La agencia calificadora Moody’s puso hoy al gobierno federal en una encrucijada. Por un lado, rebajó la calificación de Pemex, su aún principal contribuyente de recursos federales, debido a su alta necesidad de liquidez. Por otra parte, advirtió que si la administración apoya a la petrolera a costa de las finanzas públicas, también puede sufrir una rebaja en su nota.

Una opción para apoyar a Pemex sin deteriorar sus cuentas sería el uso de recursos no recurrentes, como el remanente de operación de Banxico, lo cual Moody’s vería como un apoyo positivo para la petrolera estatal, pero sólo aliviaría sus necesidades financieras de 2016.

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El año pasado, Banxico transfirió a Hacienda un remanente de 31,449 millones de pesos (mdp) por las operaciones de 2014. La suma que podría recibir el gobierno del ejercicio de 2015 podría llegar hasta los 200,000 mdp, según analistas.

Jaime Reusch, analista soberano de la agencia calificadora, dijo que tienen contemplados en sus escenarios el posible uso del remanente de operación del banco central para que el gobierno apoye a la estatal sin deteriorar sus finanzas.

“En nuestros escenarios lo hemos contemplado y sería un apoyo positivo de liquidez, pero debido a que no es recurrente y los problemas financieros de Pemex no son temporales, también por eso las autoridades están tratando de transformar la empresa”, dijo Reusch en conferencia telefónica con periodistas.

Hoy la agencia Moody’s rebajó la calificación de Petróleos Mexicanos (Pemex), a Baa3 desde Baa1, y puso en la mira a la del gobierno federal, al cambiar su perspectiva de estable a negativa.

Una de las razones por la que la agencia cambió su perspectiva sobre la calificación del gobierno como emisor soberano es por el incremento de deuda, que pasó de 27.9% del PIB en 2011 a 34.4% al final de 2015.

Además, otro riesgo son las grandes necesidades de liquidez de Pemex para seguir operando y cumplir sus obligaciones financieras. Sólo en este año, la empresa enfrenta vencimientos de deuda por 11,700 millones de dólares (mdd).

Una posibilidad que tiene la administración de Enrique Peña Nieto para apoyar a la empresa sin deteriorar sus cuentas fiscales es usar los recursos remanentes que le entregará el Banco de México, derivados de la venta de dólares durante 2015, a más tardar mañana primero de abril.

Jaime Reusch agregó que el remanente del banco central podría ser “bastante grande y sustancial” para apoyar las cuentas fiscales.

Si este apoyo se da, Reusch dijo que ayudaría a cubrir cualquier déficit que tenga Pemex en 2016, pero los problemas de la empresa van más allá de este año.

 

Posibilidad ‘de 1 en 3’ de bajar calificación de México

El analista de Moody’s dijo que el cambio de perspectiva negativa a la calificación crediticia del gobierno mexicano es el primer paso “para darnos tiempo de evaluar los avances que vaya consiguiendo el gobierno tanto en sus cuentas fiscales como implementar los recortes que se han planteado en Pemex y tratar de buscar cambios estructurales para mejorar la eficiencia de sus operaciones”.

Dependiendo de los resultados, Moody’s evaluará entre 12 y 24 meses un cambio en la calificación, aunque aclaró que la posibilidad de una degradación en la nota crediticia es de una en tres (33%).

Reusch remarcó que la petrolera estatal necesita cambios estructurales y de fondo, dado que su flujo de caja no es suficiente para cubrir sus gastos de inversión y de deuda.

“Hay un deterioro en la posición financiera de Pemex y en su hoja de balance y eso es lo que está reflejando esa baja de calificación. Y se toma en cuenta que hay un apoyo bien fuerte del gobierno y que están detrás de Pemex.”

El pasado 10 de marzo, el secretario de Hacienda, Luis Videgaray, dijo que aún analizan las opciones para capitalizar a Pemex.

 

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