Jesús Seade, uno de los integrantes de su equipo, apoyó para que continuara la discusión con resultados menos negativos para México.

Septiembre estuvo marcado por el último informe de gobierno de Enrique Peña Nieto, con el que destacó los logros de su administración; y el inicio de trabajos en las Cámaras de Diputados y Senadores.

Después de cientos de conferencias de prensa, una consulta para justificar la cancelación del NAIM, confrontaciones en el Senado y Cámara de Diputados para definir las reformas prioritarias, Andrés Manuel López Obrador se presentó el 1 de diciembre en San Lázaro para tomar protesta como presidente de la República.

Marcado por una jornada histórica en el que no sólo se presentó ante los legisladores de la República, sino una ceremonia en el Zócalo de la Ciudad de México.

 

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