Éste será el año en el que en muchos hogares se desharán de su televisión análoga y millones de consumidores serán capturados por una nueva manera de entretenimiento que dará paso a más canales, nuevas experiencias en la pantalla y mejores condiciones para el Internet de banda ancha.

 

 

Por Jorge Cervantes

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La era digital en la televisión ya empezó y este año tomará color, lo que marcará el fin de la TV análoga.

El primer lugar para esta transición ocurrió en Tijuana, Baja Califor­nia a medidos de 2013. Ahora, Monterrey, Ciudad Juárez, Nuevo Laredo, Reynosa y Matamoros seguirán sus pasos el 29 de mayo de 2014. Para noviembre de este mismo año, la conversión digital llegará a la Ciudad de México, Guadalajara, Cuernavaca, Puebla, Querétaro, Veracruz, Mérida, Mexicali, León, Celaya, Torreón, Jocotitlán, San Luis Potosí, Villahermosa y Jalapa. El 31 de diciembre de 2015 habrá concluido el apagón analógico en todo el país.

Actores involucrados en esta transición adelantan sus planes. Para Elías Rodríguez, director general de Operacio­nes de Televisa, sostiene que la televisora de San Ángel difícilmente lanzará nuevos canales si con ello se sacrifica calidad; Enriqueta Cabrera, directora de Canal Once, anticipa que para ellos la digitali­zación representa una oportunidad de ofrecer nuevas frecuencias y, por el propio perfil de la televisora, una de ellas estaría destinada a los niños.

Por su parte, Irene Levy, de Observa­tel, anticipa que una mayor penetración de la tv digital dará paso a una guerra de contenidos y ello impulsará el derecho a la información. La firma de televisores Sony, en tanto, dice estar lista para esta nueva era digital y asegura tener una gama de productos cuyos precios van desde los 4,000 hasta los 500,000 pesos.

 

La iniciativa

En 2004, durante el mandato de Vicen­te Fox, se publicó en el Diario Oficial el Acuerdo de Televisión Digital Terrestre que establecía que el apagón analógico se daría en 2021, pero seis años después el presidente Felipe Calderón adelantó la fecha de la transición digital para 2015.

En 2013, Enrique Peña Nieto dejó claro su interés por convertir al sector telecomunicaciones en “una verdadera palanca de desarrollo”, además de que “permitirá que más mexicanos tengan acceso a Internet de banda ancha”.

Así, el Libro Blanco para la Transición a la Televisión Digital Terrestre en Mé­xico, estableció la necesidad de concluir con las transmisiones de tv analógica y transitar a la digital para que “la audiencia pueda gozar de programación con mayor calidad en cuanto a imagen y sonido, así como una mejor oferta programática”. Al mismo tiempo se busca que el Estado recupere “porciones importantes del espectro radioeléctrico para su asigna­ción a nuevos servicios de tv o a otros de telecomunicaciones”.

En resumen, se trata del proyecto de modernización más ambicioso que ha tenido la TV mexicana en los últimos 50 años y que costará, según el gobierno, 19,000 millones de pesos (mdp).

 

El televidente

El televidente es, a fin de cuentas, el objetivo primario de estos cambios tecnológicos.

Este nuevo esquema será gratuito en los sistemas abiertos de tv, pero el receptor de la señal tendrá que contar con televisores de reciente manufactura acondicionados para que puedan recibir la señal. El “plan B” para quienes no cuenten con televisores modernos será añadir de­codificadores en sus equipos. En Tijuana, con la experiencia del apagón, los apara­tos se vendían en tiendas especializadas de electrónica y cadenas comerciales a un precio promedio de 650 pesos.

A cambio de esa inversión, el televiden­te podrá recibir sus canales de costumbre en alta definición, con una resolución de 1920 × 1080 pixeles. El sonido se transmite con formato Dolby Digital y ofrece el popular 5.1.

Pero los beneficios para el consumidor de tv no se quedan sólo en las mejoras en cuanto a calidad de imagen y sonido en pantalla. Habrá también una oferta más amplia de programación debido a que en cada canal de 6 megahertz podrán incluir­se hasta cuatro o cinco señales comple­mentarias; es decir, el Canal 5 podría ofrecer, sea con repeticiones o programa­ción variada, señales en los espacios 5.2, 5.3, 5.5 y hasta 5.6.

El coordinador de los preparativos para el apagón analógico en Televisa, Elías Ro­dríguez, afirma que más que la posibilidad de abrir nuevos canales, esta migración se observa como una oportunidad para in­cluir información de metadata en los con­tenidos de modo que el público los pueda ver desde la plataforma que desee.

Otro valor añadido de la conversión a digital es que, liberado el espacio ra­dioeléctrico, habría más cadenas nacio­nales de tv abierta que podrían competir con las dominantes Televisa y TV Azteca. Apenas en diciembre de 2013, el Ifetel informó que las licitaciones tendrán lugar a partir de marzo de 2014 y se espera que las nuevas frecuencias empiecen a operar en 2015 con garantías de calidad en cuanto a señal y generación de contenidos.

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El televisor

De acuerdo con la Encuesta sobre Dispo­nibilidad y Uso de las Tecnologías de la Información 2013 elaborada por el Inegi, sólo 25.8% de los hogares del país cuenta con televisor digital, mientras 69% tiene equipos analógicos.

Alberto Romero, gerente de Relaciones Públicas de Sony Electrónicos, y Alejan­dro Zavala, gerente de Marketing para la categoría Bravia, aseguran que desde hace tres años todos sus televisores incluyen el equipamiento necesario para el apagón. “Tenemos tecnologías conforme las nece­sidades de cada persona”, coinciden.

Su tecnología permite que la señal digi­tal se capte, lo mismo en equipos básicos de última generación, que en los más mo­dernos aparatos que disponen de Internet, equipos one touch, los de tecnologías 3d, inalámbricos, y aquellos que tienen proce­sadores que analizan la imagen, la limpian y redefinen, o los que disponen de bocinas en las que se remplaza el imán rígido por fluido magnético, una tecnología que utiliza la nasa.

 

Las televisoras

En Tijuana, el apagón desató irritación en­tre la población y la directora del Obser­vatorio de Telecomunicaciones de México (Observatel), Irene Levy, deslizó la idea de que tanto Televisa como TV Azteca podrían haber orquestado los reclamos debido a que la iniciativa gubernamental les cambia las reglas del negocio.

No obstante, confía en que esta migra­ción al mundo digital detone la pluralidad en los contenidos. “Es una buena opor­tunidad para que podamos consolidar un buen sistema de medios”, afirma.

En las televisoras hay puntos de vista encontrados, pues mientras para Enriqueta Cabrera, la conversión a digital abre una enorme ventana de oportunidades, para Elías Rodríguez, revela que Televisa no correrá el riesgo de que se pierda calidad y ocurra lo mismo que con los servicios de telefonía móvil, “que se saturaron y terminaron siendo una porquería”.

En ambos casos, la modernización de sus sistemas y procesos ha generado gas­tos. Canal Once invierte 140 mdp en trans­formar sus 15 retransmisoras; mientras que Televisa está obligada a renovar sus 2,000 transmisores cuyos costos podrían llegar hasta los 4 mdd.

Actualmente ambas televisoras graban en formato digital y hacen el transfer de sus acervos para que se puedan ver en los nuevos sistemas. Televisa dispone de más de 800,000 horas de videos “embo­degados” que se adaptan para que pasen por la carretera digital. Canal Once tiene 120,000 horas de grabaciones.

En cuanto a recuperación de la inver­sión, Enriqueta Cabrera apunta que, la ganancia estriba en dar al televidente mayor calidad. “Más adelante quizá haya oportunidad de mayor comer­cialización, pero eso ya se verá”.

En Televisa, a decir de Elías Rodrí­guez, tienen claro que el televisor dejó de ser el aparato que todos conocemos para convertirse en una herramienta que puede verse en cualquier lugar; en el autobús, en el parque, en el refrigerador, donde haya Internet. “Y los contenidos de la empresa deben estar en todos esos lugares”, dice. “Ésas son las verdaderas ventajas de tener los contenidos en for­mato digital”.

Bajo estos preceptos, se asoma el nuevo negocio que traerá consigo la TV digital. Imagínatelo: con las multiplata­formas, el cliente estará más expuesto (y dispuesto) a pagar más; cualquier empresa querrá que su producto luzca en todos los dispositivos móviles, pero que también se vea en los programas de tv. Con la exposición, podría generarse el retorno económico.

En conclusión, a partir del apagón analógico, la TV ya no será la misma.

 

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