¿Cómo puedes lograr tus propósitos de año nuevo en lo personal y lo profesional? Se requiere de arte y práctica, conquistar pequeñas metas hasta que se vuelven parte de la fibra de nuestras vidas y organizaciones.

 

En esta época del año suelen surgir los propósitos para el próximo año. Tenemos listados de varios tamaños de todo lo que queremos superar o lograr en el futuro cercano. El problema que destacó el doctor Tal Ben-Shahar en su reciente charla en Quito, Ecuador, es que el cumplimiento de estos propósitos no suele perdurar a lo largo del tiempo.

El mismo fenómeno pasa, a veces, con los asistentes de talleres y conferencias, y hasta lectores de artículos como éste: la mayoría tiene toda la buena voluntad y la capacidad de hacer cambios positivos, pero no logra cambios definitivos integrales.

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Ben-Shahar, reconocido experto en psicología positiva con doctorado de la Universidad de Harvard, habla de la importancia de tener hábitos que nos ayudan a tener muy presente lo que valoramos en la vida y vivir nuestros valores coherentemente y en equilibrio.

Hace unos años escribí el artículo “Liderazgo y una taza de té”, en que hablaba de la importancia del equilibrio en nuestras vidas. El equilibrio forma parte integral de una vida feliz donde lo personal y lo profesional, servir y ser servido, lo planificado y lo inesperado, lo emocional y lo racional, trabajan en harmonía como una buena taza de té. El equilibrio no significa tener “trade-offs”, sino un balance entre las cosas más importantes de la vida y las exigencias de la misma.

Puede ser que tengamos nuestro propio negocio exitoso, que seamos gerente de área o estemos cambiando el mundo como emprendedores; sin embargo, estudios en universidades y “think-tanks” muestran que los seres humanos –hasta las personas más dedicadas a su familia o trabajo– no tienen fuentes ilimitadas de autocontrol. El dominio propio es finito, y si lo utilizamos en lograr una meta cualquiera, es muy probable que no lo tengamos disponible para trabajar en otra acción positiva o con el mismo efecto y duración.

¿Qué podemos hacer para lograr estos cambios positivos que queremos ver en nuestras vidas? ¿Cómo asegurar que unos propósitos hechos en Nochebuena se vuelven realidad?

Simple: crear hábitos y no apostar exclusivamente al dominio propio. En otras palabras, trabajar en mantener equilibrio entre los elementos importantes de la vida.

Los hábitos (estas acciones que se cumplen de manera repetitiva y se vuelven parte de nuestras vidas) tienen un poder increíble en moldear el comportamiento del ser humano, una organización y hasta una sociedad. En 2013 escribí sobre el poder de los hábitos inspirada en el libro de Charles Duhigg The Power of Habit: Why We Do What We Do in Life and Business. Duhigg explica que entendiendo qué es el hábito y cómo se forma, se pueden hacer grandes cambios en nuestras vidas y en nuestras organizaciones a través de manejar pequeños ajustes o enfoques con objetivos bajo nuestro control.

La creación de hábitos es una herramienta para administrar un cambio que queremos experimentar en nuestras vidas. Como ejemplo, el 1 de diciembre he hecho un propósito sobre los artículos que escribo semanalmente. Después de 30 días, no he logrado la meta deseada, entonces sigo con este compromiso (sin introducir otra meta aún) hasta que se vuelva algo habitual, positivo e integral en mi vida.

Vivir nuestros valores coherentemente y mostrar lo que valoramos en la vida no es algo que podemos lograr sin propósitos ni trabajo. Se requiere de arte y práctica, como al preparar y servir una taza de té, conquistando pequeñas metas hasta que se vuelven parte de la fibra de nuestras vidas y organizaciones.

 

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