Por: Edmar Ariel Lezama*

Justo a mitad de un momento complicado en lo sanitario y económico, el presidente de México ha propuesto dejar de lado al Producto Interno Bruto (PIB) como referencia principal de medición de crecimiento, para en su lugar, buscar un índice alternativo que describa de mejor manera el desarrollo y bienestar.

Cabe mencionar que el tema de mediciones alternativas del PIB es un debate que varios países del mundo tienen desde hace más de 20 años en su interior, por lo que no se trata de una discusión de actualidad o novedosa, sumado al hecho que la Organización de Naciones Unidas (ONU) tiene en su catálogo diferentes índices que tratan de registrar la evolución del desarrollo y bienestar, siendo el Índice de Desarrollo Humano (IDH) el más popular de ellos ya que funciona como parámetro internacional al permitir la comparación entre países o al interior de una misma nación sobre el tiempo.

Por tanto, lo propuesto por Andrés Manuel debe ser analizado a partir de la herramienta metodológica que él proponga, así como el uso que le dará en un futuro a la información trimestral y anual del PIB, ya que ese indicador es útil para la organización interna de un país.

En primer lugar, el PIB es parte de un Sistema de Cuentas Nacionales (SCN) que ayuda a conocer qué y cuánto se está produciendo en cada sector de la economía, así como las interacciones que hay entre actividades, lo cual resulta bastante útil para planificar y organizar la vida económica al interior de un país, pues ayuda a conocer qué industrias son dinámicas y cuáles no, por tan sólo citar un ejemplo.

El otro punto a resaltar es el impacto que el PIB tiene en índices que miden el desarrollo y bienestar, ya que, para generar esos escenarios, el Estado debe tener una alta intervención para mejorar el sistema educativo y de salud, ayudar la conectividad entre comunidades, redistribuir ingresos monetarios de una manera eficiente, reducir el uso de energías sucias y encontrar equilibrio económico y medio ambiental, lo cual requiere de mucho dinero para poner en marcha y sostener esos proyectos.

Al día de hoy, la única manera de que un país puede generar esos recursos monetarios es a través de la recaudación vía impuestos, el comercio exterior y la producción, lo cual está estrechamente vinculado al PIB, es decir, bajas tasas de crecimiento de esa variable generarán menos recursos para la Administración Pública Federal, lo cual hará muy difícil comenzar esa transición al bienestar del pueblo.

El ejemplo más claro de que bajas tasas de crecimiento del PIB alejan del bienestar a la población es lo ocurrido con los países nórdicos y Alemania y lo que vive México en la actualidad, ya que, mientras el primer grupo de países han tenido tasas positivas de crecimiento del PIB de forma constante durante varios años, México ha mostrado bajas tasas o incluso negativas en este sexenio y los de administraciones pasadas.

Esas diferencias en crecimiento han ocasionado que Suecia, Noruega, Finlandia y Alemania tengan un sistema de salud y educativo capaz de otorgar real bienestar a la población, mientras que, para México, ese mismo par de servicios se encuentran trabajando a su máximo capacidad y con malas instalaciones, lo cual dificulta demasiado el aprendizaje y la obtención de salud.

El gobierno de Andrés Manuel necesitará hacer lo que administraciones pasadas dejaron de hacer, es decir, invertir en infraestructura hospitalaria, educativa y comunicaciones, lo cual en un segundo momento podrá beneficiar al PIB y sólo en ese momento, pensar en la transición a comunidades prósperas y auto sustentables.

Hoy el país no tiene bienestar ni está mejor que en administraciones pasadas, por lo que un índice alterno que ofrezca como resultados una cifra alejada del IDH, será un índice mal hecho y que tendrá como único objetivo el distraer el debate de lo que se debe hacer para ser una nación desarrollada y que no se está haciendo en este momento.

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*El autor es Docente de economía en la UNAM, coordinador del Programa Único de Especializaciones en Economía (Posgrado, UNAM). Corredor y fotógrafo amateur en los ratos libres.

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

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