México tiene un potencial de crecimiento económico tan amplio como para convertirse en una “potencia mundial”, sin embargo, el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, ni administraciones anteriores; han integrado un plan con visión de largo plazo que incluya fundamentos básicos para lograr este objetivo.

El pasado 1 de julio, durante su mensaje a la nación con motivo de la conmemoración de su victoria electoral, López Obrador dijo que estaba convencido de México se convertirá en una potencia económica con dimensión social gracias a los abundantes recursos naturales y la vocación de trabajo del pueblo mexicano.

Para que México se convierta en una potencia mundial deberían de existir al menos cuatro características: un sistema productivo nacional, un sistema educativo de alta calidad, un sistema financiero robusto y un enfoque en el desarrollo tecnológico y de innovación, afirma José Luis de la Cruz Gallegos, director del Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico (IDIC).

“México tiene un potencial de crecimiento mayor al que se observa, el problema es que no se ha logrado consolidar una visión de largo plazo ¿cuál es el fundamento básico de cualquier país desarrollado? El crecimiento económico sostenido, en México no se ha alcanzado, crecimiento que me parecen tendrían que estar oscilando entre 4 y 5%, en un periodo de más de 20 años”, afirma el especialista en entrevista con Forbes México.

En México, el ambiente es sombrío: IIF

En mayo de este año, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) redujo su pronóstico de crecimiento económico para México de 2 a 1.6% para 2019.

Otro punto en contra, es que el país no cuenta con un sistema productivo nacional robusto con empresas nacionales capaz de competir en el mercado interno y externo. De la Cruz Gallegos, señala que en México hay una base de micronegocios y pequeñas empresas la mayoría de ellas informales o de muy baja productividad.

El fortalecimiento del sistema productivo nacional debe estar acompañado por un sistema financiero capaz de generar crédito de las actividades productivas, advierte el director del IDIC.

En México el sector financiero es muy pequeño en relación con el nivel de ingreso del país, reconoció el gobierno de AMLO en el Plan de Desarrollo Nacional 2019-2024, en donde cita al Banco Mundial, que señala que en 2017 el crédito interno al sector privado representó 36% del PIB, que se compara negativamente con otros países de Latinoamérica como Brasil, con 60%, Chile que alcanza 113% y Colombia, con 49%.

La innovación tecnológica ha sido un punto clave para naciones emergentes como China, Corea del Sur, Singapur, Indonesia, Malasia y Taiwán, las cuales tuvieron un programa de fortalecimiento en torno a sus industrias tecnológicas, detalla el especialista.

Y finalmente, la educación de alta calidad también es un punto vital para el crecimiento económico de un país.

“Son elementos básicos que me parecen de momento, no se encuentran en México durante los últimos 30 años, porque todo esto requiere altos niveles de inversión. Hoy los países que se están desarrollando, independientemente de los que ya son potencias, los que son emergentes, tienen inversiones como proporción del PIB que más o menos superan el 30%, en México estamos estancados en el 22%”, apuntó.

 

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