Pese a las amenazas del presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, hacia compañías extranjeras con plantas productivas en México, el optimismo de Honeywell por nuestro país parece que llegó para quedarse.

“Nuestra historia en México es más larga que una sola administración o elección [en Estados Unidos]”, responde Craig Breese, presidente de Honeywell en nuestro país y América Latina en entrevista con Forbes México.

El gigante manufacturero, cuyo cuartel general está en Nueva Jersey, tiene presencia en México desde 1936 con la administración de Lázaro Cárdenas, gracias a un negocio “muy chico con una licencia” otorgada por la compañía estatal Petróleos Mexicanos (Pemex).

Hoy, en pleno 2017, Honeywell cuenta con 17,500 trabajadores en territorio mexicano; 15 plantas de manufactura, algunas con más de 40 años de antigüedad, ubicadas en Mexicali, Tijuana, Ciudad Juárez y San Luis Potosí; cuatro centros de ingeniería enfocados en software, además de su casa matriz en Santa Fe, Ciudad de México.

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¿Qué fabrican en esas plantas? Desde motores y sistemas de navegación aeronáutica, hasta sensores contra incendios que liberan gas en lugar se agua para proteger los circuitos eléctricos de un complejo industrial. También ayudan a hacer más eficiente el ahorro de energía y el combate al robo de ésta con medidores digitales.

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Su portafolio de clientes en nuestro país aglutina a Pemex y la Comisión Federal de Electricidad (CFE) en su división energética para refinerías y ahorro de electricidad; a Femsa, Pepsico y Bimbo en sistemas de escaneo con smartphones que almacenan información en la Nube, hasta minoristas como Walmart y Soriana para procesos de automatización y contabilidad de mercancías.

“No es el sabor del mes lo que estamos haciendo en México. Básicamente, nuestra presencia aquí es de largo plazo, y es para desarrollar los mercados en América Latina”, detalla Bresse.

Pero las advertencias de Trump, quien todavía no asume el cargo, parece que han hecho eco entre los gigantes extranjeros en México.

El pasado 5 de enero, Ford canceló una inversión de 1,600 mdd para una planta en San Luis Potosí. En su lugar desembolsará 700 mdd para ampliar su fábrica en Michigan.

Otro caso se manifestó el 10 de enero, cuando Sergio Marchionne, director de Fiat Chrysler, admitió que podría cancelar su producción de vehículos en México que van a Estados Unidos si Trump cumple la promesa de elevados impuestos a exportaciones de nuestro país.

El directivo, originario de Nebraska, asegura que Honeywell quiere trabajar de la mejor manera con el gobierno de Trump. ¿Cómo lo hará? Defendiendo sus negocios, accionistas y clientes, pero, sobre todo, entregando la mejor tecnología a la mayor población posible. Para lograrlo, la compañía puede aprovechar la gran amplitud de su portafolio, en el que hay desde electrónicos y químicos industriales, hasta motores para aviación comercial y suministros para la industria armamentista (de acuerdo con el SIPRI, Honeywell es el 25º vendedor de armas a nivel mundial).

“En el caso de América Latina, no hemos servido a sus mercados como debimos porque no tuvimos la oportunidad”, reconoce el directivo.

 

Capacitación de ingenieros, el camino hacia Latinoamérica

Hoy, 12 de enero, Honewell inauguró su cuarto centro de innovación enfocado en ingeniería.

El propósito de esta nueva sede es impulsar el crecimiento del negocio en México y América Latina para generar software y productos específicos de la región.

El centro, ubicado en Tecnoparque, al noreste de la Ciudad, albergará a 200 ingenieros egresados de la Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto Politécnico Nacional y la Universidad Iberoamericana, entre otras, y tiene capacidad para abrir 150 posiciones más. Para el acondicionamiento e instalaciones, Honeywell invirtió cinco millones de dólares.

“Ahora que tenemos este centro en México, y los ingenieros entienden al país y lo que necesitan sus clientes, vamos a diseñar productos para los mexicanos”.

Breese ejemplifica con el robo de electricidad. Al sur de la urbe, por la zona de Ciudad Universitaria, el hurto de energía representa hasta 20% de lo que se distribuye por CFE.

Aunque el robo de energía también existe en Estados Unidos y Europa, no es un enfoque de tecnología que Honeywell desarrolle para esas regiones. Pero para México sí, pues así nació la solución de los medidores digitales, que envían señales en tiempo real a las autoridades cuando detectan anomalías, y si no tuvieran este tipo de centros, “no podríamos hacer los medidores”.

“Los ingenieros no tienen fronteras, lo que tienen es tecnología. Eso es lo importante: tecnología sin fronteras”, comentó Breese.

En el mundo, la empresa tiene más de 1,300 plantas en 70 países. Facturó 38,600 millones de dólares (mdd) en 2015, y ha generado 37,000 patentes (incluyendo a México).

 

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