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El manifiesto (llamado ‘Memorándum’) que se acaba de conocer sobre el pedido del presidente a los miembros de los órganos reguladores del sector energético es muy transparente. Por eso no debería sorprender a nadie. Es transparente en cuanto a que señala claramente que la intención de Andrés Manuel López Obrador es imponer la política energética que su administración quiere y para la cual requiere que los reguladores dejen de regular, dejen de ser autónomos y apoyen la visión y misión de la 4T.

Con datos ciertos, como que Pemex y CFE están híper endeudadas, el manifiesto energético de AMLO reúne las posturas que ha emitido el gobierno actual en cuanto a limitar el alcance de los entes reguladores, acusando que en administraciones pasadas sólo fueron comparsa de los turbios intereses de sus funcionarios y punta de lanza para el espolio de las empresas productivas del Estado en beneficio de la IP.

Por ello, el presidente dice que, basado en el voto de los mexicanos, y “sin ignorar las nuevas realidades”, su política energética consiste en aplicar la que en su tiempo instrumentaron el siglo pasado Lázaro Cárdenas y Adolfo López Mateos.

Es decir: mantener el carácter monopólico de dichas empresas, evitar la “privatización del sector energético” y, básicamente, tirar la reforma consentida de su predecesor Enrique Peña Nieto.

AMLO no descarta de hecho proponer una nueva reforma energética y para ello pide la aquiescencia de los reguladores, que se supone deben mantener autonomía total ante las políticas públicas del Estado.

El embate presidencial contra los entes reguladores ha sido constante en la actual administración. Desde el Senado, pasando por la Secretaría de Energía y las propias empresas estatales, la tentación ha sido eliminar o agrupar a los reguladores en una sola súper agencia. 

Una forma es disfrazar esta toma de control de austeridad, como se vio en la propuesta de hace unos meses de integrar los trabajos de la Comisión Reguladora de Energía con los de la Cofece (Competencia) y el IFT (telecomunicaciones). “Es para ahorrar dinero, recursos”, dijo en su momento AMLO.

El presidente que dice odiar el dinero tasó la autonomía de los entes regulatorios en 500 millones de pesos anuales… recursos que quiere para sus programas sociales, seguramente.

Cabe recordar que previamente, AMLO propuso, apoyó y consiguió nombramientos de peones en el tablero regulatorio, a quienes seguramente está dirigido su nuevo manifiesto. Si AMLO habla de cooptación en administraciones anteriores, ahora su postura es de control total de la autonomía regulatoria.

Twitter: @alex_angeles

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

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