Por Edmar Ariel Lezama*

 

A mitad de la pandemia que significa el COVID-19, los gobiernos de todo el mundo deben tener una actitud de comunicar de la mejor forma posible las causas de la enfermedad, los peligros de no recibir atención médica a tiempo, así como las soluciones que se ofrecen dependiendo el caso observado.

La comunicación de la autoridad en escenarios de emergencia es el primer paso para establecer una guía a seguir por el resto de autoridades y población, por lo que lo expuesto debe estar lo más apegado a la realidad, sin caer en exageraciones o especulaciones de ningún tipo.

En materia de comunicación, lo dicho por el Gobernador de Puebla el miércoles 25 de marzo debe ser leído en dos sentidos: el de la ignorancia de un gobernante o el alinear un discurso con el Gobierno Federal.

Si los dichos de Barbosa se hicieron desde el desconocimiento, resulta lamentable que, en temas de emergencia sanitaria, el Gobernador no se asesore con un grupo de expertos, los cuales son los que plantean un abanico de soluciones para que el Gobernador las implemente y explique a la comunidad, resaltando los beneficios de tomar esas acciones, por lo que resulta reprobable difundir que la población con menores ingresos está inmunizada ante virus como el COVID-19.

En caso de que Barbosa conozca la forma en cómo el COVID-19 se transmite y que afecta por igual a ricos y pobres, no queda del todo claro por qué se atrevió a hacer una declaración tan irresponsable, ya que eso significa exponer a una población de riesgo, debido a que en un país como México, los servicios públicos de salud son deficientes y no garantizan éxito en la recuperación en casos de pandemia.

Por tanto, la única explicación posible es que el discurso de Barbosa está en la idea del Gobierno Federal de buscar argumentos para no detener la actividad económica del país, aunque se haga a base de mentiras.

Es cierto que en México la economía informal sostiene a casi la mitad de los trabajadores activos del país, lo cual hace difícil detener las actividades como ocurre en Europa o China, por lo que es común escuchar comentarios del Presidente para alentar el consumo local, alentándolos a comer en restaurantes familiares y con eso ayudar a los propietarios de esos negocios.

Discursos como el de Barbosa están en la misma línea presidencial, en el cual se procura que el flujo comercial no se detenga, ya que, de hacerlo, las cifras de crecimiento y consumo de 2020 serían desastrosas.

En vez de que Barbosa justifique con mentiras el mantener las actividades económicas, la tarea de él y del resto de Gobernadores y el Poder Ejecutivo Federal, es buscar mecanismos fiscales que permitan que el efecto del COVID-19 sea el menor en el grueso de la economía, por lo que no es justificable bajo ningún motivo engañar a la población de la forma en como lo hizo Barbosa, ya sea por ignorancia o manipulación para evitar un desastre económico.

 

Contacto:

*El autor es Coordinador del Programa Único de Especializaciones en Economía, tiene un Posgrado de la Facultad de Economía, UNAM.

 

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

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