Ya que el modelo masculino de éxito provoca infartos, diabetes y destruye familias, la jefa del HuffPost encabeza un movimiento que busca no sólo encontrar un balance entre el trabajo y la vida personal, además lo hace para ambos sexos.

 

Por Meghan Casserly

 

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Para Arianna Huffington, la llamada de atención llegó en 2007. Largas horas construyendo el Huffington Post, llevando a su hija menor a visitar universidades por todo el país y trabajando toda la noche para compensar lo que considera “tiempo perdido”, finalmente hicieron que una tarde en su oficina cayera desmayada por el agotamiento. Se golpeó la cabeza con la mesa y se rompió el pómulo; se necesitaron cinco puntos de sutura en el ojo izquierdo para poner a la Power Woman de nuevo en pie.

Pero mientras se recuperaba rápidamente ­— y fusionaba su sitio de noticias con AOL por 315 millones de dólares en 2011— no fue sino hasta hace poco que Huffington ha visto al resto del mundo experimentar un despertar similar. En un sentido texto publicado en el Wall Street Journal, Huffington respondió al gastado estribillo de Sheryl Sandberg “Lean In” (involúcrate), un llamado a las armas a las mujeres trabajadoras del mundo a perseguir agresivamente el éxito, levantando las manos, expresándose, y nunca, nunca dando un paso atrás. En el texto, Huffington afirma que para que las mujeres se “involucren” también deben “echarse para atrás”, y enfocarse en su salud y su bienestar.

De este modo, Arianna podría estar liderando el segundo movimiento femenil en Estados Unidos.

Recientemente he tenido la oportunidad de visitar la sede del Huffington en East Village, donde la presidenta y editora en jefe de The Huffington Post Media Group fungió como anfitriona para mí y dos de sus colaboradoras principales: Lisa Belkin, columnista senior del HuffPost sobre Trabajo, Vida y Familia, y Lori Leibovich, editora ejecutiva de Estilo de Vida. Mientras una monstruosa tormenta de nieve, inusual en marzo, azotaba afuera, hablamos largo y tendido sobre lo que Huffington llama la nueva ola del movimiento femenil.

“Creo que ésta es realmente la segunda revolución femenina”, me dijo, rodeada de libros en su oficina recientemente redecorada. “Porque esta vez no sólo estamos luchando por un espacio en el mundo, estamos luchando por cambiarlo.”

 

Una nueva revolución

La primera embestida de las mujeres, como Huffington la describe, fue la batalla de las mujeres para incorporarse al mercado laboral, por el reconocimiento de que las mujeres deben ser capaces de tener el puesto que quieran, alcanzar cualquier altura a la que aspiren y, por supuesto, de ser retribuidas equitativamente mientras lo hacen. Si bien reconoce que esta primera cruzada está incompleta, sus metas aún se encuentran incumplidas en muchos aspectos; Huffington ve que la segunda embestida, dirigida por líderes femeniles y reforzada por mujeres de alto rango del nuevo milenio, ya está en marcha.

Belkin, ex blogger de Motherlode, en el New York Times, quien se unió al HuffPost a finales de 2011 y ha seguido de cerca las actividades de las mujeres en el trabajo durante más de una década, agregó que el cambio de estrategia es notable: “En las primeras décadas luchamos para entrar en el mundo laboral”, dijo, “hemos, a falta de un mejor lenguaje, tratado de ser hombres. Las hombreras, las corbatas, el portafolio, todo el asunto”. Al pasar el tiempo las mujeres se dieron cuenta de que no sólo era una pelea sísifea, sino que sus esfuerzos estaban arruinando las relaciones, afectando a los niños y aumentando las enfermedades relacionadas con el estrés a niveles epidémicos. Según cifras de Huffington, las mujeres que trabajan tienen un 40% más de probabilidades de desarrollar enfermedades del corazón y 60% más probabilidades de ser víctimas de la diabetes.

“Ahora no es suficiente con entrar en el mundo de los hombres”, dijo Huffington. “Yo estoy aún más emocionada sobre la segunda revolución de las mujeres porque es una en la que cambiamos los parámetros del mundo y la manera en que funciona.” Para las mujeres, me dijo, pero también para los hombres, el nuevo indicador de éxito es el bienestar. No sólo los estudios muestran que menos estrés y más flexibilidad llevan a una fuerza de trabajo más productiva, sino que Huffington cree que una líder revitalizada está mejor equipada para tomar las decisiones cada vez más tensas que los ejecutivos de hoy están llamados a hacer.

Para el propio staff del Huffington —más de 200 personas— la reconfiguración del lugar de trabajo es una especie de mandato dentro de la cultura corporativa. El lema es “estrésate menos, vive más”, ése es el grito de guerra de la operación estilo de vida Lebovich. “La nuestra es una empresa dirigida por una mujer que defiende estas cosas”, afirma, explicando el enfoque en el bienestar que se ha convertido en parte de la leyenda de Arianna Huffington y en su marca personal. (Es más que sólo palabras. Cuando me ofrecieron un recorrido por las habitaciones de siesta de la oficina, ambas estaban ocupadas y me dicen que las nuevas oficinas de Washington DC no sólo tienen habitaciones para la siesta, sino un centro de meditación y una sala de yoga).

“Somos una organización de noticias las 24 horas que se enorgullece de ser la primera”, dice Leibovich. ¿A dónde quiere llegar? Al que si el bienestar puede una prioridad en el HuffPost, puede serlo en cualquier parte. O por lo menos —los empleados están de acuerdo—, entre la actitud de guiar con el ejemplo y la posibilidad de llevar un mensaje editorial de bienestar a más de 200 millones de lectores cada mes, están en buena posición para ser los abanderados y liderar la vanguardia del movimiento.

 

Para adelante, sí, pero a tu ritmo

Como mi colega Jeff Bercovici señaló en febrero, que el Huffington pone énfasis en esta materia no es ningún secreto. “Su obsesión por el equilibrio es un buen negocio para AOL, cuyos anunciantes prefieren textos sobre estilo de vida y ‘cómo lograrlo’ que noticias políticas con tintes liberales por las que el HuffPost es conocido. “Sacar más provecho —así como su nueva app de iOS para manejar el estrés GPS for the Soul (GPS para el Alma)— es la prioridad número uno en 2013.” Esa app, Huffington y su equipo me dicen, es sólo una de las muchas maneras de tomar pequeñas “pausas” durante el día para mantener a raya el estrés, lo que permite un “involucramiento” más saludable.

Pero lo que es interesante, especialmente teniendo en cuenta la reciente popularidad obtenida por el “Lean In” de Sandberg y la flexibilidad laboral en general (un tema ampliamente debatido en la SXSW de marzo y, como Huffington señala, en el Foro Mundial 2013 de Davos), es la creencia de Huffington de que, si bien las mujeres están liderando el camino en la conversación sobre el equilibrio entre trabajo y vida, ambos sexos (y en general el mundo de los negocios) se benefician de ello.

“Queremos cambiar el lugar de trabajo, tanto para nuestro bien como para el de los hombres”, me dijo. “A nuestro alrededor vemos víctimas del actual modelo masculino de éxito, en MF Global y en el artículo que Erin Callan escribió sobre su tiempo como directora financiera de Lehman Brothers. Ella llevó su vida de una manera completamente abrasiva, destruyó su matrimonio, no tenía vida y nada de ello la hizo más eficaz en el trabajo. Todo lo contrario, de hecho.” Callan dejó Lehman Brothers en 2008, cuando la empresa estaba al borde del colapso. “Ahora, no estoy diciendo que ella sea la culpable”, dijo Huffington, “pero ciertamente presidió esa estructura y forma social de vida”.

Huffington imagina una realidad alterna para Callan en la que ella no habría hablado cinco años después de su renuncia, sino en medio de su lucha para mantener el balance en su vida. “¿Y si ella hubiera entrado completamente descansada y recargada a Lehman Brothers, y tras dos meses en el trabajo hubiera dicho: ‘Esto no está funcionando, voy a renunciar’, y hubiera hecho una declaración pública de todas esas cosas que no funcionaron?” ¿Qué habría pasado si, explica Arianna, en lugar de quejarse después de los hechos, ella simplemente hubiera predicado con el ejemplo? ¿Qué habría significado para Callan y, por extensión, qué podría haber significado para Lehman Brothers?

Es predicar con el ejemplo el corazón del movimiento femenil de Huffington, y aunque no puedo evitar sentirme descorazonada porque una vez más le pedimos de la mujer en lugar de ofrecerle soluciones sistémicas, lo más probable es que tenga la razón.

“Mira, las mujeres comenzaron la discusión sobre el equilibrio entre el trabajo y la vida, pero ya no es una declaración revolucionaria decir que el movimiento sólo funcionará si lo hace para todos. Pero está comenzando con las mujeres, y está empezando con las mujeres del HuffPost. Vamos a involucrarnos y a   detenernos y vamos a involucrarnos y a detenernos con decisión “, dijo Leibovich en apoyo.

Arianna sonrió con complicidad. “Y vamos a llevar a los hombres con nosotras.”

 

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