La historia detrás del éxito del grupo Molotov y las lecciones que cualquier emprendedor puede aprender de ella.

 

 

 

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A principios del 95, Jorge Mondragón, para esas épocas manager del grupo de rock Fobia, y quien también había sido manager de Caifanes y Neón, recibió de manos de Micky Huidrobo (hermano del guitarrista de Fobia, Paco Huidrobo), un demo de su banda, a la que llamaba Molotov.

Jorge, colocó el CD y comenzó a escuchar:

“Si nos vamos a ir al cine,

nos manda con tus primas

y cuando me despido nos observan tus vecinas.

Para que nadie se quede sin chin/&%

y 
pa´ que todos chin%$·& igual.

Chin&/$ yo, chin&/$ tú, chin&/% tu madre.

Te vas y ya no quieres verme nunca mas,

me vale que te vayas,

te deseo que seas feliz.

El destino ha sido cruel pero así tenia que ser,

la verdad nunca te he amado sólo te quería cog&/$…”

 

Éste sonrió, sabía que estaba escuchando algo que incomodaba (valor agregado), como me dice en entrevista: “El rock es para incomodar a la gente: si no incomoda, no pega, y en ese momento no había otra banda que lograra esto. El Tri ya había quedado atrás, hablaba y criticaba lo que se vivía en otra época, necesitábamos una banda fresca, de chavos, por eso decidí darles una oportunidad. Sabía que a lo mejor no ganaba dinero, pero me iba a divertir mucho”.

Fue así como Jorge identificó una gran oportunidad y decidió aprovechar el momento y sus conexiones; el mundo de la música, como el de muchas otras industrias, es de amigos, “de conectes”, de relaciones.

Jorge, quien desde joven organizaba fiestas y eventos, y uno de los máximos impulsores de bandas de rock en México, estaba en plena organización de un campeonato internacional de surf en Puerto Escondido y tenía una fiesta de clausura, a la que decidió invitar a los integrantes de Molotov. Tito Fuentes, Micky Huidrobo, Randy e Iván Moreno se subieron a un autobús de inmediato, viajaron por más de 10 horas a Puerto Escondido (imposible dejar pasar la oportunidad que alguien como Jorge, que ya era leyenda, les estaba dando) y tocaron en la fiesta de clausura.

Jorge cuenta que cuando Molotov comenzó a tocar, muchos presentes decidieron abandonar el lugar y hasta algunos medios decidieron cancelar la trasmisión, ya que las canciones estaban cargadas de frases fuertes y malas palabras. Sin embargo, al día siguiente, que iba Jorge caminando por la calle adoquinada de Puerto Escondido con los integrantes del grupo, la gente les gritaba “Chi/&” tu madre”, “Chin%&” tu madre”, no recordaban el nombre del grupo, pero muchos de los estribillos sí. Fue entonces cuando Jorge supo que realmente había potencial.

Jorge supo aprovechar sus relaciones (ventajas competitivas) y comenzó a usarlas para presentarles a Molotov, incluso llevar a los directores de las disqueras a los conciertos. Uno de esas veces, un directivo fue a escuchar un concierto con su esposa, pero a mitad del concierto se salieron.

Yo le lanzo la pregunta a Jorge de si él intentó modificarle algo al grupo para que tuviera mejor aceptación. Jorge, notablemente extrañado, me dice “Ni madres. A los grupos de rock no les puedes modificar nada, así son y listo. Deben de incomodar, si no incomodan, no logran nada; a los que les modifican son a los grupos pop no a las bandas de rock”.

Lo que me lanza a hacer la analogía mental con productos que al principio no funcionan, pero con los que hay que mantenerte fiel, creer en sus valores agregados, mantener la coherencia en su posicionamiento.

Jorge logró que Molotov le abriera el concierto a los Héroes del Silencio en el reconocido Palacio de los Deportes. El público les pidió “otra, otra”, el vocalista de los Héroes, Enrique Bunbury, le dijo a Jorge: “Estos tienen futuro, tienen puros estribillos pegajosos”. Otra señal más que demostraba que con su nicho de mercado serían sumamente exitosos.

Al poco tiempo se abrió una gran oportunidad: Universal Music, que hasta ese momento trabajaba en alianza con BMG, decidió independizarse y necesitaba grupos que representar. “No tenía ninguno, yo fui a ver al Director y lo convencí. Molotov se convirtió en el primer grupo en firmar en toda Latinoamérica con Universal”.

Jorge continúa: “Cuando salió el disco al mercado con el título de ‘¿Dónde jugarán las niñas?’, Sanborns prohibió la venta en sus tiendas y Mix Up prohibió la exhibición, por lo que en Mix Up había que pedir el disco y los cajeros lo sacaban de debajo del mostrador envuelto en papel de estraza, como si fuera droga.

La censura contribuyó aún más en las ventas y en la fama del grupo. Todos querían ir a comprarlo para vivir la experiencia transgresora de comprarlo. Para darle aún más fuerza a la censura, los mismos integrantes del grupo Molotov salieron a la calle a vender el disco. En un solo día vendieron 500 discos y los medios le dieron toda la difusión del mundo. Al hacerlo tan prohibido, lo hicieron más deseado.

Sus mayores éxitos de la época fueron “Chin&/$ tu madre”, “Voto Latino”, “Gimme The Power” y aquel del que seguramente recordarás el coro de “Puto, Puto, Puto”, el cual se convirtió en lo que Jorge llama “su himno”.

 

Segundo momento clave

Otro momento clave fue en el lanzamiento de la banda de rock más importante en Latinoamérica de finales de los 90 y principios de la primera década del 2000. Fue el que se dio gracias a la alianza con el productor musical argentino, ganador en dos ocasiones del Oscar por composición musical, Gustavo Alfredo Santaolalla, quien ayudó en la producción para el mercado sudamericano. “Entonces el disco se empezó a promocionar en todos lados. En ese año (1998), tocamos 180 conciertos en un año, lo que implicaba tocar un día sí y un día no. Tocábamos con grupos como Marilyn Manson, Metallica, con los más grandes del rock. Los Argentinos decían que era el mejor grupo de rock argentino de México”.

Le pregunto a Jorge qué cree que hizo que esta banda fuera tan exitosa: “Es la primera banda que dice en sus canciones lo que todos querían decir pero nadie se atrevía, utiliza en su lenguaje las mismas palabras que los amigos utilizaban en sus reuniones”.

Molotov comenzó incomodando al público en general, pero conectó rápido con el nicho rockero y transgresor. Una vez conquistado ese nicho, comenzó a conquistar nuevos nichos liberales o menos conservadores. Pronto hasta algunos adultos conservadores coreaban sus canciones. Lo prohibido se volvió permitido.

“El éxito se mantiene haciendo giras, a base de canciones. Cada banda es tan importante como el último hit que han hecho. La cosa es mantenerlos ocupados, dando conciertos, que la gente hable de ellos. Molotov es una banda que igual de bien o mejor que como se oye en el radio, por eso teníamos que hacerlos tocar todo el tiempo, eso fue clave del éxito”.

Después de 12 años de éxitos, Jorge soltó por unos años a Molotov y después ellos lo volvieron a contratar. Al día de hoy, esta banda ha vendido más de 3 millones de discos en todo el mundo, han ganado 4 Grammys y 4 MTV Awards Latinos.

(Extracto del libro Innovation Home Runs de Ricardo Perret)

 

 

Contacto:

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