Por Luis Enrique Graham

¿La corrupción tiene solución? En nuestros tiempos, ésta es una pregunta recurrente y difícil de responder. Por ello, antes de responder es necesario analizar el contexto internacional y las acciones que se llevan a cabo para erradicar éste que podría ser considerado como un cáncer para la sociedad. El escritor paraguayo Augusto Roa Bastos decía que “el poder de infección de la corrupción es más letal que el de las pestes”, y eso es muy cierto.

Veamos el caso particular de México. De acuerdo con el Índice de Percepción de la Corrupción, publicado por Transparencia Internacional, nuestro país ocupa el lugar 95 de 168 países, y el número 11 de 22 países de América Latina. Por supuesto, éstos no sólo son números, pues de acuerdo con el Foro Económico Mundial, la corrupción nos cuesta 9% del PIB.

A pesar de lo anterior, desde su entrada a la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) en 1994, México comenzó una lucha activa contra la corrupción y el soborno.

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Tan sólo el año pasado fuimos testigos de la promulgación de la reforma constitucional con la que se crea el Sistema Nacional Anticorrupción.

Asimismo se creó el paquete anticorrupción en materia de obra pública y rendimiento parlamentario, que involucra una inversión de casi 50 millones de pesos. En éste se encuentra la propuesta de iniciativa para crear un observatorio de rendimiento parlamentario con el fin de garantizar un mejor rendimiento legislativo, presentada en diciembre de 2015 ante la Asamblea Legislativa del Distrito Federal.

Probablemente desde otras perspectivas, éstos sean pasos menores en materia anticorrupción; sin embargo, son muestra de que vamos en la dirección correcta. Los recientes cambios a la ley, acciones de cumplimiento, reformas y decisiones legislativas, no son más que el principio del largo camino que aún nos falta recorrer.

 

¿Qué está haciendo el mundo en materia anticorrupción?

La lucha continua en materia de anticorrupción y antisoborno crea nuevos desafíos para empresas que buscan competir en el mercado global, por lo que –aunque se está volviendo cada vez más complejo– tanto en las empresas como en la cadena de suministro se ha vuelto más importante que nunca.

Las medidas para combatir la corrupción son, a su vez, cada vez mayores. Entre los acontecimientos más importantes recientes cabe destacar el caso del Departamento de Justicia de Estados Unidos (DoJ, en inglés), en el cual se ha notado una disminución importante en acciones de cumplimiento, lo que ha sido resultado de un aumento tanto en las declaraciones voluntarias como en la cooperación por parte de las empresas. Sin embargo, esta disminución no implica un menor énfasis en responsabilizar a quienes cometan alguna violación al Foreign Corrupt Practices Act, la ley federal anticorrupción de EU, sino un mayor interés por parte del DoJ en dedicar mayores recursos a casos de alto nivel.

La Unión Europea no se queda atrás, ya que a través de la decisión “Safe Harbor” del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (CJEU, por sus siglas en inglés), las reglas de privacidad y transferencia de datos se han convertido en un reto aún mayor a las investigaciones transfronterizas entre Estados Unidos y Europa.

Adicionalmente, como consecuencia de esta decisión, en casos que involucren el manejo de datos confidenciales las empresas deben asegurarse de cumplir con estos requisitos tanto interna como externamente (en caso de contar con proveedores externos de servicios), además de trasmitir dichos requisitos a las autoridades de Estados Unidos. Asimismo, violaciones a estas reglas podrían resultar en daños a la reputación, fuertes multas y en responsabilidad penal y/o civil.

De igual forma es importante mencionar que existen algunos países que son casos de éxito en temas relacionados con la anticorrupción, tal es el ejemplo del Reino Unido y Singapur, que destacan por su énfasis en el cumplimiento de estas medidas.

En el caso del Reino Unido, la Oficina de Fraudes Serios (SFO, por sus siglas en inglés) reportó el primer acuerdo de diferimiento de un juicio en Inglaterra al banco Standard Bank Plc, así como la primera convicción de una empresa por soborno en el extranjero, en el caso de Smith & Ouzman Ltd.

Singapur sobresale por el cumplimiento de las leyes anticorrupción, siendo una excepción en el Sureste de Asia. En efecto, Singapur aparece consistentemente en el Índice de Percepción de Corrupción como uno de los países más transparentes del mundo.

Además, Singapur trabaja continuamente en la lucha contra la corrupción, declarando en enero de 2015 que la Oficina de Investigación de Prácticas Corruptas estaría a cargo de revisar las Leyes de Prevención de Corrupción de Singapur y, posteriormente, de abrir un One-Stop Corruption Centre.

¿Que si la corrupción tiene solución? Me atrevería a decir que sí, pero aún nos queda un largo camino por recorrer. Veamos qué rumbo tomamos.


Luis Enrique Graham es socio de Hogan Lovells BSTL.

 

Contacto:

Twitter: @HoganLovellsMX

Página web: Hogan Lovells

 

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

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