Esta historia fue publicada en la edición impresa de julio de 2018 de Forbes México. Suscríbete.

Desde pequeña, Ana Longoria se visualizó como una líder, capaz de tener en sus manos una gran compañía; quería que la dirección recayera en ella. Esa visión se volvió realidad en septiembre del año pasado, cuando fue nombrada directora general en México de la farmacéutica Novartis.

A ello se debe que Longoria entienda y valore la importancia de que, desde que son pequeñas, las mujeres puedan romper con todos los estereotipos que las rodean y obstaculizan, que no las dejan avanzar.

“Existen muchos estigmas en torno de las niñas: que si no son buenas para las matemáticas, que si deben jugar tal o cual cosa… Todo eso afecta su desarrollo. Es nuestra responsabilidad dejarles en claro que pueden ser capaces de hacer lo que se propongan, que siempre lograrán ser exitosas si hacen lo que les apasiona”, recomienda.

Es relevante enseñar a las niñas que, si bien son genéticamente distintas a los hombres, ellas tienen, totalmente, la capacidad de dar un paso adelante y asumirse como líderes, dice la directiva en entrevista con Forbes México. “El tema aquí está en la confianza, en que fortalezcamos a las niñas para que sean capaces de lanzarse al ruedo”, agrega.

Al interior de las empresas

La ejecutiva señala que, además de impulsar que existan grupos internos en los que se hable de empoderamiento y se motive la figura del mentor, es esencial que existan sponsors al interior de la compañía que se encarguen de dar un empujón más a su carrera.

“Debemos fomentar que existan sponsors, que se encarguen de descubrir liderazgos y exponerlos. Ése es también un trabajo muy importante que hoy no se está haciendo”, dice Longoria.

Dice que una responsabilidad muy grande la tienen las propias mujeres que ya son líderes en las compañías; que deben de ser ellas las primeras que busquen llevar arriba a otras mujeres.

“Tenemos que tomar conciencia sobre la relevancia de que, al igual que a ti alguien te apoyó para llegar hasta donde estás, como líderes nosotras también asumamos la responsabilidad de impulsar a otras mujeres que están viviendo situaciones complejas, como las que en algún momento también nos tocaron”, sostiene.

Menciona que es básico que las mujeres sean impulsoras de su propio empoderamiento y del de todos los grupos minoritarios que hoy están viviendo situaciones complicadas, como las que enfrentan ellas.

“Las mujeres juegan un papel muy importante en la apertura de las empresas hacia la diversidad y hacia la amplitud de pensamiento, por lo que tenemos que trabajar en que exista una mayor conciencia hacia eso, en romper con los estereotipos y valorar el talento”, advierte la directiva de Novartis, quien agrega que el valor más importante, en ese sentido, es la empatía.

Cómo dejar atrás los “temas de mujeres”

La realidad se impone, como ineludible necesidad, reunirse a hablar de igualdad, pues todos los días son violentados los derechos humanos y laborales de miles de mujeres en el país. La vida cotidiana exige, como una acción imprescindible, llegar a acuerdos respecto a la igualdad de derechos humanos y laborales. México no puede seguir perpetuando las injusticias contra la mitad de su población.

Durante el último foro Mujeres Poderosas, Forbes México se propuso volver sobre el punto: es necesario seguir hablando de los derechos de las niñas, de cómo derribar los prejuicios en los centros de trabajo y de lo indispensable que es, para implementar políticas públicas de inclusión, un diálogo abierto y permanente con el gobierno.

Respecto de este último punto, Irma Sandoval, representante de Andrés Manuel López Obrador; Vanessa Rubio, representante de José Antonio Meade; y Marcela Torres Peimbert, representante de Ricardo Anaya, firmaron la “Declaratoria Forbes 2018”, que tuvo como título “¿Y la igualdad de género, candidatos?”

Este ejercicio consta de 10 compromisos que tienen el objetivo de contribuir a cerrar la brecha de género en los diferentes ámbitos, desde garantizar la seguridad y la educación igualitaria, hasta generar un marco legal adecuado para tener centros de trabajo libres de acoso.

La necesidad de mantener la conversación viva se sustenta en datos dramáticos: durante 2017, se registraron en el país 671 asesinatos considerados feminicidios. Estados como Jalisco han manifestado no darse abasto para atender las cerca de 10,000 denuncias que se presentan ahí cada año por violencia doméstica.

En el terreno laboral las cosas tampoco marchan bien. Sólo 15% de los casos de denuncia de acoso sexual cuentan con elementos para demostrar la responsabilidad de los acusados. Y a esto se suma que, aun cuando las mujeres estudian más años (en promedio) que los hombres, ganan apenas 82 pesos por cada 100 que ganan los hombre, según datos de la CEPAL.

Pero el trabajo tiene que empezar antes. Al acabar con los estereotipos desde la niñez, las mujeres pueden tener un mejor desempeño profesional al ingresar al mundo laboral. Tener equipos balanceados de inclusión de todas las preferencias sexuales hace que las firmas sean más rentables; de la misma forma que comunicar el mensaje adecuado a los grupos minoritarios hace que los productos se vendan mejor.

En conclusión, derribar barreras es el camino que lleva hacia una sociedad más sana, con una economía más sólida y con mejores negocios. (Con información de Alejandro Medina y Viridiana Mendoza)

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Foto: Edgar Iván Olivares Pérez.

 

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