Aunque no es la primera modelo trans prominente, su transición pública significa la aceptación cada vez mayor de las personas transgénero en la industria más obsesionada con la imagen de todas.

 

Por Natalie Robehmed

 

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Andreja Pejic, una de las mujeres más bellas del mundo, actualmente está haciendo un documental para relatar la forma como creció su carrera como modelo y la transición de la niñez a la androginia a la condición de mujer.

“Yo sabía que era diferente desde una edad temprana”, dice Pejic, una rubia radiante de 1.82 metros que nació varón. “Cuando terminó la infancia tuve que suprimir mis características femeninas y tratar de ser un niño. Yo no quería crecer en absoluto, porque eso significaba convertirme en otra persona. La gente te pregunta si eres gay, pero nadie te dice que podrías ser trans.”

Pejic está recaudando fondos para Andrej(a), una película que hará un seguimiento de su periplo. Ella tiene la esperanza de recaudar unos 100,000 dólares a través de Kickstarter, con el objetivo de presentar la película en los festivales (“HBO sería genial, también”).

Nacida en Tuzla, Bosnia, justo antes de la guerra de Bosnia, a la madre y al hermano mayor de Pejic se les concedió el estatus de refugiados en Australia cuando Pejic tenía 8. Descubierto por un agente en la víspera de Año Nuevo en 2007, mientras trabajaba en un McDonald’s en Melbourne, Pejic terminó la preparatoria antes de mudarse a Europa en busca de trabajo. “Me costó encontrar una agencia en Londres, porque nadie sabía si debía ponerme entre los hombres o entre las mujeres”, recuerda Pejic, hablando por teléfono desde su agencia en Nueva York. “Había mucha incertidumbre acerca de mi viabilidad comercial.”

Después de investigar en Internet sobre el transgénero desde la biblioteca local, Pejic dice que comenzó a tomar un medicamento, Androcur, para suprimir la pubertad masculina. “Yo planeaba hacer la transición directo desde la preparatoria y llegar a la universidad como una chica, pero entonces llegó el modelaje”, explica Pejic, ahora de 23 años. “Fue una oportunidad de ver el mundo. Mi familia sabía que yo me sentía como una chica, pero no le había dicho nada sobre la moda.”

El primer trabajo de Pejic fue en la portada de la revista de moda australiana Oyster. Ella causó un gran revuelo modelando a Jean Paul Gaultier para hombres y mujeres en la Semana de la Moda de París en enero de 2011, donde también vistió prendas de los diseñadores de ropa para hombre Paul Smith, John Galliano y Raf Simons. “Se me presentó la oportunidad de ser la imagen de la androginia”, dice Pejic.

Rápidamente firmó contratos publicitarios de moda masculina con Marc by Marc Jacobs, Neil Barrett y Martyn Bal, además de las líneas de ropa para mujer Silvian Heach y Hema. Pejic se convirtió en lo que la New York Magazine llamó el mejor trato que podía obtener cualquier casa de moda: Pejic podría modelar ropa de mujer sin tener que pagarle la tarifa de una mujer. Desde que completó su cirugía de reasignación de sexo en 2014, Pejic ha firmado con una sociedad de representantes exclusiva para mujeres y es muy probable que sus honorarios comiencen a subir.

El modelaje es una de las pocas industrias en que las mujeres ganan más que los hombres. En 2014, la modelo mejor pagada del mundo, Gisele Bündchen, ganó un estimado de 47 millones de dólares (mdd) antes de impuestos. En comparación, la última vez que Forbes calculó las ganancias de los modelos masculinos, en 2013, los ingresos de Sean O’Pry sumaron un relativamente insignificante 1.5 mdd.

Se estima que 1.5 millones de personas transgénero en Estados Unidos enfrentan una discriminación generalizada. De acuerdo con la Encuesta Nacional de Discriminación a Transgénero, realizada entre 6,450 personas trans e inconformes con su género dentro de EU, 90% de las personas trans dijo haber padecido discriminación laboral. Casi 20% informó que se le niega un lugar para vivir, mientras que 47% dijo que había sido despedido, no contratado o que se le había negado una promoción debido a su condición de género. Un devastador 41% ha intentado suicidarse, en comparación con el 1.6% de la población general. En 2012, 53% de las víctimas de homicidio contra la LGBT fueron mujeres transgénero.

Ser una modelo trans amplifica las presiones que enfrentan todas las mujeres trans, dice Hari Nef, modelo y actriz que cursa actualmente su último año en la Universidad de Columbia. “Es difícil adaptarse a una prenda de vestir femenina cuando tus huesos se desarrollaron como los de un varón. Es difícil pasar como mujer, punto”, explicó Nef por correo electrónico.

Aunque Pejic no es la primera modelo trans prominente —April Ashley, Caroline “Tula” Cossey, Teri Toye, Connie Fleming y Carmen Carrera han recorrido las pasarelas en los últimos 50 años—, su transición pública significa la aceptación cada vez mayor de las personas transgénero en la industria más obsesionada con la imagen de todas.

Barneys New York lanzó este año una campaña publicitaria con modelos transexuales, mientras que la belleza brasileña Lea T, que ha aparecido en campañas de Givenchy y desfiles, recientemente firmó como imagen de la marca de cuidado del cabello Redken. Éste es el primer contrato importante de belleza para un modelo abiertamente trans y un signo de los nuevos tiempos. Los contratos de marcas de productos de belleza y fragancias siguen siendo los más lucrativos para las modelos, es decir, rostros como Lea T y Pejic pronto podrían aparecer en la lista de modelos mejor pagadas de Forbes.

“Todos tenemos nuestra propia personalidad, nuestra propia belleza, nuestra propia vida”, dijo Lea T en un comunicado. “Me encanta trabajar con Redken porque aprecia todo tipo de belleza. Ellos creen en la individualidad de la persona, y creo que eso es muy importante.”

“Las modelos trans están haciendo historia todos los meses”, dice Nef, de 22 años, quien fue una de los pocas modelos abiertamente trans en la Semana de la Moda de Nueva York este año.

“Hay un montón de gente en la industria del modelaje que se identifica como trans, pero no lo hace público. Las modelos que ‘salen’ son encasilladas, mientras que las que son más discretas pueden moverse más fácilmente entre una gama más amplia de proyectos y contextos”, dijo Nef.

“Cuando era pequeña, las únicas mujeres transgénero que vi en la televisión fue en los programas de Jerry Springer o en NCIS como prostituta muerta; no había modelos a seguir”, dice Pejic. “Quiero seguir compartiendo mi historia con la esperanza de que las personas trans jóvenes o simplemente cualquier persona que se sienta diferente o condenado al ostracismo tenga algo para inspirarse.”

Nef hace eco de este sentimiento: “No veo que ser transgénero sea algo que ocultar. Es una parte casual pero esencial de mi contexto. Las personas trans necesitan modelos, o como Laverne Cox lo pone: modelos de ‘posibilidad’.”

 

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