Por César Martínez Aznárez

¿Juventud o experiencia? Ésta es una vieja disyuntiva que ha sido objeto de estudio y debate a la hora de dirimir, por ejemplo, cuál de esas dos características es mejor para ser un buen Chief Executive Officer (CEO).

José Francisco Serrano Segovia tiene 77 años, es director general de Grupo Transportación Marítima Mexicana (TMM) desde 1992 y uno de los CEO mexicanos más longevos (probablemente el mayor entre las empresas que cotizan acciones en México; al menos, eso han afirmado algunas investigaciones periodísticas).

De acuerdo con un artículo de Walter Frick, publicado en la Harvard Business Review en febrero de 2016, la tercera parte de las empresas que componen el índice bursátil S&P 500, unas 170 compañías de las más grandes de Estados Unidos obligan a su CEO a jubilarse a los 65 años.

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Según un estudio de la firma Korn Ferry, publicado en 2017, el promedio de edad de los CEO de las 1,000 empresas estadounidenses más grandes es de 58 años. De acuerdo con los registros de la consultora Alvarez & Marsal, en 2014, el promedio era de 56 en el vecino país del norte, y el mayor de todos los directores generales en funciones en ese entonces, Melvin Gordon, de Tootsie Roll Industries, tenía 93, mientras el menor, Yoel Palomino, de Cortronix Biomedical Advancement Technologies, tenía 26.

La sangre joven tiene empuje, capacidad de recuperación, entusiasmo, adaptabilidad y pasión, pero también más ignorancia, ingenuidad, impulsividad y apresuramiento. En la madurez prima la serenidad, el aplomo, el equilibrio, la sensatez y la sabiduría.

Pero, lo que importa al final del día de una organización empresarial, no es la edad de su conductor, sino la rentabilidad que devuelve en su gestión.

Y, en ese campo, la cruda realidad es que la rentabilidad obtenida por Serrano Segovia en la naviera mexicana TMM es muy baja. En el promedio de los últimos tres años, el retorno sobre el capital invertido (Roic) de la empresa es de sólo 0.7%. Y viene en descenso.

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En su descargo puede decirse que no es una flaqueza aislada, porque las 10 mayores empresas de los mercados en donde participa principalmente TMM registraron, en el mismo trienio de 2015-2017, un promedio de 3.8% de Roic, que, si bien es una tasa mayor, también es escasa, mientras que la media mundial de los transportistas marítimos fue de 1.3%, según cálculos elaborados con datos de la agencia financiera S&P Capital IQ.

Sin embargo, desde una lectura tanto o más significativa: la evolución en el tiempo de este indicador se aprecia que la empresa dirigida por Serrano Segovia experimenta un declive consecutivo en los últimos cuatro años. Su rentabilidad de 2.3%, alcanzada en 2013, pasó a -0.04% en los últimos 12 meses reportados (a septiembre de 2017).

En cambio, el promedio del top ten creció en 1.3 puntos porcentuales con respecto de 2016, y llegó a una tasa Roic de 4.5% en los últimos 12 meses reportados. Por su parte, la industria de transporte marítimo en su conjunto también creció en ese lapso, al subir de 0.7% a 1.5%.

En una mirada de largo plazo, más representativa de tendencias y que, a la vez, atenúa resultados extraordinarios, la comparación con la industria también es desfavorable para TMM. En 2008-2010, la rentabilidad de la compañía mexicana era de 1.6%, y cayó a 0.7% en 2015-2017. En el mundo, la tasa Roic promedio de los transportistas marítimos vivió un proceso inverso, porque creció de 0.8% a 1.3%. En este examen, la suerte del top ten fue la misma que la de TMM, porque el rendimiento de su capital invertido bajó de 6.4% a 1.4% entre ambos trienios.

Empresa muy cara

En la búsqueda de explicaciones, el retroceso más importante en los últimos cuatro años (que explica la parte principal de la rentabilidad perdida) se produjo durante 2016, y se debió, fundamentalmente, a la caída de 42% en los ingresos provenientes del transporte en buques abastecedores de crudo.

En palabras de la empresa, expresada en su reporte anual, la caída se debió a la disminución de la actividad petrolera en el Golfo de México.

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Las consecuencias se reflejan en los indicadores. Después de una relativa estabilidad durante años en el múltiplo Valor de la Empresa / Ebitda (menor a 13 veces, entre 2009 y 2015), en 2016 y 2017 subió a 17 y 21 respectivamente, niveles que indican que el precio de la empresa es muy caro a ojos de los inversionistas, y que el plazo de recuperación de la inversión es muy extenso.

Mientras que en TMM recuperar la inversión tardaría 21 años, en la naviera danesa Maersk tardaría solamente seis, en tanto que el promedio mundial es de 13 años.

Contradicción aparente

Serrano concentra las funciones de CEO y presidente del Consejo; y, además, es el accionista de control de TMM. A pesar de los resultados desfavorables ya mencionados, Serrano ha logrado costos totales menores que la mayoría de las empresas del sector.

Si bien, en los últimos 12 meses esos costos alcanzaron a los ingresos, en el promedio de los últimos tres años el margen operativo fue de casi 4%, lo que significa que, por cada 100 dólares vendidos, los costos totales son de 96 dólares.

El astillero China Shipbuilding Industry Corporation, la compañía más grande por ingresos del presente top ten, incurre en costos totales más altos, de 99 dólares por cada 100 vendidos, lo mismo que el promedio mundial de los transportistas marítimos.

Esta contradicción (peor rentabilidad, pero mejor margen), se debe a que la empresa mexicana requiere invertir más capital para conseguir el mismo retorno.

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Activos improductivos

La elevada inversión relativa que necesita Serrano Segovia para operar se puede ver en el indicador conocido como rotación de activos. Por cada dólar que la empresa posee en activos totales, vende 20 centavos cada año.

Matson, el transportista estadounidense de mayores ingresos tiene una eficiencia cinco veces mayor en el uso de los activos para generar ingresos, porque vende un dólar por cada uno que posee en activos. El promedio mundial es de 0.6 veces, tres veces mejor que la rotación en el caso de Serrano.

El futuro dirá

Un problema muy riesgoso para TMM es que la generación de flujo de caja en relación con la deuda es muy baja. Considerando los últimos 12 meses a septiembre pasado, el Ebitda de la compañía mexicana tardaría 22 años en pagar la deuda, un plazo mucho mayor que las referencias comparadas.

Si bien, se trata de un sector que funciona con alto endeudamiento, el promedio del indicador en el top ten es menor: ocho años; en la industria global marítima, 13; y, en América Latina, 11. En la chilena Grupo Empresas Navieras, por ejemplo, el indicador es de cinco años.

En el más reciente reporte anual, la compañía admite que la continuidad del negocio dependerá, en buena medida, de que se materialice la demanda por servicios derivados de la Reforma Energética (de Pemex y de privados, un proceso que parece ir despegando, pero que ha sido muy lento, debido a la caída del precio del crudo).

José Serrano Segovia, un hombre muy cercano al poder económico y político (ha integrado el Consejo Mexicano de Negocios y es consuegro de Carlos Slim y de Miguel Alemán Velasco), arranca el último reporte trimestral con un mensaje que luce optimista, quizás en demasía, con respecto de los resultados de la Reforma Energética y su virtual impacto positivo en la empresa. El tiempo dirá si tenía razón.

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Fuente: Toda la información numérica y gráfica de este análisis fue elaborada con datos de S&P Capital IQ, de las bolsas y comisiones de valores y de las empresas